Panorama: Filipinas

Los integrantes de las juntas ejecutivas de organismos de las Naciones Unidas inspeccionan diversos proyectos de desarrollo en Filipinas

Por Rob McBride

GENERAL SANTOS, Filipinas, 1 de abril de 2011. Durante la visita que llevaron a cabo esta semana a Filipinas, los integrantes de las juntas ejecutivas de diversos organismos de las Naciones Unidas comprobaron la manera en que sus programas ayudan a que Filipinas se recupere tras largos años de conflicto armado.

VÍDEO: 1 de abril de 2011. Pedro Bujalance, de UNICEF, informa sobre la visita a Filipinas de los integrantes de las juntas ejecutivas de los organismos de las Naciones Unidas, quienes observaron personalmente los efectos de varios proyectos que se ejecutan en el país.  Véalo en RealPlayer

 

La visita de seis días de duración hizo posible que los integrantes de la delegación comprobaran personalmente sobre el terreno la manera en que los proyectos que se llevan a cabo en alianza con el Gobierno filipino y el modo en que los aliados de la sociedad civil fortalecen el proceso de recuperación. “Creo que éste debería ser el objetivo principal de las Naciones Unidas, transformar las vidas de manera positiva”, afirmó Brian Bowler, Representante Permanente de Malawi ante las Naciones Unidas y jefe de la delegación visitante. “En el caso de Filipinas, lo están haciendo con éxito”.

La delegación estuvo integrada por miembros de las juntas ejecutivas de UNICEF, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas, el Programa Mundial de Alimentos y ONU Mujeres.

Ayuda que marca una diferencia

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Una delegación de miembros de las juntas ejecutivas de los organismos de las Naciones Unidas visita un centro de día en la isla filipina de Mindanao. El centro recibe apoyo de UNICEF.

La relativa paz que se logró recientemente en el conflicto armado que sufre Filipinas desde hace décadas ofreció a los organismos de las Naciones Unidas la oportunidad de ayudar a que el país avance hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Durante su misión, los miembros de las Juntas Ejecutivas visitaron una clínica obstétrica que recibe apoyo del FNUAP y en la que comprobaron lo mucho que han ayudado éste y otros centros similares a reducir las tasas de mortalidad materna y neonatal en la región.

“Muchas de las cuestiones relacionadas con la pobreza, así como el modo en que ésta limita tus opciones y te restringe el acceso y el ejercicio de tus derechos, son cuestiones casi universales”, apuntó Ugochi Daniels, Representante del FNUAP en Filipinas.

Uno de los programas coordinados que se llevan a cabo con apoyo de organismos de las Naciones Unidas es el del establecimiento de viveros de semillas con apoyo del Programa Mundial de Alimentos en el marco de una serie más amplia de iniciativas agroforestales. El PNUD, por su parte, respalda una iniciativa orientada a generar una cultura de paz en las fuerzas de seguridad filipinas.

Los integrantes de las juntas ejecutivas se dividieron en tres grupos para poder observar el mayor número posible de proyectos durante la visita. Uno de los grupos se dirigió a Mindanao, la segunda isla más grande del archipiélago de Filipinas, mientras que otro viajó a Maguindanao, una provincia cuya población trata de recuperarse de las consecuencias de un conflicto armado. El tercer grupo visitó Albay, una provincia que sufre las consecuencias combinadas del cambio climático y de los desastres naturales, entre ellos las erupciones volcánicas y los tifones.

Las consecuencias a la vista

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
La población de la región filipina de Mindanao ya obtiene importantes beneficios de este centro de atención para la primera infancia, que recibe ayuda de UNICEF.

Los problemas que aquejan a Filipinas, así como a otras partes del mundo, no se limitan a las zonas rurales. Debido a ello, el recorrido de la delegación de las Naciones Unidas incluyó una visita a los vecindarios más pobres de Metro Manila, la zona urbana más poblada del país.

En esa parte del país se lleva a cabo un programa de transferencia monetaria condicionada mediante el cual se presta asistencia a algunas de las familias más vulnerables suministrándoles ayuda financiera. A cambio de ello, los padres y madres deben participar en cursos de capacitación para la crianza de sus hijos. En uno de los momentos más conmovedores de la visita de los integrantes de las juntas ejecutivas, varias madres visiblemente emocionadas contaron la manera en que el programa de transferencia monetaria había transformado profundamente las vidas de sus familias.

El mensaje de esas madres fue similar a otros que recibieron los visitantes en otros puntos del país. En Mindanao, por ejemplo, Analuz Madanding y Gene Datuin manifestaron que el centro para la primera infancia recientemente construido con apoyo de UNICEF ha tenido profundos efectos positivos en sus hijos y en las familias de la región en general.

“Antes, teníamos que reunirnos en una choza”, comentó Gene Datuin mientras sostenía brazos a su hijo de dos meses de edad. Y agregó que desde que se inauguró el nuevo centro ella y las demás madres del lugar contaban con auténtica ayuda para atender a sus familias. Durante la charla, los hijos de mayor edad de Datuin jugaban feliz y ruidosamente con los demás niños de preescolar en el otro extremo del salón.

Un apoyo continuado

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Los delegados de los organismos de las Naciones Unidas recorren uno de los vecindarios más pobres de Manila, la capital de Filipinas, donde se pone en práctica un programa de transferencia monetaria para brindar ayuda financiera a las familias necesitadas.

En un centro de salud cercano, mientras tanto, el personal atendía al ciudadano más joven de la provincia, un varón nacido apenas tres horas antes. Rosalina Roxas, una partera tradicional de una zona rural, explicó a los visitantes que los equipos, los elementos y la capacitación que habían recibido los trabajadores del puesto sanitario gracias al apoyo de UNICEF hacían posible que pudieran cumplir con su objetivo de que las mujeres de la región tuvieran embarazos y alumbramientos sin riesgos. “Nos ocupamos de que el embarazo y el parto sean seguros tanto para la madre como para el bebé. Madres contentas y bebés contentos. Esa es nuestra filosofía”, afirmó la comadrona.

Hacia el final de su visita, los integrantes de las juntas ejecutivas de los organismos de las Naciones Unidas quedaron absolutamente convencidos de los logros de los programas que habían inspeccionado, aunque nunca perdieron de vista los obstáculos que aún quedan por superar.

“Veo un compromiso sólido de las personas sobre el terreno”, señaló Gillian Joseph, Vicepresidenta de la Junta Ejecutiva de UNICEF y Primera Secretaria del Gobierno de Antigua y Barbuda, quien añadió que al regresar a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York recomendaría que se siga prestando apoyo a los programas e iniciativas en Filipinas.


 

 

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