Panorama: Libia

En la ciudad sitiada de Misrata, los niños son los más afectados por el conflicto en curso en Libia

Por Patrick Wells

MISRATA, Libia, 6 de junio de 2011. En una cama de hospital de la ciudad sitiada Misrata (Libia), la niña de cinco años Malak Al-Shami observa imágenes de su hermano y su hermana en la computadora portátil de su padre. Hace tres semanas, los tres niños estaban durmiendo en su casa cuando un cohete se estrelló contra el techo del edificio.

Malak perdió la pierna derecha en la explosión. Su hermano Mohammed, de tres años, y su hermana Rodaina, de uno, murieron.

VÍDEO: 3 de junio de 2011. Patricia Well, de UNICEF, informa sobre cómo los niños y niñas abordan el conflicto en la sitiada ciudad libia de Misrata.  Véalo en RealPlayer

 

Hajrab Abdal-Shaheed, tía de Malak, ha estado visitándola a diario desde el incidente. Dice que Malak todavía no entiende lo que le ha sucedido a su familia, “No duerme bien de noche, y a veces sueña con la explosión, o con su hermana y su hermano”.

Doce semanas incesantes de conflicto urbano han reducido a ruinas muchas de las calles de Misrata. En la calle Trípoli, un frente importante en la batalla por la ciudad, las casas y las tiendas, en un tiempo ocupadas por familias, están destrozadas y vacías, sus fachadas perforadas por proyectiles de tanques y acribilladas por el fuego de las ametralladoras.

Las batallas casa por casa, el fuego de los francotiradores y el bombardeo indiscriminado de las zonas residenciales han afectado física y mentalmente a los habitantes. El número total de víctimas civiles aún se desconoce, pero se considera que más de un millar de personas están desaparecidas. Aún se está evaluando si han quedado atrapados en los conflictos o han tenido que desplazarse a otras regiones.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Un tanque quemado y abandonado en las calles de Misrata (Libia). Un número indeterminado de civiles han muerto o sufrido heridas después de 12 semanas de conflicto.

El centro de la ciudad guarda ahora el recuerdo silencioso de los combates. Los rebeldes han expulsado a las fuerzas gubernamentales a 25 km al este de Dafniya, y han retomado el aeropuerto en el sur, por lo que la ciudad ya no es vulnerable a los bombardeos. Sin embargo, Misrata sigue rodeada y sólo es posible llevar provisiones básicas por vía marítima.

Necesidades inmediatas de apoyo

UNICEF ha participado en una misión de investigación conjunta en Misrata para evaluar el impacto de la guerra sobre los niños, identificar aliados locales para colaborar y proporcionar vacunas. UNICEF ha distribuido un cargamento de 41.500 dosis de vacunas diferentes, incluyendo 15.000 dosis contra la poliomielitis.

El equipo también visitó una escuela donde 25 familias se habían refugiado durante semanas después de que sus propias casas fueran destruidas por los combates. En un salón de clases, los niños habían fabricado un modelo en papel y plastilina para representar el horror que se desplegaba en el exterior. Había tanques que avanzaban a través del centro de la ciudad, con francotiradores sobre los tejados y cadáveres tirados en las calles.

Saeed Awadalla, Jefe del depósito de UNICEF sobre el terreno de Bengasi, dice que el asedio ha tenido un efecto terrible sobre el bienestar de los niños. “Fue un período de asedio largo, con continuos bombardeos y tiroteos y francotiradores”, dice, “por lo que fue muy duro para los niños. Algunos niños gritaban y otros vieron a miembros de sus familias morir o resultar heridos”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
En Misrata, los rebeldes han expulsado a las fuerzas gubernamentales a 25 km al este, lo que les hace menos vulnerables a los bombardeos, pero esta ciudad de Libia sigue rodeada y sólo es posible llevar provisiones básicas por vía marítima.

Awadalla añade que muchos niños necesitarán ayuda para superar las heridas psicológicas causadas por la violencia. “Creo que los niños y niñas de Misrata han sufrido más violencia que los niños de Bengasi. Trabajaremos con nuestros aliados para llevar servicios y equipos recreativos y todo lo que se necesite”.

Los espacios acogedores para los niños en Bengasi, que reciben asistencia de UNICEF, les prestan apoyo psicosocial. Estos servicios se ampliarán a Misrata y también a otras zonas de Libia, cuando la situación en materia de seguridad lo permita.

Mensajes educativos

Los niños de Misrata ansían volver a la normalidad y quieren volver a jugar afuera, pero sus padres están preocupados por las bombas de racimo sin detonar y las minas terrestres que pueden permanecer ocultas bajo la arena y los escombros. Los aliados de UNICEF están ofreciendo mensajes educativos en las estaciones de radio locales para crear conciencia sobre los peligros de recoger estos dispositivos mortales y se está dando prioridad a la remoción de minas.

Por las tardes es posible ver a jóvenes en grupos de trabajo en el centro de la ciudad, que tratan de despejar de las aceras algunos de los deshechos de la guerra. El esfuerzo de limpieza puede generar un sentimiento de esperanza y renovación, pero para los cientos de niños que han sufrido los efectos de este conflicto, la vida nunca podrá volver a la normalidad.


 

 

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