Panorama: Libia

UNICEF brinda apoyo a niños y niñas traumatizados tras el fin del conflicto libio

Por Guy Hubbard

BENGASI, Libia, 24 de octubre de 2011. Omar Salem (4 años) se encuentra en una cama de hospital, su pequeño cuerpo cubierto de cicatrices. Tiene una herida recién curada que recorre todo su torso y le sirve como recordatorio permanente del día en que estuvo a punto de morir.

VÍDEO (en inglés): Guy Hubbard, corresponsal de UNICEF, informa sobre los esfuerzos de la organización para ayudar a los niños y niñas afectados por el conflicto en Libia.  Véalo en RealPlayer

 

“Eran las tres de la tarde”, recuerda la tía de Omar, Fteima, que lo trajo aquí desde Sirte. “Toda la familia estaba en casa, entre ellos Omar, su padre, y sus dos hermanas, Isra y Sajida, cuando los rebeldes comenzaron a lanzar misiles. Ellos huyeron hacia otra casa, mientras los helicópteros de la OTAN atravesaban en círculos el cielo. Más tarde, cuando llegaron a la otra casa, el helicóptero les atacó con dos misiles. Las dos hermanas y su padre volaron en pedazos y murieron antes de llegar al hospital”.

A medida que describe el trágico suceso, la cara de Fteima se estremece de angustia. Durante las primeras etapas de la lucha trabajó en Sirte de enfermera semanas enteras sin interrupción, mientras los combatientes heridos y, con mayor frecuencia, los civiles heridos, atestaban el hospital.

“Antes de que trajeran a mi familia al hospital, ya llevaba allí nueve días debido a la cantidad de bajas que estaban admitiendo. Y después de eso, trabajé otros 16 días”, explica.

Cuando el hospital se convirtió también en objetivo militar y un colega fue asesinado, Fteima abandonó Sirte y condujo a su sobrino herido al hospital Al Jalaa de Bengasi.

UNICEF brinda apoyo

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
UNICEF realiza esfuerzos para reabrir las escuelas y aumentar la concienciación sobre los problemas psicológicos que aquejan a los niños y niñas afectados por la guerra.

Al Jalaa ha estado en alerta máxima desde el inicio del levantamiento en febrero. El Dr. Emad Mohammed ha visto a cientos de personas en su sala de emergencias. “Tenemos una gran cantidad de civiles heridos, en su mayoría en el abdomen y el muslo”, explicó. “La mayoría mueren antes de llegar al hospital”.

Asimismo, a las afueras de Bengasi llegan las familias desplazadas que han sido expulsadas de sus hogares por su asociación con el régimen anterior. Han acudido con lo que cabía en sus coches y camiones, y durante semanas han acampado en tiendas de campaña y en los almacenes de una zona industrial abandonada.

UNICEF está trabajando con sus aliados en un lugar de transición cerca de la ciudad para apoyar las necesidades de agua y saneamiento de los desplazados. Ofrecen abastecimiento de agua potable mediante el uso temporal de camiones y recipientes, además hay planes de instalar un sistema permanente de agua para el campamento.

Reapertura de las escuelas

Imagen del UNICEF
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UNICEF ha colaborado con Save the Children para crear 14 espacios acogedores para niños y niñas en Bengasi, cinco de ellos en campamentos de desplazados internos, donde los niños pueden recuperar una sensación de normalidad.

Cabe mencionar que UNICEF ha colaborado con Save the Children para crear 14 espacios acogedores para los niños y niñas en Bengasi, cinco de ellos en campamentos para desplazados internos, donde los niños pueden volver a llevar una vida normal. En estos espacios pueden jugar, dibujar y ser niños otra vez, lejos de las imágenes y los ruidos de los combates.

Amanda Melville, Oficial de Protección infantil de UNICEF en Libia, destacó la enorme carga emocional que supone la guerra para un niño. “Los niños están experimentando una serie de problemas diferentes. Es decir, la mayoría de ellos están relacionados con la sensación de miedo”, dijo. “Así que la primera medida que tratamos de tomar es ofrecerles un lugar seguro, asegurándonos de que estén en un lugar seguro y haciendo todo lo posible para que vuelvan a la normalidad”.

Uno de los primeros objetivos de UNICEF en este sentido ha sido reabrir las escuelas y restablecer la enseñanza, así como aumentar la concienciación entre las personas que cuidan a los niños, como progenitores y maestros, sobre los problemas psicológicos que aquejan a los niños y niñas. La organización también trata de establecer un sistema de identificación y derivación de aquellos niños a quienes el conflicto les ha afectado tan gravemente que van a necesitar ayuda especializada.


 


 

 

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