Panorama: Filipinas

Decenas de miles de personas permanecen desplazadas en Cagayán de Oro (Filipinas)

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2012/Maitem
Un niño sigue con la mirada la multitud del gimnasio de Macasandig, que ahora sirve de centro de evacuación en Cagayán de Oro (Filipinas).

Por Alex Gregorio

CAGAYÁN DE ORO, Filipinas, 6 de enero de 2012. El gimnasio y centro multifuncional del barangay de Macasandig, en el centro de la ciudad de Cagayán de Oro, es un espacio normalmente lleno de actividad y entretenimiento. En los veranos y las fiestas, las competiciones deportivas y las actuaciones musicales tienen lugar aquí. Los residentes llenan las gradas del gimnasio hasta los topes para animar a sus equipos favoritos o aplaudir las actuaciones de baile.

Hoy, el gimnasio de Macasandig está atestado de personas pero en vez de risas y aplausos se ven los rostros pálidos de madres y niños, tendidos sobre colchonetas junto a montones de basura todavía por recoger.

La tormenta tropical Washi

Tras las lluvias torrenciales y las inundaciones que dejó la tormenta tropical Washi –conocida localmente como Sendong– el 16 de diciembre, el gimnasio de Macasandig se transformó en un centro de evacuación para cientos de familias que habían perdido sus hogares.

Las inundaciones –las peores de las que se tiene memoria en la ciudad– se llevaron por delante la vida de más de 1.250 personas, entre ellas muchas mujeres y niños.

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Emily Amolato (30 años) sostiene a su hijo de 3 meses, John Michael, en el centro de evacuación de Macasandig de Cagayán de Oro (Filipinas).

Después de la tormenta, muchas familias de la ciudad, en especial aquellas que solían vivir próximas a las riberas del río, han huido a centros de reubicación en busca de cobijo y auxilio.

Macasandig es ahora uno de los mayores centros de evacuación de Cagayán de Oro, una ciudad desacostrumbrada y no preparada ante desastres de esta magnitud.

Un llamamiento de ayuda

Se estima que casi 40.000 familias de Cagayán de Oro se han visto gravemente afectadas por la tormenta y la crecida de las aguas. Muchas han perdidos sus hogares y medios de subsistencia.

En el gimnasio de Macasandig, las mujeres declaran la falta de abastecimiento ordinario de agua potable, necesario para mantener a sus hijos limpios y en condiciones saludables. Actualmente, la diarrea entre los niños del centro es un problema en aumento.

Pese a la continua asistencia del gobierno y de varias instituciones de ayuda humanitaria, muchos evacuados todavía carecen de lo necesario para una higiene adecuada, de suficientes retretes y otros artículos de saneamiento necesarios.

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Casi 40.000 familias de Cagayán de Oro (Filipinas) se han visto afectadas por la tormenta Washi y sus posteriores inundaciones. Muchas personas han perdido sus hogares y medios de subsistencia.

Stella Remotise (43 años) permanece en el gimnasio con su marido enfermo y sus hijos. "Nos dan ropa y alimento todos los días pero nunca conseguimos jabón, desinfectante y vitaminas o medicinas contra la diarrea para los niños".

Gran parte de Cagayán de Oro no tiene acceso al agua potable debido al grave deterioro de las infraestructuras. Miles de personas están alojadas en los centros de evacuación de la ciudad y sobreviven sin un suministro estable de agua potable.

Emily Amolato (30 años) también vive en el gimnasio. Al igual que otros muchos en el centro, ella perdió a sus familiares y seres queridos en las inundaciones, incluidos tres sobrinos y uno de sus hermanos. Emily dice que es afortunada y que está suficientemente fuerte y sana para continuar alimentando exclusivamente con leche materna a su hijo de tres meses, John Michael. Sin embargo, hizo un llamamiento para obtener mayor asistencia en nombre de las demás personas del centro. "Si las condiciones en el gimnasio siguen como están, muchos de nuestros niños y bebés caerán enfermos", afirmó.

UNICEF sobre el terreno

Más de 700.000 personas fueron víctimas de la tormenta tropical Washi, entre ellas, muchos niños. Como respuesta, UNICEF ha distribuido agua potable y suministros de saneamiento en Cagayán de Oro e Iligán, las zonas peor afectadas por las devastadoras inundaciones de la tormenta. Las familias recibieron conjuntos de agua con baldes, jabón y pastillas potabilizadoras. Además, está previsto que en los próximos días lleguen a las zonas inundadas los suministros para la nutrición, educación y protección de los niños.

Los aliados de las Naciones Unidas han hecho un llamamiento conjunto por valor de 28,6 millones de dólares estadounidenses. Una partida de 5,8 millones se destinará a los programas de agua y saneamiento, salud, nutrición, educación y protección infantil de UNICEF. El 28 de diciembre tan sólo se había recaudado 1 millón de los fondos necesarios.


 

 

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