Pakistán

En Pakistán, las inundaciones del monzón afectan nuevas zonas y causan una destrucción generalizada

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2011/ Pakistan/Page
Un hombre lleva un niño a través de las aguas el 11 de septiembre de 2011, en Digri (Pakistán).

Por Abdul Sami Malik

DISTRITO DE BADIN, PROVINCIA DE SINDH, Pakistán, 14 de septiembre de 2011. En una escena muy parecida a la de hace un año, las lluvias monzónicas excepcionalmente intensas que causaron un desastre sin precedentes en Pakistán durante el año 2010 han vuelto a asolar la parte más meridional del país.

Nuevas zonas inundadas

Más de cinco millones de personas han sufrido los efectos de las últimas lluvias y, según las previsiones meteorológicas, se esperan más precipitaciones en los próximos días. Además de las zonas afectadas el año pasado, el agua ha anegado nuevas zonas. Un total de 22 de los 23 distritos de Sindh se han visto afectados, y las actividades de recuperación y rehabilitación que llevan a cabo las organizaciones humanitarias en las comunidades afectadas han sufrido un duro golpe.

En 2010, el distrito de Badin tuvo suerte de no sufrir el embate de las inundaciones. Los residentes de la zona, que acogieron a personas desplazadas de los distritos vecinos, se consideraban afortunados de haber podido escapar a la devastación. Esta vez, sin embargo, Badin es uno de los distritos más afectados. Las lluvias ininterrumpidas que han caído durante casi un mes han afectado a casi el 68% de los cerca de 1.420.000 habitantes del distrito.

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El 10 de septiembre de 2011, unas nubes cargadas de lluvia amenazan al pueblo de Fatehpur, ya sumergido a causa de las inundaciones.

Más de 500 personas desplazadas procedentes de un gran número de aldeas del distrito se han refugiado en la Escuela Superior gubernamental para Niños de la ciudad de Badin. Estas personas han estado viviendo cerca de un mes en el edificio de la escuela transformada en un campamento de refugiados. Aunque estas personas siguen dependiendo de las autoridades del distrito para recibir agua potable y alimentos, la falta de servicios suficientes de saneamiento en el edificio de la escuela obliga a muchos a defecar al aire libre.

En espera de ayuda

Zubaida, una viuda que vive en el campamento junto a sus cinco hijos, tuvo que huir de su pueblo cuando el nivel del agua comenzó a subir. Aunque decidida a afrontar la situación adversa, se queja de la falta de servicios en el campamento.

“Hemos estado viviendo en este campamento durante un mes sin mucha ayuda de nadie”, dijo. “Hay agua sucia por todas partes e incluso en el interior del edificio. Muchos niños están enfermos, pero no hay médicos ni medicinas”.

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Una familia transporta sus pertenencias a través de una zona inundada el 13 de septiembre de 2011 en Hyderabad (Pakistán).

En el segundo día de nuestra misión en las zonas más afectadas por la inundación en la provincia de Sindh nos detuvimos en un lugar donde cientos de personas afectadas están instaladas a lo largo del camino. Los niños nadaban en el agua sucia de la lluvia, mientras que las mujeres usaban esa misma agua para lavar la ropa. La gente había sacado todas sus pertenencias, incluyendo ropa, utensilios y mantas de colores cosidas a mano. En el momento en que salimos de nuestros vehículos, las mujeres, los niños y los jóvenes comenzaron a correr hacia nosotros en espera de recibir alimentos y poder contar sus historias. La queja común de todo el mundo era que no habían recibido ninguna ayuda”.

Riesgo de enfermedades transmitidas por el agua

Más hacia el este de la ciudad de Mirpurkhas nos dimos cuenta de la presencia de asentamientos densamente poblados por desplazados internos cerca de la carretera. A ambos lados de la carretera había grandes zonas cubiertas de agua. Los cadáveres de varios animales muertos, especialmente pollos y búfalos, flotaban en el agua turbia. Los animales muertos, los mosquitos y la falta de disponibilidad de agua potable hacen que la población de la aldea corra un grave peligro de contraer enfermedades transmitidas por el agua.

Cuando llegamos a Digri, una ciudad en el distrito Mirpurkhas, fuimos testigos de una situación todavía peor. Toda la ciudad estaba inundada y nuestros vehículos no podían avanzar. Un habitante del lugar me dijo que, más allá de Digri, había casi 70 kilómetros de carretera bajo el agua y todo el tráfico había sido suspendido en esa ruta.


 

 

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