Estado de Palestina

La violencia ha afectado directamente a los niños, y las familias luchan por hacer frente a la situación en el Territorio Palestino Ocupado

Actualización, 21 de noviembre de 2012, 14:00 h. GMT-5: El 21 de noviembre, el Ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Mohamed Amr y la Secretaria de Estado de los Estados Unidos de América, Hillary Rodham Clinton, anunciaron en una conferencia de prensa conjunta celebrada en El Cairo (Egipto), que Israel y Hamás habían llegado a un acuerdo de cesación del fuego que entraría en vigor a las 9 p.m. hora local.

Por Catherine Weibel

GAZA, Territorio Palestino Ocupado, 20 de noviembre de 2012. La violencia ha afectado directamente a los niños y las familias luchan por hacer frente a la situación.

© UNICEF/NYHQ2012-1522/El Baba
VÍDEO (en inglés): Chris Niles, corresponsal de UNICEF, informa sobre la manera en que afecta el conflicto palestino-isarelí a los niños.

 

En Gaza, un total de 22 niños han perdido la vida a causa de los ataques aéreos y 227 han resultado lesionados. En Israel han quedado heridos a 14 niños por fuego de misiles. Se prevé un aumento en el número de víctimas.

En Gaza e Israel, los niños viven aterrorizados por el estruendo permanente de la guerra y exhiben síntomas preocupantes de sufrimiento psicosocial; entre ellos, incontinencia nocturna, reminiscencias, pesadillas, miedo a salir, miedo a estar solos y aislamiento.

Lidiar con las pérdidas

En Beit Hanoun, una zona agrícola en Gaza, Ahmed Bassiouni relata cómo tuvo que tranquilizar a sus hijos una noche, antes de que se durmieran. Su hija Diana (15 años) se cubrió la cabeza con las mantas en un intento por sentirse segura. Poco después comenzó un ataque aéreo muy cerca de su hogar. “Todos los niños gritaban, salvo Fares. Entonces, me di cuenta de que había muerto por fragmento de metralla. Lo cubrí con una frazada; fue algo horrible. No podía permitir que sus hermanos lo vieran. Luego, grité”.

Mientras procura asumir la pérdida de su hijo de 9 años, Ahmed Bassiouni dice que no sabe cómo ayudar a sus otros cinco hijos. “No comen, no juegan y no salen de la casa. Solamente lloran”, dice por teléfono. El ensordecedor ruido de las bombas se oye a través del auricular.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-1521/El Baba
El 19 de noviembre, una niña de 12 años y un niño curiosean a través de las brechas producidas en los muros de su hogar, en el campamento de refugiados Al Bureij, en el centro de Gaza.

Otra familia perdió a un hijo en Beit Hanoun. Jamal Nasser explica que, esa noche, pidió a su esposa y a su hijo menor que durmieran debajo de la escalera, mientras él y sus otros cuatro hijos dormirían en la sala. Allí fue donde Oudai (15 años) murió por fragmento de metralla y su hermano Tareq resultó lesionado.

“Oudai era muy buen estudiante y soñaba con llegar a ser médico”, dice Jamal Nasser. “Pero esto nunca ocurrirá. Su hermano Tareq está hospitalizado y no deja de llorar porque piensa que va a morir, aunque nosotros le aseguramos que eso no es verdad. Ayer dijo que quería ir a casa, pero yo no tuve ánimo para decirle que no regresaremos. No quedó nada de nuestro hogar”.

Nasser dice que no sabe a dónde ir con sus otros hijos porque ningún lugar es seguro. Haciendo hincapié en que solía trabajar en Israel, agrega: “Esta guerra está acabando con los sueños de nuestros hijos”.

Apoyar a las familias agobiadas por el sufrimiento

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-1528/El Baba
El 18 de noviembre, un niño recoge objetos que encontró en una vivienda destruida del campamento de refugiados Shabbora, cerca de la ciudad de Rafah, al sur de Gaza.

Los niños y las niñas representan la mitad de la población de Gaza, que cuenta con 1,6 millones de habitantes.

Cinco equipos que prestan atención psicosocial de urgencia y reciben apoyo de UNICEF trata actualmente de llegar a donde se encuentran las familias Bassiouni y Nasser. Sin embargo, van retrasados debido a los peligros que continuamente acechan en la zona.

Siempre que las condiciones lo permiten, los equipos visitan los hospitales y los hogares de Gaza. UNICEF brinda apoyo a sus aliados en la iniciativa de establecer una línea telefónica de emergencia para que las familias puedan conversar con los asistentes psicológicos cuando el desplazamiento esté restringido.

“Esta grave situación es traumática para los niños pequeños porque debilita su sensación de seguridad. Ellos no entienden lo que está sucediendo y se sienten indefensos. Hay ocasiones en que incluso piensan que son responsables por el sufrimiento de sus familias”, dice Bruce Grant, jefe de protección de UNICEF en el Territorio Palestino Ocupado.

“La atención psicosocial implica hablar con el niño, explicarle que estos hechos pueden ocurrir y que es normal sentir miedo. Hacemos lo posible por fortalecer su capacidad para sobreponerse, pero restaurar el sentido de seguridad de un niño es un proceso que toma tiempo”, dice.

Las familias que no se han visto afectadas directamente por los ataques aéreos sienten temor por sus hijos. Debido a los frecuentes cortes de energía y al cierre de las escuelas, para los angustiados progenitores es difícil lograr que sus hijos permanezcan en sus casas. Muchos niños y niñas deambulan por las calles, donde ven edificios derrumbados, gente herida y cadáveres.

“En nuestra casa, el ruido de la guerra es tremendo. Mi hijo Kamal, que tiene 1 año, ha cambiado mucho desde que comenzaron los ataques aéreos”, dice Sajy Elmughanni, oficial de comunicaciones de UNICEF en Gaza. “Era un bebé feliz, pero ahora se ve triste y su mirada es vacía. Esto me hace sentir impotente”.


 

 

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