Kenya

El acuerdo sobre el poder compartido en Kenya ayuda a que crezcan las esperanzas de paz para los niños

Imagen del UNICEF
© Reuters/Njuguna
El Presidente de Kenya, Mwai Kibaki (al frente, a la izq.), y el dirigente opositor Raila Odinga (al frente, a la der.) conversan en Nairobi durante la ceremonia de firma de un acuerdo mediante el cual compartirán el poder. Asistieron a la ceremonia (izq. a der.) el Presidente de Tanzania, Jakaya Kikwete; Kofi Annan, ex Secretario General de las Naciones Unidas y principal mediador en el acuerdo, y el ex Presidente de Tanzania Benjamin Mkapa.

Por Anwulika Okafor

NUEVA YORK, Estados Unidos, 29 de febrero de 2008 – El Presidente de Kenya, Mwai Kibaki, y el dirigente opositor Raila Odiniga firmaron ayer un acuerdo mediante el cual se comprometieron a compartir el poder con el objetivo de restablecer la paz en un país fracturado por la violencia desde las disputadas elecciones presidenciales de diciembre.

Mediante el acuerdo, que fue posible gracias a las gestiones del ex Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan, se crea el cargo de Primer Ministro, que inicialmente ocupará el Sr. Odinga, y se obliga a las partes a aplicar criterios justos y equilibrados en la formación del gabinete y a realizar una revisión de la Constitución de Kenya.

Durante un discurso que pronunció en la ceremonia de la firma del documento, el Sr. Annan recalcó la importancia de que ambas partes respalden el acuerdo. También señaló que los dirigentes realizaron los compromisos necesarios para la supervivencia de Kenya y la seguridad de sus pobladores.

“Felicito a todos aquellos cuyos esfuerzos hicieron posible este acuerdo", apuntó el Sr. Annan. "Ellos nunca perdieron de vista el futuro de Kenya y encontraron un punto medio en común por el bien de la nación”.

El alto costo de la violencia

Desde que se desató la violencia en Kenya, hace dos meses, más de 1.000 personas perdieron la vida y unas 300.000 resultaron desplazadas. En un clima de creciente tensión, muchos ciudadanos sufrieron las consecuencias de la violencia, como el incendio de sus hogares, la confiscación de sus propiedades y la alteración de sus vidas. Pese a que aún no ha sido posible evaluar a ciencia cierta las consecuencias de la crisis para el país en general, es evidente que los enfrentamientos han tenido efectos desastrosos para la seguridad y el bienestar de los niños y niñas kenianos.

“Los niños nos preguntamos por qué somos los que tenemos que sufrir tanto”, comentó Charles, de 17 años de edad. “¿Significa esto que cada vez que votemos se desatará la violencia?".

En enero, cuando comiencen las clases, en muchas aulas había sólo una fracción del número de alumnos que se habían matriculado. Miles de niños y niñas que huyeron con sus familias en busca de seguridad están refugiados en improvisados campamentos de desplazados, con sus vidas y su educación en un compás de espera.

Ante esa situación, UNICEF ha organizado en algunos de los campamentos escuelas en tiendas de campaña, a las que asisten unos 15.000 niños y niñas. Pero muchos otros niños quedaron tan afectados por la violencia de la que fueron testigos que no se atreven a ir a la escuela, y en algunos casos ni siquiera se atreven a abandonar sus hogares.

“En este preciso instante yo debería estar en la escuela”, explicó Anne Lucy, de 17 años de edad. “Estudio en una escuela de la Provincia Occidental, pero no he podido regresar a clases. Tengo terror de volver a la escuela".

Lo que queremos es paz

Desde que comenzaron los combates armados, UNICEF y sus aliados han estado trabajando en el terreno, suministrando a decenas de miles de personas alimentos, agua y albergue. Desde el primer momento, la principal aspiración de las organizaciones humanitarias y de la población keniana fue que la crisis se resolviera de manera pacífica.

“Esta vida es muy difícil, lo que queremos es paz. Ni siquiera nos importa quién mande. Queremos que las cosas vuelvan a ser como eran”, afirmó Lillian, una joven de 18 años a quien una facción violenta obligó a abandonar su hogar en los días inmediatamente posteriores a las elecciones.

Pese a que el mundo aplaude el acuerdo que firmaron los dirigentes kenianos, la paz aún no está garantizada. Hasta que eso ocurra, los niños, niñas y mujeres vulnerables de Kenya deberán sobrevivir día a día, hasta que puedan regresar a sus hogares y retomar sus vidas en el punto en que las interrumpió la violencia.


 

 

Audio (en inglés)

28 de febrero de 2008: Varios niños de Kenya se refieren a las consecuencias que han tenido los recientes enfrentamientos armados en sus vidas.
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