Panorama: Filipinas

Un tifón deja sin techo a miles de filipinos y pone en peligro la educación escolar

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2006/Ruiz
Gina Bananiya, de 35 años de edad, y tres de sus cuatro hijos, en la escuela primaria Gogon, uno de los centros de evacuados más grandes de la ciudad de Legaspi, Provincia de Albay, en Filipinas.

Por Tani Ruiz

PROVINCIA DE CAMARINES SUR, Filipinas, 21 de diciembre de 2006 – La escuela primaria Bato South Central, en la provincia de Camarines Sur, resultó completamente destruida por el tifón Reming, también conocido como Durian, que azotó la región el 30 de noviembre. En las aulas en ruinas, la única señal de que el edificio fue alguna vez un establecimiento de enseñanza son los restos empapados de los libros escolares.

Reming, uno de los tifones más mortíferos que haya castigado en tiempos recientes la Región de Bicol, en la zona oriental de Filipinas, dejó muchas aulas igualmente destruidas.

“Fue el tifón más violento que haya visto en mi vida”, comenta Corazon Gasgas, una maestra de quinto grado de la escuela primaria de Bato. “¡Tantas aulas destruidas! Resulta difícil expresar cuán traumática ha sido esta experiencia”.

En Albay, la provincia más afectada por Reming, hasta un 90% de las escuelas ha sufrido daños, en muchos casos irreparables. En las zonas que sufren los efectos de Reming ahora peligra la educación de casi un millón de niños y niñas.

¿Dónde vamos a enseñar?

La Sra. Gasgas, que ha sido maestra en la escuela de Bato durante 21 años, debía jubilarse en 2007. Pero ante lo que teme serán las dolorosas consecuencias de la tormenta con respecto a la educación, la posibilidad de jubilarse le provoca muy poca alegría.

“Me preocupan las consecuencias de este desastre para la educación”, explica la docente. “La escuela volverá a abrir sus puertas en enero, ¿pero cuántos niños y niñas vendrán a clases? Y con tantas aulas destruidas, ¿dónde vamos a enseñar?”.

En Camarines Sur, sólo un 70% de los niños y niñas asiste a la escuela primaria, y apenas cuatro de cada 10 alumnos terminan sus estudios.

Debido a que el número de establecimientos de educación inhabilitados es tan elevado, la tasa de asistencia escolar podría disminuir radicalmente, lo que dejaría a la educación fuera del alcance de la mayoría de los niños y niñas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Philippines/2006/Ruiz
El tifón Reming destruyó varias escuelas. En ésta, localizada en la Provincia de Camarines Sur, en la Región de Bicol, el tifón provocó el derrumbe de un muro lateral.

Las escuelas albergan familias desplazadas

“Necesitamos ayuda. Necesitamos que se reconstruyan las escuelas”, afirma la Sra. Gasgas.

Por ahora, su escuela se ha convertido en un centro de evacuados donde se alojan 60 familias. Se trata del único centro de evacuados que aún funciona en Camarines Sur, donde la mayoría de los pobladores que buscaron refugio tras el tifón ha regresado a sus hogares, o a lo que queda de ellos, para iniciar la reconstrucción.

Sin embargo, en la Provincia de Albay, miles de familias cuyas viviendas quedaron sepultadas bajo el lodo y los desechos volcánicos del Monte Mayon o arrastradas por las aguas de las inundaciones, siguen refugiadas en las escuelas que quedaron en pie. En esos centros de evacuados, las condiciones de vida son duras. Las familias están hacinadas en espacios reducidos, los servicios de higiene y saneamiento son deficientes y existe el peligro de que no cuenten con alimentos suficientes.

Albergue para los desplazados

Pese a que en la Región de Bicol se suspendieron las clases debido al tifón, la actividad escolar se debería reanudar en enero, lo que afectaría a quienes están albergados en las escuelas.

Aunque las familias en esa situación no saben dónde irán a parar, creen generalmente que el gobierno les suministrará vivienda de algún tipo. Existen planes para albergar en tiendas de campaña en diversos sitios a muchos de los desamparados, pero de cualquier manera no habrá espacio para todos.

“Si no podemos reparar las escuelas a tiempo, recomendaremos que se dicten clases en tiendas de campaña. Y si no contamos con suficientes tiendas de campaña, los maestros tendrán que enseñar al aire libre”, afirma Cedric Daep, que forma parte del Comité Provincial de Coordinación para Situaciones de Desastre.

Una valiosa oportunidad

Se calcula que en la Región de Bicol, las escuelas han sufrido daños valorados en unos 43 millones de dólares, lo que constituye una fortuna para una provincia que tiene una de las tasas de pobreza más elevadas de Filipinas. Además de suministrar materiales para la reparación y reconstrucción de las escuelas, UNICEF distribuirá tiendas de campaña donde se dictarán clases y conjuntos de materiales escolares como papel, plumas y libros y cuadernos.

Es poco probable que la educación escolar se normalice antes de marzo, cuando comenzarán los tres meses de vacaciones anuales. Ese trimestre constituye una valiosa oportunidad para rehabilitar las escuelas.

Pero por ahora, nadie puede decir con certeza cómo será la situación educacional en la Región de Bicol para junio próximo, cuando comience el nuevo año escolar.


 

 

Vídeo (en inglés)

21 de diciembre de 2006:
Elizabeth Kiem, corresponsal de UNICEF, informa sobre las labores de socorro a las comunidades filipinas damnificadas por el tifón Reming.

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