Pakistán

Al persistir la crisis causada por la inundación, UNICEF ofrece asistencia de salud y educación a los campamentos en el Pakistán meridional

Una antigua necrópolis en Thatta aloja transitoriamente a 450.000 personas desplazadas

Por Raabya Amjad

THATTA, Pakistán, 27 de septiembre de 2010 – Thatta, poblado de la provincia de Sindh, en el Pakistán meridional, es una de las zonas más asoladas por las recientes inundaciones y allí están también las famosas colinas de Makli, renombrada necrópolis de unos 125.000 santos sufís.

VÍDEO (en inglés): Natasha de Souza, funcionaria de UNICEF, informa acerca de un campamento de refugiados donde se alojan personas desplazadas por las inundaciones en Thatta, Pakistán.

 

Este lugar —con un diámetro de aproximadamente 8 km— es una de las más grandes necrópolis musulmanas del mundo y allí se albergan comunidades que huyeron de las inundaciones que han arrasado poblados enteros en la provincia meridional de Sindh.

Aproximadamente 450.000 personas afectadas por las inundaciones se refugiaron en las colinas de Makli y, en su mayoría, están acampando en espacios abiertos. Dado que el Gobierno y sus copartícipes en la asistencia humanitaria todavía están organizando una respuesta en gran escala a la enorme crisis de la inundación, las personas desplazadas están en situación muy precaria. Escasean los alimentos y el agua potable.

“Solamente obtenemos alimentos por la noche,” dijo Bhaggi, madre de ocho hijos cuya familia fue desplazada de la aldea de Darro y tuvo que trasladarse al campamento de las colinas de Makli. Agregó: “mis hijos tienen dolor de estómago y diarrea”.

Millones de personas en situación de riesgo

Según las estimaciones más recientes, hay en Pakistán 1,65 millón de personas que viven en escuelas transformadas en albergues. Hay muchos más refugiados en otros tipos de vivienda improvisada. Se necesita con urgencia proporcionar albergues y hay graves preocupaciones acerca de la malnutrición de mujeres y niños.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2010/Amjad
Tienda de campaña improvisada en la antigua necrópolis donde se refugian las víctimas de la inundación en Thatta, localidad de la provincia de Sindh, en el Pakistán meridional.

De la población afectada, hasta un 20% ha acudido a los servicios médicos por sufrir diarrea, infección aguda de las vías respiratorias y otras enfermedades. Además, debido al agua estancada, el paludismo está proliferando.

Las fuentes gubernamentales han confirmado casi 200 defunciones y 1.100 lesionados debido a las inundaciones en la provincia de Sindh solamente. Los funcionarios advierten que millones de personas corren riesgo de padecer enfermedades y escasez de alimentos.

Socorro de emergencia

Shehzadi, madre de tres hijos, estaba embarazada de tres meses cuando fue desplazada de su aldea de Bela. Un grupo islámico local la ubicó en el campamento de refugiados, pero allí no había ningún médico de sexo femenino para las consultas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2010/Amjad
Una comunidad desplazada acampa cerca de Sujawal, en Thatta, en la provincia pakistaní de Sindh.

Las clínicas médicas móviles que aporta el Gobierno con el apoyo de UNICEF recorren los campamentos y comunican a sus enfermerías cuando hay embarazadas cuyo parto es inminente. Cuando comienza el trabajo de parto, las mujeres son trasladadas al campamento que posee instalaciones para el cuidado de la madre y el recién nacido y el parto con asistencia médica. Los casos más complicados son remitidos al hospital del distrito.

En otras partes de Sindh, donde hubo operaciones de socorro desde los primeros días de las inundaciones, a mediados de agosto, UNICEF es uno entre varios organismos que ofrecen el tan necesario socorro de emergencia, inclusive inmunización, saneamiento, equipos de salud visitadores y agua potable.

Sin embargo, hay muchas comunidades que no reciben ayuda por estar aisladas; sus residentes sólo tienen agua contaminada para beber y algunos deben recorrer varias millas para traer agua a sus familias.

Es necesario intensificar y ampliar la asistencia

“No queremos que nuestros hijitos mueran y queremos que los niños vayan a la escuela”, dijo Nasreen, una víctima de las inundaciones en Sujawal, situado en la provincia de Sindh.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2010/Amjad
Nasreen Bibi está sentada bajo una tienda de campaña improvisada en Thatta, en el Pakistán meridional.

Explicó que en su aldea conservadora, costó ocho años la tarea de convencer al maulvi, o predicador local, de que permitiera que una niña asistiera a la escuela. Con todo, más recientemente —antes de la actual crisis— había allí más de 30 niñas estudiantes. Lamentablemente, las inundaciones han interrumpido gran parte de los adelantos que se habían logrado.

Con la ayuda de UNICEF, el Gobierno de Pakistán ha establecido centros provisionales de aprendizaje y recreación en los campamentos de refugiados, para ofrecer a los niños oportunidades de aprendizaje en mientras estén allí. Hasta ahora se han establecido unos 450 centros de ese tipo, en beneficio de unos 38.000 niños.

Según estimaciones de fuentes oficiales en Thatta, el número de personas afectadas en el distrito es de unas 900.000 y de ellas, unas 260.000 están desplazadas y viven en campamentos apoyados por el Gobierno. Hay una extrema necesidad de ampliar las acciones de socorro y formular planes para una pronta recuperación. UNICEF, otros organismos de las Naciones Unidas y sus aliados han solicitado a los donantes que conviertan sus promesas y compromisos en financiación efectiva para responder a las necesidades de las comunidades afectadas.


 

 

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