Iraq

UNICEF realiza un llamamiento por 37 millones de dólares para salvar a los niños y niñas iraquíes vulnerables

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2007/Arar
Un grupo de niños juega en un campamento de desplazados de Bagdad.

Por Claire Hajaj

Para muchos niños, niñas y jóvenes iraquíes, la niñez es una época de constante lucha y pérdidas. Este artículo es el primero de una serie en la que UNICEF analiza lo que se está haciendo para garantizar que las vidas de los niños atrapados en el conflicto en el Iraq recuperen por lo menos un grado de normalidad.

AMMAN, Jordania, 12 de febrero de 2008 – La niñez iraquí no tuvo mucho descanso de la violencia y la inestabilidad durante 2007. Sin embargo, la situación podría mejorar pronto, ya que mañana se realizará un llamamiento unido de fondos para ayudar a que las organizaciones humanitarias den respuestas más contundentes a la situación generalizada de sufrimiento y privación.

Como parte de ese llamamiento, UNICEF solicitará 37 millones de dólares que se destinarán a ayudar en 2008 a los niños, niñas y familias iraquíes vulnerables. Esos fondos posibilitarán que UNICEF amplíe su vital asistencia (que abarca la atención de la salud de emergencia, el suministro de agua potable y saneamiento ambiental, la educación y la prestación de servicios de protección imprescindibles) de manera que beneficie a muchos niños y niñas iraquíes que no la están recibiendo.

Frente a una existencia precaria

La situación de la niñez iraquí es más precaria que nunca. Por ejemplo:

• Un gran número de niños, del orden de las decenas de miles, han perdido a ambos padres, a hermanos y hermanas y a otros familiares debido a la violencia.
• Por lo menos uno de cada cinco niños en edad escolar primaria no asiste a clases.
• Sólo el 40% de los niños y niñas disfrutan de acceso constante al agua potable.
• De los 1,2 millones de iraquíes que han resultado desplazados en los últimos dos años, 600.000 son niños. Muy pocas familias han logrado regresar a sus hogares.

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© UNICEF Iraq/2007/Arar
Un niño iraquí se recupera de las lesiones que sufrió en el mortífero bombardeo de Sinjar, en agosto de 2007.

La ansiedad y el sentimiento de pérdida han tenido graves consecuencias para el bienestar psicológico y social de los niños y niñas del Iraq. Muchos se sienten ansiosos y agobiados por la guerra, y tienen graves dificultades para dormir y concentrarse en sus estudios. En números cada vez mayores, los niños y niñas terminan en la calle o trabajando, expuestos a las peores formas de abuso y explotación.

Desde los inaccesibles pantanos del Iraq meridional hasta las inestables ciudades que rodean Bagdad y las montañas del Kurdistán, en el norte del país, las historias de los niños y niñas del Iraq reflejan el daño causado por el conflicto. Y también reflejan la increíble capacidad de resistencia de los niños frente a desafíos de proporciones enormes.

“Me levanto temprano, me lavo la cara y salgo para la escuela con mis hermanas”, cuenta Haneen, una niña de nueve años que vive en Bagdad. “Es un viaje agotador porque el camino a la escuela es muy largo y generalmente está bloqueado. Pero estoy decidida a ser doctora. Y ‘doctora’ es como me llaman todos en la escuela”.

“Mis padres tuvieron que comprarme libretas y otros artículos escolares, aunque eran muy caros”, recuerda Malak, otro alumno de Bagdad. “En la escuela, los pupitres están rotos y no funcionan los ventiladores. Tenemos que llevar nuestra propia agua en botellas, porque el tanque de agua puede estar contaminado”.

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© UNICEF Iraq/2007/Arar
Alumnos primarios iraquíes reciben conjuntos de materiales escolares de UNICEF.

Más ayuda a más niños

Pese a lo difícil y peligroso de la situación, niños y niñas como Haneen y Malak siguen recibiendo ayuda. UNICEF todavía trabaja en todas las gobernaciones del Iraq y presta asistencia hasta en las zonas más inseguras. En 2007, por ejemplo:

• Mediante campañas domiciliarias de inmunización que recibieron apoyo de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud se vacunó a más de 4 millones de niños y niñas contra la poliomielitis y a más de 3 millones contra el sarampión, las paperas y la rubéola.
• Se distribiuyeron más de 470 millones de litros de agua potable a los niños de las zonas más peligrosas de Bagdad y las gobernaciones de Anbar y Nínive.
• Las numerosas víctimas de los ataques contra diversos sitios, como Mosul y Sinjar, recibieron suministros médicos de emergencia, a menudo en las 24 horas posteriores a la agresión.

UNICEF también participó en las labores humanitarias que hicieron posible que el Iraq contuviera el mayor brote de cólera del que se tenga memoria. Esa colaboración consistió en el suministro de servicios y artículos de higiene y agua potable a las familias afectadas de Kirkuk, Suleimainya, Erbil, Basra y Bagdad.

Pero debido a la prolongación del conflicto, se necesitan más recursos para brindar más ayuda en más sitios. El llamamiento de 2008, que es el primero que se realiza a favor del Iraq desde 2003, es fundamental para garantizar que los niños y niñas iraquíes vulnerables reciban ayuda de manera más constante.

Nuevo enfoque

Con el propósito de mejorar las respuestas en pro de los niños y niñas iraquíes, UNICEF pondrá ahora en práctica un original enfoque en materia de ayuda de emergencia llamado “IMPACT: Iraq”. La nueva política de emergencia consiste en una red especializada de organizaciones aliadas de UNICEF y de los propios iraníes que responderán velozmente a las crisis en todo el país mediante la prestación de un conjunto de servicios vitales a los niños y niñas que más los necesiten, y que vigilará los resultados en el terreno.

Mediante ese nuevo enfoque, más de 360.000 niños, niñas y familias vulnerables del Iraq podrían recibir ayuda esencial durante 2008.

Roger Wright, Representante de UNICEF en el Iraq, recalca que el futuro del país depende de la manera en que se satisfagan ahora las necesidades más urgentes de la niñez. “La mayor esperanza de todo niño iraquí es la de poder aprender, jugar y crecer en paz y con dignidad”, dice el funcionario. “Mientras el país continúe en crisis, debemos hacer todo lo posible por proteger los derechos fundamentales de esos niños”.


 

 

Vídeo (en inglés)

Diciembre de 2007:
Aasera (nombre ficticio), una estudiante iraquí, cuenta que la violencia ha pasado a formar parte de su vida cotidiana.
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Farrah (nombre ficticio) explica cómo el actual conflicto en el Iraq ha afectado su vida.
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Audio (en inglés)

Amani,  de 17 años, que vive en la región septentrional de Kurdistán, habla de los niños, niñas y familias que han sufrido los efectos devastadores de las minas terrestres antipersonal, y expresa su preocupación por los derechos de los niños del Iraq.
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Reem, una niña de 17 años que reside en Thiqar, en la región meridional del Iraq, desde que su familia se vio obligada a huir de Bagdad, comenta sus inquietudes sobre la educación y los derechos de las niñas en su país.
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