Panorama: Níger

UNICEF y sus aliados responden a la emergente crisis alimentaria en la región del Sahel en Níger

Por  Shushan Mebrahtu

OUALLAM/ NIAMEY, Níger, 13 de marzo de 2012. Cuando Zelika (2 años) fue internada con desnutrición grave aguda en una clínica de la localidad de Ouallam hace tres semanas, sus posibilidades de supervivencia eran escasas. Sin embargo, la atención médica y nutricional intensiva que recibió en ese centro de tratamiento nutricional le salvó la vida.

David Gressly, Director regional de UNICEF para África occidental y central, y Thomas Yanga, Director regional del Programa Mundial de Alimentos para África occidental, visitaron a Zelika durante su reciente viaje a Níger, donde analizaron las posibles respuestas humanitarias a la crisis de desnutrición que amenaza a la región del Sahel. 

“La desnutrición ha causado una crisis real y si las personas afectadas no reciben tratamiento adecuado puede causarles rápidamente la muerte", afirmó Gressly. “Debemos actuar de inmediato para salvar las vidas de un millón de niños y niñas gravemente amenazados".

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-0155/Quarmyne
En Niamey (Níger), Maniratou Mahamadou, de seis meses, durante un examen para detectar si sufre desnutrición. Se calcula que este año más de un millón de niños y niñas sufrirán desnutrición grave aguda en la región del Sahel como resultado de la sequía, las cosechas deficientes y el aumento del costo de los alimentos.

Esfuerzos por evitar una grave crisis

Se calcula que este año más de un millón de niños y niñas sufrirán desnutrición grave aguda en la región del Sahel como resultado de las lluvias insuficientes y las cosechas deficientes, así como del aumento del costo de los alimentos, que han dejado a las comunidades en una situación vulnerable ante la inminente crisis alimentaria.

Será necesario realizar actividades humanitarias de envergadura para brindar tratamiento a casi 394.000 niños y niñas amenazados por la desnutrición grave. Entre otras cosas, es necesario garantizar un suministro suficiente de alimentos terapéuticos y medicamentos, contar con suficiente personal profesional capacitado y disponer de acceso adecuado al agua potable y a las instalaciones de saneamiento en los centros de alimentación.

Para dar respuesta a la situación en Níger, UNICEF requiere 30 millones de dólares. UNICEF y sus aliados han hecho un llamamiento para que la comunidad internacional aumente el flujo de suministros y servicios que salven vidas y que permitan evitar una crisis en gran escala que podría afectar trágicamente a cientos de miles de niños y niñas.

Los éxitos logrados y los retos pendientes

“En los últimos años, Níger ha logrado grandes avances en su respuesta al problema de la desnutrición", señaló Gressly. “Hoy estamos aquí para ver esos esfuerzos con nuestros propios ojos y llevar un mensaje a otros países afectados a los que puede beneficiar la experiencia de Níger”.

Níger cuenta con una eficaz red de centros de tratamiento nutricional, la mayor de todos los países afectados. UNICEF, el Gobierno de Níger y otros aliados coinciden en que las inversiones que se realizaron en el pasado en esos programas han rendido importantes frutos. Los sistemas que se establecieron funcionan adecuadamente y posibilitan la detección y el tratamiento temprano de la desnutrición infantil. Si recibieran suficientes fondos, también ayudarían a evitar la catástrofe en ciernes.

Sin embargo, aún quedan desafíos pendientes. Unos 24.000 habitantes que huyeron de los combates en la región septentrional de Malí han buscado refugio en Níger y necesitan ayuda humanitaria. UNICEF y sus aliados abastecen de agua potable y otros suministros vitales a las comunidades desplazadas que se encuentran en la parte septentrional de la región de Tillabery, que ya sufría los efectos catastróficos de la sequía.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2012-0155/Quarmyne
David Gressly (der.), Director Regional de UNICEF para África Occidental y Central, responde preguntas de los periodistas durante una conferencia de prensa conjunta de UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos que se llevó a cabo en Niamey (Níger).

“Nuestras condiciones de vida han mejorado desde que llegamos aquí. Es un alivio disponer de agua potable", explicó Aminata, una nigerina de 50 años que vivió en Malí durante más de 20 pero que se vio obligada a regresar a su patria debido al conflicto armado.

Después de visitar el asentamiento provisional de Mangaizé, situado en Tillabery y a unos 100 km de la frontera entre Malí y Níger, Gressly elogió la respuesta inmediata aunque hizo hincapié en la necesidad de mejorar el acceso a los alimentos, las instalaciones de higiene y saneamiento, la educación, la salud, la protección de la infancia y otros servicios esenciales para los niños, niñas y familias desplazados.

Combatir las causas profundas de la desnutrición

Los dos directores regionales estuvieron de acuerdo en que es imprescindible integrar las actividades de socorro en el marco de las intervenciones del desarrollo a largo plazo.

A tal fin, la Oficina de UNICEF en Níger y sus aliados brindan apoyo a programas orientados a ayudar a que el Gobierno de Níger amplíe y profundice las intervenciones integradas y eficaces con relación a su costo que combatan y prevengan la desnutrición infantil. Un programa de esa naturaleza se puso en marcha durante un acto de alto nivel dedicado a la nutrición en el que estuvieron presentes Gressly, Yanga, altos funcionarios de gobierno y  representantes de los donantes y de otros organismos de las Naciones Unidas, así como otros aliados.

"Ya se trate de fomentar la lactancia materna, el saneamiento mejorado, las prácticas higiénicas, el empleo de los mosquiteros contra el paludismo u otras intervenciones simples pero eficaces, o de aplicar con más vigor medidas de prevención que se basen en las actividades comunitarias, debemos seguir colaborando con nuestros aliados para combatir las causas profundas y estructurales de la desnutrición en la región", señaló Gressly.


 

 

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