Pakistán

Seis meses después del terremoto del Pakistán, la nutrición y la atención de la salud de los niños y niñas continúan siendo motivo de preocupación

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2006/Zaidi
Una enfermera atiende a Shazia Bibi, de 13 meses de edad y víctima de desnutrición grave, en un centro de alimentación terapéutica ubicado en Muzaffarabad, en el Pakistán, que recibe apoyo de UNICEF.

Por Irene Sanchez

MUZAFFARABAD, Pakistán, 6 de abril de 2006 – Seis meses después del terremoto que devastó esta región de Cachemira bajo gobierno del Pakistán, UNICEF colabora con el Ministerio de Salud de este país en la administración de un centro de alimentación terapéutica para niños desnutridos en Muzaffarabad y en la prestación de atención de la salud en aldeas que nunca habían recibido tales servicios. Esas actividades están orientadas a resguardar la salud de los niños y niñas mientras las labores de socorro a los afectados por el terremoto pasan de la fase de emergencia a las labores de retorno, reconstrucción y rehabilitación.

Las autoridades sanitarias, UNICEF y diversas organizaciones aliadas han tomado medidas para proteger a los niños y niñas cuya situación se ha tornado aún más vulnerable debido a los meses que han pasado en los campamentos para desplazados o en viviendas que aún no han sido restauradas en sus aldeas de origen.

A medida que los campamentos se van clausurando y las familias regresan a sus lugares de origen, el centro de alimentación terapéutica, que cuenta con apoyo de UNICEF y del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, continuará ofreciendo protección a los niños y niñas durante los meses de transición de la fase de rehabilitación.

Las consecuencias de la desnutrición

Muzaffarabad se encuentra en la zona que ocupó el epicentro del terremoto del 8 de octubre de 2005. Como consecuencia del desastre, en la región se produjo un desplazamiento masivo de pobladores que perdieron sus hogares y que se establecieron en campamentos provisionales. Las dificultades que sufrieron en materia de acceso a la alimentación y al agua potable, agravadas por el frío clima invernal y la propagación de diversas infecciones, tuvieron consecuencias negativas para la salud y el estado nutricional de miles de niños y niñas, muchos de los cuales eran muy pobres y vulnerables aún antes de que ocurriera el desastre natural.

El centro de alimentación terapéutica de Muzaffarabad, que es el primer establecimiento de esta índole en la región, funciona en las instalaciones del Hospital Abbas, que no sufrió daños debido al terremoto y que continúa siendo una institución sanitaria muy activa. El centro, que funciona en dos tiendas de campaña de grandes dimensiones, tiene capacidad para 20 pacientes. El establecimiento cuenta con enfermeras que han recibido capacitación especializada, así como con existencias suficientes de alimentos terapéuticos y todos los equipos necesarios.

 “La desnutrición tiene consecuencias terribles y duraderas para los niños y las niñas”, explica el Dr. John Egbuta, Oficial de Nutrición de UNICEF. “Un niño desnutrido pierde gradualmente sus energías y está predispuesto a sufrir diarrea, infecciones de las vías respiratorias y sarampión. La desnutrición también afecta el desarrollo físico y mental de los niños y niñas”.

Las nuevas instalaciones de atención de la salud que se ponen en funcionamiento en las comunidades de origen de los sobrevivientes del terremoto − que a menudo consisten en Unidades de atención básica de la salud que suministra UNICEF, completamente equipadas y con agentes sanitarios recientemente capacitados− desempeñarán un papel muy importante en la nueva fase de de socorro a los afectados por el terremoto.

“Mediante la individualización y el tratamiento en sus aldeas de los niños con peso inferior al normal ayudaremos a reducir el número de casos futuros de desnutrición grave”, explica el Dr. Egbuta.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Pakistan/2006/Zaidi
La madre de Shazia no puede amamantar a su hija gravemente desnutrida y debe darle en cambio un sucedáneo de la leche materna.

Las ventajas de la lactancia materna

Shazia Bibi tiene sólo 13 meses de edad. Cuando fue internada en el centro de alimentación terapéutica de Muzaffarabad pesaba apenas 4,4 kg, mientras que el peso ideal para una criatura de su edad es entre 10 y 15 kg. Durante los dos primeros días de atención y alimentación terapéutica, Shazia aumentó 200 g.

Jalila, la madre de Shazia, tiene otros cinco hijos, que quedaron en su aldea. “Estoy preocupada por ellos” dice mientras permanece sentada junto a su hija. “Mi marido trabaja, pero perdimos nuestra vivienda y nos estamos quedando en casa de parientes. Sé que mis otros hijos también me necesitan”.

Antes del terremoto, la tasa de lactancia materna del Pakistán era del orden del 93%. Esa tasa ha descendido en los últimos meses en las zonas afectadas por el terremoto como resultado de los traumas ocasionados por las muertes y las enfermedades, el desplazamiento y la carencia de alimentos. Todos esos factores han afectado la capacidad de las mujeres de alimentar a sus hijos mediante el amamantamiento exclusivo.

Jalila describe lo doloroso que le resultó descubrir que Shazia comenzaba a perder peso inmediatamente después que dejó de amamantarla exclusivamente, cuando la niña apenas había cumplido siete meses. Su experiencia ilustra dolorosamente la manera en que la carencia de alimentos y la reducción de la lactancia materna pueden representar grandes peligros para los niños y niñas durante sus primeros meses de vida.

“En nuestras comunidades rurales, la nutrición de los niños y niñas también se ve afectada por la pobreza y el analfabetismo, así como por la carencia –hasta ahora, por lo menos− de establecimientos de atención básica de la salud”, explica Ulfat Sajjad, que se desempeña como enfermera en el centro de alimentación terapéutica. “Las mujeres que no han recibido educación pueden ignorar cómo cuidar y alimentar a sus hijos”.

Nota: A pesar de la atención y la alimentación terapéutica, Shazia no ha logrado vencer a la neumonía. La niña tuvo que ser trasladada a un hospital en Islamabad, donde lucha por sobrevivir.

Sabine Dolan colaboró en la elaboración de este artículo desde Nueva York.


 

 

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