Pakistán

El objetivo de los centros de protección consiste en eliminar el trabajo infantil en la región afectada por el más reciente terremoto

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2007/ Pirozzi
Khairuddin, un niño de ocho años de edad, asiste a un centro de protección que funciona en la localidad de Abbotabad y que cuenta con el apoyo de UNICEF. La familia de Khairuddin perdió su hogar debido al terremoto de 2005.

Por Sandra Bisin

PROVINCIA DE LA FRONTERA NOROCCIDENTAL, Pakistán, 9 de octubre de 2007 – Desde hace siete meses, Khairuddin, de ocho años de edad, y sus hermanos recorren las calles de Abbotabad, una localidad de la Provincia de la Frontera Noroccidental, recogiendo botellas vacías que encuentran en la basura y que venden para poder aportar un poco de dinero a su familia.

El hogar en que vivía la familia de Khairuddin en Muzaffarabad quedó reducido a escombros tras el terremoto del 8 de octubre de 2005, que causó la muerte de más de 73.000 personas. “¡Estaba tan asustado!”, rememora Khairuddin. “Recuerdo claramente los escombros de las viviendas derrumbadas en mi vecindario”.

Debido al terremoto, muchas familias como la de Khairuddin se vieron obligadas a emigrar a las zonas urbanas para poder sobrevivir. Muchos niños y niñas tuvieron que buscarse la vida en las calles, y en muchos casos debieron aceptar trabajos en condiciones de explotación.

En Abbotabad, el padre de Khairuddin sólo consiguió un empleo en el que ganaba 250 rupias –o cuatro dólares–  por día, suma con la que la familia apenas podía sobrevivir. De manera que Khairuddin comenzó a recolectar botellas entre los desperdicios. “Mi hermano y yo trabajamos debido a la pobreza”, afirma Khairuddin. “Si no hiciéramos esto, ¿cómo podríamos sostener a mi familia?”.

Contra el trabajo infantil

Ante esta situación, UNICEF y sus aliados ofrecen servicios de apoyo a los niños y niñas por medio de dos nuevos centros de protección que comenzaron a funcionar en junio de este año en Abbotabad.

“Muchos padres y madres nos dicen que tras el terremoto el problema más grave fue conseguir vivienda”, comenta Akbar Ali, uno de los trabajadores del centro de protección infantil. “Perdieron sus hogares, su ganado y sus medios de subsistencia. Se dieron cuenta de que ya no podían mantener a sus familias”.

Ambos centros atienden a 95 niños, de los cuales 25 son niñas. Hasta la fecha, ocho de ellos se han matriculado en escuelas de Abbotabad.

“En estos centros, los niños y niñas reciben educación no estructurada que posibilita su eventual reintegración en las escuelas gubernamentales”, explica Agnes Mutenyo Karani , oficial de protección de los niños de la Oficina de UNICEF en el Pakistán.  El personal del centro también mantiene reuniones con los empleadores de la zona para informarles acerca de los derechos de los niños, a fin de evitar toda instancia de trabajo infantil.

Esperanzas para el futuro

Recientemente, Khairuddin comenzó a asistir a uno de esos centros de protección que reciben respaldo de UNICEF, donde recibe educación no estructurada y participa en diversas actividades recreativas.

 “Nunca había ido a la escuela”, explica Khairuddin. “Vengo a este centro desde hace 16 días. Me están enseñando a leer y escribir, y aquí tengo juguetes para entretenerme. En casa no tengo juguetes porque mi familia no me los puede comprar”.

“Quiero recibir educación ahora para poder conseguir un buen empleo más adelante”, termina diciendo Khairuddin.


 

 

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