Pakistán

Unos 3,5 millones de niños y niñas amenazados por las enfermedades tras las catastróficas inundaciones en el Pakistán

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© UNICEF Pakistan/2010
Una familia en un campamento de refugiados en Karachi, en el Pakistán, donde millones de habitantes están amenazados por las enfermedades.

Por Priyanka Pruthi

KARACHI, Pakistán, 17 de agosto de 2010 – Más de tres millones de niños y niñas del Pakistán corren grave peligro de contraer mortíferas enfermedades transmitidas por el agua. Se trata de las víctimas más vulnerables de uno de los peores desastres naturales de la historia.

Debido a que en las zonas afectadas por las recientes inundaciones sigue subiendo el nivel de las aguas, las Naciones Unidas han advertido sobre la posibilidad de que en los próximos días se produzca una “segunda oleada de muertes” como consecuencia de las crecidas ocasionadas por las lluvias monzónicas.

Enfermedades transmitidas por el agua

En el marco de una creciente situación de miseria y sufrimiento, los expertos manifiestan ahora su preocupación por la posibilidad de que en las zonas afectadas por las inundaciones se produzca una epidemia de cólera. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado al Gobierno del Pakistán que investigue un caso de esa enfermedad que habría ocurrido en el valle de Swat, en la región noroccidental del país. La OMS calcula que en los tres meses próximos se podrían producir hasta 1,5 millones de casos de enfermedades diarreicas. Esa organización pronostica que la crisis sanitaria podría provocar unos 140.000 casos de cólera, alrededor de 150.000 casos de sarampión, casi 350.000 casos de infecciones agudas de las vías respiratorias y hasta 100.000 casos de paludismo.

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Varias mujeres desplazadas por las inundaciones que recientemente asolaron el Pakistán esperan en un campamento en la localidad de Karachi.

Maurizio Giuliano, portavoz de las Naciones Unidas, dijo que hay millones de personas amenazadas por diversas enfermedades, como la hepatitis y las complicaciones debidas a la diarrea.

“Lo que más nos preocupa son las cuestiones relacionadas con el agua y la salud”, añadió. “Para prevenir las enfermedades transmitidas por el agua resulta imprescindible tener acceso al agua potable. Y las inundaciones han contaminado casi todas las fuentes, de manera que escasea el agua para el consumo”.

“Pese a que UNICEF suministra suficiente agua limpia para abastecer a 1,3 millones de personas por día, todavía hay varios millones más de habitantes que la necesitan”, añadió Martin Mogwanja, Representante de UNICEF en el Pakistán. “Debemos incrementar y acelerar las labores de suministro de agua. Si no podemos hacerlo debido a la falta de fondos, se comenzarán a propagar las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, la diarrea y la disentería, de manera que aumentará la mortalidad en las poblaciones afectadas, especialmente entre los niños y niñas, que ya sufren debilidad y son vulnerables a las enfermedades y la desnutrición”.

En muchas regiones del Pakistán que sufren los efectos de las inundaciones, las tasas de enfermedades  cutáneas, infecciones agudas de las vías respiratorias y desnutrición han llegado a niveles peligrosamente elevados.

Una petición de ayuda mundial

Casi una quinta parte del territorio del Pakistán sufre los efectos de las inundaciones, que causaron unas 1.600 muertes, además de afectar a 15 millones de habitantes de las provincias de Khyber-Pakhtunkhwa, Punjab y Sindh. La crecida de las aguas comenzó hace más de dos semanas en la región noroccidental del país y avanzó luego hacia el sur, cubriendo a su paso una cuarta parte de la superficie del Pakistán. La comunidad internacional respondió rápidamente para satisfacer las necesidades de los afectados, pero la escasez de fondos ha comenzado a poner en peligro las operaciones humanitarias en todo el país.

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Una madre y su hijo frente a su tienda de campaña en un campamento de desplazados en Karachi, en el Pakistán.

“Para llevar a cabo las operaciones de emergencia en el Pakistán se necesitan 47 millones de dólares, que se emplearán en los próximos tres meses para paliar las necesidades urgentes e inmediatas”, explicó el Sr. Mogwanja. “Hasta la fecha, sólo hemos recibido promesas de contribuciones por 21,35 millones”.

Tras visitar zonas del Pakistán afectadas por las inundaciones, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, exhortó a la comunidad internacional a que suministre “ayuda sin precedentes” a los damnificados por el desastre natural.

“Hoy he sentido que se me partía el corazón”, dijo Ban. “En mi vida he visto muchos desastres naturales en diversas partes del mundo, pero jamás vi nada como esto”. El Secretario General describió luego los caminos y puentes arrasados por las aguas y los sobrevivientes aislados en pequeñas islas, rodeados por la crecida, que había visto durante su visita.

Las Naciones Unidas anunciaron que su Fondo central para la acción en casos de emergencia aportará otros 10 millones de dólares, con lo que el total de sus contribuciones desde el inicio de la crisis llegará a los 27 millones de dólares.

Suministros esenciales

En las provincias más afectadas por las inundaciones, UNICEF distribuye suministros de emergencia para cubrir las necesidades urgentes de los niños y niñas. La organización colabora con el Gobierno del Pakistán en las labores de reparación y restauración de los servicios de suministro de agua potable, saneamiento ambiental e higiene, para prevenir posibles brotes de enfermedades peligrosas.

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Una mujer desplazada por las inundaciones en su tienda de campaña en un campamento de la ciudad paquistaní de Karachi.

Abdul Sami Malik, portavoz de UNICEF, indicó que entre los suministros que distribuye el organismo internacional figuran las galletas de alto contenido energético, con las que se combate la desnutrición y otras enfermedades conexas.

“En esta etapa, nos dedicamos a salvar vidas”, añadió. “Los niños siempre son vulnerables. Como no pueden resistir la sed, suelen beber agua de cualquier origen o condición, y de esa manera contraen la diarrea acuosa, el cólera, el paludismo y otras enfermedades”.

UNICEF ya ha distribuido suministros de socorro por valor de unos 360.000 dólares para satisfacer las necesidades de unos 5 millones de damnificados. Entre esos suministros figuran botiquines médicos y obstétricos, alimentos, suplementos de nutrición y lonas. La organización también entrega una solución de rehidratación oral que sirve para tratar la diarrea en el hogar, aunque ha informado que debido a la falta de fondos no dispone de cantidades suficientes de esa solución.

Teniendo en cuenta el creciente peligro de que se produzcan brotes de enfermedades en Sibi, Jafarabad y Naseerabad, los tres distritos de Baluchistán más poblados y más afectados por las inundaciones, UNICEF ha comenzado a vacunar a la población contra la poliomielitis y el sarampión en sus centros de socorro. De manera coordinada con el Departamento de Salud del Pakistán y la OMS, UNICEF también ha establecido un mecanismo de alerta temprana sobre varias enfermedades.

Una tarea difícil

En previsión de una posible inundación, más de 300.000 habitantes fueron evacuados del distrito de Jacobabad, en la provincia de Sindh.

Entre tanto, las aguas siguen creciendo y la situación empeora con el correr de las horas. Aunque las organizaciones humanitarias han establecido campamentos de socorro, la mayoría de la población damnificada sigue careciendo de servicios de higiene. Las condiciones en que viven los habitantes desplazados son terribles, mientras las continuas lluvias provocan más inundaciones, e impiden la distribución de alimentos por vía aérea y el restablecimiento del acceso por carretera a las zonas más apartadas.

Muchas zonas afectadas sólo son accesibles desde el aire, y aún en las regiones a las que se puede llegar por tierra, las malas condiciones meteorológicas aún impiden el acceso a los habitantes damnificados.


 

 

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