Somalia

La Directora Ejecutiva Adjunta de UNICEF insta a que se intensifique la respuesta a la crisis en Somalia

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/ 2009/Morooka
La Directora Ejecutiva Adjunta de UNICEF, Hilde F. Johnson, visita el centro ambulatorio de pacientes en Berbera, al noroeste de Somalia, que cuenta con el apoyo de trata a niñas y niños con desnutrición aguda proporcionándoles tratamiento médico y seguimientos semanales.

NAIROBI, Kenya, 19 de noviembre de 2009 – El tiempo se está agotando para los niños y niñas de Somalia. El número de personas afectadas por el hambre y la inseguridad alimentaria grave se ha duplicado en el último año a más de 3,6 millones. Casi la mitad de esa cifra eran niños. De no obtener financiación inmediata, UNICEF tendrá que cerrar muchos centros alimentarios para niños desnutridos.

“Se trata de conseguir que las niñas y niños somalíes vivan y vean el año nuevo”, dijo la Directora Ejecutiva Adjunta de UNICEF, Hilde F. Johnson, tras su reciente visita a Somalia. La directora insta a la comunidad internacional a que intensifique su respuesta.

Resulta paradójico que la financiación no llegue cuando más se necesita, en medio de una de las crisis más grandes que ha sufrido el país en muchos años. “Cuando pregunté en Somalia a las madres en qué se diferenciaba este año de los anteriores, una de ellas dijo: ‘Jamás había vivido un año peor que éste’”.

Muchas de las familias que conoció Johnson han perdido su sustento. “Hasta ahora, solamente el 38% de las actividades de UNICEF para salvar las vidas de los niños están financiadas”, dijo. “Sólo para mantener los programas fundamentales dirigidos a salvar vidas, necesitamos 10 millones de dólares antes de que acabe el año”.

Un entorno cada vez más difícil
En Berbera, al noroeste de Somalia, Johnson visitó a las familias de Jamalaaye, un campo para personas desplazadas.

“Solíamos tener 20 camellos y 100 cabras pero perdimos todo hace seis meses. Ya no hay hierba para nuestro ganado”, le dijo Waris Abdi, una abuela del campamento. “Perdí tres de mis siete hijos a causa de la diarrea y la desnutrición”, dijo otra mujer, Kawsor Mohamed, en un centro de alimentación terapéutica para pacientes externos.

A pesar de un entorno de ayuda cada vez más difícil, UNICEF se las ha arreglado para proporcionar ayuda vital a niños, niñas y mujeres. En solo tres años y trabajando sobre el terreno estrechamente con sus aliados, el organismo ayudó a triplicar el número de centros de alimentación terapéutica hasta el nivel actual de alrededor de 400.

Además, las campañas de “Días de la salud infantil” han llegado a cerca de un millón de niñas y niños somalíes, y 800.000 mujeres han recibido inmunizaciones, suplementos de vitamina A y otras intervenciones sanitarias. Las campañas se han dirigido por todo el país desde 2008, incluso en las zonas más peligrosas, como la del corredor de Afgooye.

“Por culpa de la falta de financiación, estos “Días de la salud infantil” puede que tengan que interrumpirse y los centros de alimentación deban cerrarse”, advirtió Johnson.

Evitar las continuas crisis
Sin embargo, Somalia no es el único país. En otros seis países en torno al Cuerno de África (Djibouti, Etiopía, Eritrea y partes de Uganda, así como Somalia y Kenya), unos 24 millones de personas necesitan ahora ayuda alimentaria y otra asistencia humanitaria. Casi 5 millones de menores de cinco años se ven afectados en la actualidad por inseguridad alimentaria y medio millón sufre una desnutrición aguda que pone en peligro sus vidas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Somalia/2009
En la clínica terapéutica de pacientes ambulatorios de Berbera, la Directora Ejecutiva Adjunta de UNICEF, Hilde F. Johnson, habla con Waris Abdi, una abuela que narra cómo su familia ha perdido este año 20 camellos y 100 cabras a consecuencia de la sequía. Tras perder su ganado, la familia pasó a ser una más de los desplazados.

Con este telón de fondo, los esfuerzos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y de UNICEF corren peligro a causa de los graves recortes de financiación.

“Para salvar las vidas de las niñas y los niños, se debe ofrecer la ayuda conveniente tanto a ellos como a sus familias”, dijo Johnson. “Por eso es tan importante financiar los programas alimentarios del PMA, junto con los propios programas de UNICEF dirigidos a menores de cinco años”.

“Al mismo tiempo, tenemos que plantearnos la raíz de las causas de esta crisis crónica en el Cuerno de África”, continuó la Directora Ejecutiva Adjunta. “Los programas humanitarios y de seguridad alimentaria a largo plazo deben estar mejor concebidos para abordar la vulnerabilidad que subyace en la región”, dijo. “Y este trabajo se tiene que relacionar con el cambio climático”.

“Debemos evitar una situación de crisis continua, en la que la totalidad de las comunidades estén dependiendo de ayudas”, concluyó Johnson en alusión al trabajo del Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de Seguridad Alimentaria, que en la actualidad se centra específicamente en la situación del Cuerno de África.


 

 

Búsqueda