Pakistán

Las mujeres y niños damnificados por las inundaciones en la región noroccidental de Pakistán necesitan con urgencia ayuda vital

Por Shandana Aurangzeb Durrani

PESHAWAR, Pakistán, 6 de agosto de 2010 - "Pasé cuatro noches subido a un árbol", cuenta Araba Bibi, una viuda de 70 años de edad de la aldea de Jala Bela, en las afueras de Peshawar, una ciudad de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa de la región noroccidental del Pakistán que sufrió los devastadores efectos de las recientes inundaciones.

© REUTERS/Aziz
VÍDEO (en inglés): 6 de agosto de 2010. La corresponsal de UNICEF, Chris Niles, informa acerca de la creciente crisis humanitaria en las zonas inundades del noroeste de Pakistán.

 

Las inundaciones provocaron daños generalizados no sólo aquí sino en otras provincias pakistaníes. Según cálculos de las Naciones Unidas, el desastre natural ha afectado directa o indirectamente a unos 14 millones de habitantes. El organismo de socorro del Gobierno del Pakistán dio a conocer hoy estadísticas oficiales más elevadas, ya que informó que por lo menos 12 millones de pakistaníes sufren los efectos del desastre.

"UNICEF está intensificando sus operaciones de socorro a los millones de personas damnificadas por las inundaciones", señala Martin Mogwanja, Representante de UNICEF en Pakistán. "Muchas de esas personas son niños y niñas, que son particularmente vulnerables a las enfermedades y las difíciles condiciones de vida. Esos niños necesitan agua, medicamentos, alimentos y albergue con carácter urgente".

El Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas en Pakistán, Mogwanja, añade que “las cosas empeorarán probablemente antes de que comiencen a recuperarse. Trabajamos a toda velocidad para responder a las necesidades más urgentes de las poblaciones afectadas”.

No queda nada

 

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© UNICEF/NYHQ2010-1565/Zaidi
En la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, localizada en la región noroccidental de Pakistán, una niña avanza por un camino cubierto de lodo en una de las zonas de las que se han retirado las aguas de la crecida.

Hace una semana, cuando el nivel de las aguas subió unos tres metros debido a las inundaciones, los niños, niñas y mujeres de Jala Bela fueron evacuados a terrenos más elevados en medio de la noche. Debido a que Araba Bibi no pudo huir corriendo como los demás, varios hombres de la aldea le construyeron un lecho de yute en la copa de un árbol y la ayudaron a instalarse allí.

"Mi casa ya no existe. No queda nada", dice la mujer. "Mire mis pies. Están sangrando porque no tengo ni siquiera un par de sandalias. ¡Y tengo la ropa tan sucia!”.

Con lágrimas en los ojos, Bibi explica que su casa de adobe se derrumbó y que todas sus pertenencias quedaron enterradas bajo los escombros.

Cuidado y protección

Un 90% de las viviendas de Jala Bela y alrededores corrieron la misma suerte que el hogar de Bibi. Las familias afectadas viven en tiendas de campaña y refugios improvisados a la vera del camino, sin protección contra el intenso calor y la alta humedad.

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© UNICEF Pakistan/2010/Jameel
Araba BiBi, una viuda de 70 años de la aldea de Jala Bela, ubicada en las afueras de Peshawar, en la región noroccidental de Pakistán, junto a los restos de su hogar, que resultó destruido por las recientes inundaciones.

“Las aguas comenzaron a subir a las tres de la mañana", cuenta Ajmal, de 17 años, que proviene de la vecina ciudad de Islamabad. "Lo único que pudimos hacer fue tratar de salvarnos".

Debido a que su hogar fue arrastrado por la crecida, Ajmal y sus seis hermanos menores viven en una tienda de campaña. Sus padres, entretanto, han regresado a su aldea con el fin de hacer las gestiones necesarias para que la familia pueda volver a instalarse allí.

Las historias de Bibi y de Ajmal y sus hermanos ilustran el hecho de que los niños, niñas y mujeres son quienes más sufren los efectos iniciales de las situaciones de emergencia como las inundaciones ocurridas en Pakistán. Millones de niños y mujeres requieren hoy cuidado y protección en las zonas afectadas por las aguas.

Daños en las comunidades

En aldeas como Jala Bela, que acaban de sufrir las peores inundaciones de los últimos 80 años, las aguas han comenzado a bajar gradualmente. Solamente en la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, la crecida destruyó o dañó gravemente unas 160.000 viviendas.

Las consecuencias del desastre natural se reflejan dolorosamente en los rostros de los ancianos que regresan de los terrenos donde buscaron refugio y descubren que sus hogares han desaparecido.

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© UNICEF Pakistan/2010/Jameel
En la aldea de Jala Bela, en la región noroccidental de Pakistán, las familias damnificadas por las inundaciones cuentan con acceso al agua potable gracias a los camiones cisterna de UNICEF, que ayudan así a prevenir posibles brotes de enfermedades transmitidas por el agua.

"Todas las aldeas a lo largo de este camino presentan el mismo panorama", explica Iftikhar Ahmad, un ex funcionario del gobierno local. "No queda nada. Han desaparecido nuestras cosechas, nuestro ganado y nuestras viviendas. No tenemos provisiones, las fuentes de agua están dañadas o contaminadas y nuestros niños sufren enfermedades estomacales y cutáneas".

"Necesitamos con urgencia tiendas de campaña", añadeAhmad en un tono de voz que denuncia su agotamiento. "Necesitamos agua potable y servicios médicos. Estamos desesperados. ¡Por favor, ayúdenos a salvar a nuestros niños!".

Prioridad a las mujeres y niños

El suministro de agua potable a las familias necesitadas tiene una importancia fundamental, porque de eso depende la prevención de posibles brotes de enfermedades, especialmente las mortíferas enfermedades diarreicas que afectan a los sobrevivientes de corta edad. La organización non gubernamental SSD, aliada de UNICEF para la ejecución de programas, distribuye agua potable y botiquines de higiene en Jala Bela y aldeas vecinas.

En las labores de suministro de agua potable y prestación de servicios vitales, se da prioridad a las mujeres cabeza de familia, y especialmente a las que tienen niños.

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© UNICEF/NYHQ2010-1564/Zaidi
Tres hermanos esperan entre los escombros de su hogar, destruido por las violentas inundaciones en la localidad de Nowshera, en la provincia pakistaní de Khyber-Pakhtunkhwa.

UNICEF también brinda apoyo a las labores del Gobierno orientadas a restablecer el suministro de agua en las zonas afectadas por las inundaciones. Hasta la fecha, unos 700.000 habitantes de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa han recuperado el acceso al agua potable gracias a la rehabilitación de 91 pozos tubulares y a la distribución de agua mediante camiones cisterna. Las familias necesitadas también reciben botiquines de higiene, filtros de agua, jabón, cubos y bidones.

Al mismo tiempo, UNICEF y sus aliados difunden mensajes sobre la prevención de las enfermedades transmitidas por el agua por diversos medios, como la transmisión oral, la radio, los periódicos, los volantes, los folletos, los carteles y los anuncios en las mezquitas.

Para poder satisfacer las necesidades inmediatas de la población afectada en la región noroccidental de Pakistán en materia de agua, saneamiento e higiene, UNICEF ha solicitado 47,3 millones de dólares estadounidenses, que se destinarán a financiar operaciones de socorro a los damnificados por las inundaciones.

Tim Ledwith contribuyó en este artículo desde Nueva York.


 

 

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