Kenya

En un distrito de Kenya gravemente afectado por la sequía, los niños sobreviven con una comida al día

Almuerzo escolar para sobrevivir

Por Rob McBride

DISTRITO DE WAJIR, Kenya, 26 de agosto de 2011. Ya sea porque los niños mayores se lo permitieron, o porque pudieron pasar desapercibidos, muchos de los alumnos más pequeños se encontraban ya en primera línea cuando la directora Habiba Mohamed Shuriye dio la orden de servir el almuerzo. Sus platos, vasos y jarras –sostenidos por unas manos diminutas y ansiosas– fueron los primeros utensilios que se llenaron con la papilla procedente de unas ollas en ebullición.

VÍDEO (en inglés): 24 de agosto de 2011. Rob McBride, corresponsal de UNICEF, informa sobre los esfuerzos de una escuela para alimentar a los niños y las familias con la única comida que realizan al día en Wajir (Kenya), uno de los distritos más afectados por la prolongada sequía.  Véalo en RealPlayer

 

A partir de media mañana, cientos de niños se reúnen cada día para este acontecimiento en el patio polvoriento de la Escuela Católica Integrada de Wajir. Situada en el noreste de Kenya, una de las zonas más afectadas por la prolongada sequía que afecta toda la región, la escuela mantiene la política nacional de almuerzos escolares durante las vacaciones de verano para que los niños puedan alimentarse.

“Creo que ésta es la única comida que van a tener hoy”, dijo Shuriye mientras supervisaba la fila a medida que el almuerzo avanzaba. “Es sólo esto”.

Los almuerzos escolares son bien recibidos

Cuando terminó esta sesión, más de 1.280 niños habían recibido alimentos. Alrededor de 60 personas mayores del barrio de los alrededores recibieron también una comida. “Esta es una zona muy pobre”, señaló Shuriye.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kenya/2011/Njuguna
Habiba Mohamed Shuriye, directora de la Escuela Católica Integrada del distrito de Wajir (Kenya), sirve a los niños una papilla de alto contenido nutritivo financiada por UNICEF y distribuida por Save the Children.

Justo cuando estaba a punto de terminar su almuerzo, Ada Abdi Mathow, de 11 años, dijo que no tenía quejas. “Me gusta”, dijo. “Siempre está sabroso”. Más afortunada que la mayoría, dijo también que había desayunado té y anjera (panqueques locales) y que iba a cenar por la noche.

Sin embargo, para muchos de los compañeros de Ada, este almuerzo era, de hecho, la única comida del día. Y al observar los pequeños grupos familiares que salpicaban el patio de la escuela, pronto quedó claro que las raciones de 150 gramos de avena servirían para mucho más que para la alimentación de los estudiantes. A menudo, la comida se comparte con los hermanos y hermanas menores.

En uno de los grupos, Amina Bashir sostenía un cuenco y alimentaba a su hijo de 16 meses de edad, Ikhlas Salat. Con restos de papilla en su cara sonriente, el niño lanzó una mirada breve y curiosa a los visitantes antes de regresar a la taza. Rara vez un almuerzo escolar ha sido tan bien recibido por tanta gente.

Peligrosamente desnutridos

En otras partes de la ciudad de Wajir, en la unidad de estabilización del hospital del distrito, los niños no estaban tan contentos. Esta es la sala del hospital donde se ingresa a aquellos que están peligrosamente desnutridos. El enfermero a cargo, Mohammed Farah, ha observado en su ronda diaria un aumento constante en el número de niños ingresados con bajo peso.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Kenya/2011/Njuguna
Una anciana ciega recibe gachas de alto contenido nutritivo distribuida por Save the Children y financiada por UNICEF en la Escuela Católica Integrada del distrito de Wajir, una de las zonas más afectadas por la prolongada sequía que afecta al noreste de Kenya.

Una de las últimas en ser ingresada, Misik Abd, de sólo cuatro meses de edad, sufría de anemia causada por la desnutrición. Mientras dormía recibía una transfusión de sangre en una vena del cuero cabelludo.

En la cama de al lado, inquieto y llorando, se hallaba Hussein Billow, de ocho meses de edad. Su madre, Saran Dibit, trataba de consolarlo.

“La alimentación con leche materna no iba muy bien y ya estaba enfermo”, dijo, y agregó que cuando se produjo la sequía, perdieron el ganado de la familia y comenzaron a sufrir escasez de alimentos. Fue entonces cuando la situación de Hussein empeoró. Ahora está fuera de peligro pero sus brazos son todavía muy delgados y tiene los ojos hundidos.

La intensificación de la respuesta

Con medidas como los almuerzos en las escuelas locales y la distribución generalizada de alimentos, es probable que se reduzcan los casos de desnutrición entre los niños menores de cinco años de Kenya. UNICEF se ha comprometido a intensificar estos esfuerzos mediante su apoyo a los programas de alimentación terapéutica aquí y en otros distritos de Kenya afectados por la sequía.

Las últimas cifras procedentes del distrito de Wajir indican que, en las zonas más afectadas, hasta la mitad de todos los hogares necesitan ayuda alimentaria para poder superar la crisis.


 

 

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