Pakistán

Pakistán se tambalea por los efectos de la crisis financiera mundial sobre las familias más pobres

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2009-0591/Ramoneda
Un niño desplazado espera que le sirvan comida en el campamento de Aloha, en el distrito de Nowshera de la Provincia de la Frontera Noroccidental. Las familias de la región afectadas por el conflicto armado corren particular peligro de no recibir nutrición adecuada, debido especialmente al aumento de los precios de los alimentos.

Por Sam Taylor

KARACHI, Pakistán, 29 de mayo de 2009 - Mientras pesa cuidadosamente a un niño con desnutrición crónica en la sección del hospital que dirige, la Dra. Nasreen Anwar no tienen ninguna duda de que la crisis económica que comenzó en tierras lejanas ya ejerce efectos directos y devastadores sobre sus pacientes más vulnerables.

“Calculo que debido a la crisis mundial se ha producido un aumento de un 30% de los casos de niños y niñas desnutridos”, afirma la Dra. Anwar, directora de la ajetreada sección de desnutrición del hospital infantil del Gobierno de Sindh, situado en Karachi.

“Eso se debe”, agrega, “a que las familias se han visto obligadas a reducir el número de comidas diarias o la ingesta de alimentos”.

Las familias adoptan medidas desesperadas

Debido a las crisis de los alimentos, los combustibles y las finanzas, la situación en esta región del Pakistán, que ya era mala, continúa empeorando. Los aumentos de los precios han comenzado empujar hacia una situación sin vuelta atrás a los sectores más pobres de este país, donde el 38% de los niños sufrían desnutrición moderada o severa aún antes de los repuntes en los precios de los alimentos y los combustibles.

Según los expertos, en cuanto las familias comienzan a emplear medios desesperados para afrontar las situaciones de emergencia cuando éstas se producen, como saltarse comidas y sacar a los niños de la escuela, les resulta mucho más difícil regresar a su situación inicial.

Un estudio conjunto de diversos organismos de las Naciones Unidas llevado a cabo el año pasado indicó que debido a los aumentos de precios el 51% de la población de Pakistán carece de suficientes alimentos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2009-0548/Ramoneda
Unos niños y niñas desplazados rodean un camión de transporte de hielo en el campamento de Swabi, en la Provincia de la Frontera Noroccidental, que recibe apoyo de UNICEF y en el que se alojan unas 5.000 personas.

Según el estudio de las Naciones Unidas, muchos niños y niñas han debido abandonar la escuela y han comenzado a trabajar. Sus familias, por su parte, han escatimado gastos de atención médica vital para poder afrontar los aumentos de los precios.

El precio de la harina se triplica

Tasleem Mondy, de 20 años de edad, que se encontraba recientemente en la sección de nutrición de la Dra. Anwar en Karachi para recibir leche enriquecida para su hijo de 18 meses, explicó la manera en que su familia se ha visto afectada por el aumento de los precios de los alimentos.

“Antes podía comprar bolsas de harina de 10 kilos, pero ahora sólo puedo comprar un kilo de harina por vez, lo que resulta mucho más caro”, comentó la madre. Dos años atrás, la bolsa de 10 kilos de harina costaba 130 rupias, equivalentes a 1,6 dólares estadounidenses. Hoy, el precio del kilo de harina casi se ha triplicado hasta las 360 rupias, o 4,5 dólares.

Para llegar hasta el hospital, Tasleem debe realizar una caminata de una hora con su débil hijo a cuestas, ya que no tiene dinero para el pasaje del autobús. A la mujer le preocupa que la salud de su hijo se resienta si deja de recibir la leche enriquecida.

“A pesar de que a mi marido se le aumentó el salario el año pasado, nuestra situación financiera ha empeorado debido al aumento de los precios”, señala la mujer.

La combinación de diversas crisis

Debido a la crisis financiera mundial, el Pakistán tiene una elevada inflación y se calcula que en 2009 el aumento de su PBI podría ser de sólo el 1,5%. Mientras tanto, más de dos millones de personas –el mayor desplazamiento poblacional del país desde la separación de Pakistán de la India en 1947– se han visto obligados a abandoner sus hogares debido al empeoramiento del conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes en los distritos de Swat y Buner.

Para dar respuesta al aumento del hambre que desencadenó la combinación de las diversas crisis, UNICEF ha establecido centros de tratamiento en 11 de los distritos más afectados de Pakistán.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2009-0570/Brooks
Adel descansa, junto a su madre herida, en un catre en el hospital central del distrito de Mardan, en la Provincia de la Frontera Noroccidental. La madre de Adel y un familiar acostado al lado sufrieron heridas durante los combates en el distrito de Swat.

“Fomentamos el mejoramiento de las prácticas de alimentación y empleamos la movilización social para lograr la modificación de ciertos comportamientos y el tratamiento de la desnutrición aguda”, explica la Dra. Sarita Neupane, Especialista en Nutrición de la Oficina de UNICEF en Pakistán. 

Consecuencias en la supervivencia infantil

Hacer frente a la desnutrición desde el alumbramiento hasta los dos años es fundamental puesto que en esta franja de edad se determina el desarrollo del niño a largo plazo.

“Muchos niños paquistaníes nacen desnutridos, y eso, combinado con las carencias en materia de higiene y saneamiento y las prácticas de alimentación inadecuadas, aumenta los niveles de mortalidad infantil”, explica la Dra. Neupane, experta en nutrición de UNICEF.

Antes aún de que los aumentos de precios empujaran a millones de paquistaníes a la pobreza, la tasa de mortalidad infantil de ese país era una de las más elevadas de Asia meridional.

“Cuando los niños y niñas sufren desnutrición a edad temprana, suelen tener un desarrollo físico y mental inadecuado, lo que a la larga determina un menor desempeño escolar y una reducción de la capacidad productiva en general”, termina diciendo la Dra. Neupane.


 

 

Búsqueda