Liberia

Los refugiados de Côte d’Ivoire y sus anfitriones de Liberia amenazados por la escasez de recursos

Por Eva Gilliam

CONDADO DE NIMBA, Liberia, 14 de enero de 2011. Sanata, de nueve años de edad, se encontraba sola en su hogar cuando su aldea, situada en la región fronteriza occidental de Côte d’Ivoire, quedó sumida en el caos. Pocos días después de las elecciones presidenciales de finales de noviembre, en todo el país había aumentado la tensión entre los dos partidos políticos cuyos candidatos se adjudicaban la victoria, y se temía un estallido de violencia.

VÍDEO (en inglés): 12 de enero de 2011. Eva Gilliam, de UNICEF, informa sobre la generosidad de los habitantes del empobrecido condado liberiano de Nimba, que comparten sus limitados recursos con los refugiados de la vecina Côte d’Ivoire.  Véalo en RealPlayer

 

Los padres de Sanata estaban trabajando en los campos y sus hermanos y hermanas se encontraban lejos de su hogar cuando unos vecinos de la familia decidieron llevarse a la niña con ellos en su huida a Liberia. El grupo llegó al país vecino cruzando el río Nior tras un día de marcha bajo un sol abrasador.

Sanata forma parte de los casi 13.000 niños y niñas de Côte d’Ivoire que se encuentran en Liberia desde que se desató la crisis en su país, según indican los registros del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Los niños, niñas y mujeres representan tres cuartas partes del total de refugiados de ese origen que se encuentran en Liberia.

Una cálida bienvenida

Los refugiados albergados en el condado de Nimba comparten sus lenguas y orígenes étnicos con las comunidades anfitrionas. "Vine aquí porque somos un mismo pueblo", explica Odile Ngan Makese, una madre de cinco hijos que llegó a principios de diciembre a la aldea de Duoplay, localizada en la parte meridional del condado.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Entre 25.000 y 30.000 refugiados de Côte d’Ivoire han cruzado a la vecina Liberia desde las conflictivas elecciones presidenciales de su país, en noviembre de 2010.

Pese a que Makese es extranjera, tanto ella como los otros 650 refugiados que llegaron a Duoplay en los últimos meses recibieron una cálida bienvenida.

“Les cuidamos y atendemos. No podemos dejarles desamparados", comenta James Yormie, secretario de la aldea. "Sin embargo, ahora todos tenemos que hacer frente a muchos problemas. Debido al número extraordinario de habitantes, la aldea tiene ahora graves problemas en materia de alimentación, por no hablar de la escasez de agua potable y letrinas".

Recuperación del conflicto armado

Debido al gran número de personas a las que hay que alimentar, en la región ha comenzado a escasear el arroz. En el caso de las familias que no pueden cosechar suficientes alimentos, tanto sus integrantes como los refugiados a los que albergan deben internarse en los bosques para recoger mandioca. Todos los días, muchos de los refugiados recorren entre 7 y 10 kilómetros para buscar alimentos en sus aldeas de origen, al otro lado de la frontera, y regresar con ellos a Liberia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Los recursos de agua y saneamiento son gravemente escasos en las regiones limítrofes con Liberia que han visto una mayor afluencia de refugiados de Côte d'Ivoire.

Liberia es un país que conoce bien los conflictos armados y sus penosas consecuencias. Después de 14 años de guerra civil, Liberia comenzó a superar esa crisis en 2003, y en 2005 se llevaron a cabo elecciones democráticas sin complicaciones, pero el desarrollo del país es lento.

“Hace poco que salimos de una situación de guerra y el estado de la agricultura es deficiente", explica Sandi, un funcionario local de la Comisión de repatriación y reasentamiento de los refugiados de Liberia. "Los habitantes están dispuestos a compartir lo que tienen con los refugiados, y lo están haciendo con mucha generosidad, pero se está acabando todo lo que tenían almacenado. En otras palabras, se están quedando sin comida".

Nada de comer

La clínica de la aldea de Gblarlay, en el condado de Nimba, se encuentra a una hora de la frontera con Côte d’Ivoire. En la actualidad, en la clínica se brinda tratamiento a más del doble de las mujeres embarazadas y lactantes que las que recibían tratamiento a principios de noviembre, antes de la llegada de los refugiados del país vecino.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
En el condado liberiano de Nimba, los refugiados de Côte d’Ivoire se alojan en hogares de familias anfitrionas y en edificios escolares.

“Vienen a hacerse exámenes médicos y a recibir medicamentos", explica Roseline Farnglo, una comadrona capacitada que trabaja en la clínica. "Les brindamos tratamiento sin cargo porque en Liberia tenemos atención gratuita de la salud. Pero además de los problemas médicos que puedan tener, todas las refugiadas que acuden a la clínica nos dicen lo mismo, que tienen hambre".

Cuando una de ellas, Isabelle Mami, fue a la clínica de Gblarlay, creía que estaba embarazada de apenas siete meses, pero allí descubrió que ya estaba en el noveno mes de embarazo. Éste será el sexto hijo de Mami que, al igual que el resto de su familia, sufre los efectos del hambre. "No tenemos nada de comer", afirma.

Muchos niños y niñas refugiados están desnutridos, de manera que se les remite a centros de alimentación para que reciban tratamiento. Esos centros, sin embargo, generalmente están alejados de las localidades fronterizas.

La falta de agua potable

Los refugiados y las familias de acogida también tienen problemas para obtener agua para el consumo. Muchas de las bombas de agua de la región no funcionan o no dan abasto debido al aumento de la demanda. Otro motivo de preocupación es la carencia de letrinas adecuadas, ya que el aumento de la defecación al aire libre podría dar lugar a brotes de enfermedades.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
An estimated 75 per cent of the Ivoirian refugees in Liberia are women and children.

UNICEF ha firmado un acuerdo con organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales con el objetivo de profundizar y acelerar la respuesta de emergencia en materia de suministro de agua y saneamiento ambiental. En varias aldeas, UNICEF ha aportado los fondos necesarios para la construcción de letrinas efectuada por Equip Liberia, un aliado local.

Además, UNICEF ha distribuido bidones y agua potable en diversos lugares donde se han instalado los refugiados de Côte d’Ivoire.

Las escuelas afectadas

La educación también se ha visto alterada. En los sitios donde no hay suficientes familias anfitrionas para albergar a los recién llegados, los refugiados se alojan en las escuelas o clínicas.

En Duoplay se suspendieron las clases seis semanas debido a que fue necesario albergar a más de 50 niños, niñas y mujeres en la pequeña escuela de la aldea.

Incluso en los lugares donde las escuelas siguen funcionando, los niños y niñas refugiados no asisten a clases. Esto no sólo se debe a que en Côte d’Ivoire tenían planes de estudios y una lengua distintos, sino a que los niños refugiados no entienden inglés, el idioma hablado en las escuelas liberianas.

UNICEF ha enviado desde su almacén central de Copenhague los materiales escolares necesarios para que los niños y niñas refugiados puedan asistir a clases lo antes posible. UNICEF también contrata maestros y maestras entre los refugiados que puedan coordinar clases y actividades de recreación de los niños.

“No se han olvidado de ellas”

Pese a todos esos esfuerzos, las operaciones de ayuda humanitaria que se llevan a cabo en el terreno tropiezan constantemente con las deficiencias en materia de infraestructura de que adolecen las aldeas fronterizas.

“Tardamos tres horas en llegar aquí desde nuestro almacén, y no sabíamos si podríamos llegar debido al mal estado de los puentes y de algunas partes del camino", comenta Robert Tolbert, Oficial de Protección de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. "Pero teníamos que venir. Teníamos que llegar aquí y decirle a todas estas personas que no se han ha olvidado de ellas”.


 

 

Búsqueda