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Iraq - País en crisis

Reparar las escuelas, reconstruir las esperanzas

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ03-0040/Noorani
Una maestra ofrece una lección a sus alumnos en la escuela del vecindario Birayati de Erbil, una ciudad en la región autónoma del norte de Iraq. La maestra y los niños visten prendas de abrigo porque el aula carece de calefacción. El UNICEF ha proporciona

Febrero 2003 -- Hace dos años, la escuela Al-Karama (Dignidad), ubicada en el distrito de Muthana, a unos 300 kilómetros al sur de Baghdad, se encontraba en un estado tan precario que el director de la escuela, Hussein Kadhim decidió que era más seguro celebrar las clases en las celdas húmedas y sórdidas del cuartel de policía vecino.

Después de 20 años de conflictos y de la imposición de sanciones económicas en 1991, un 70% de las escuelas de Iraq necesitan urgentemente renovaciones y reparaciones y muchas de ellas son un peligro para la salud de los estudiantes. Las zonas de juego se inundan en invierno y las aulas con goteras carecen muy a menudo de ventanas, y por supuesto de calefacción. Los retretes y los lavabos están rotos y muchos estudiantes carecen de acceso al agua potable.

En la escuela primaria Al-Rumaitha, también en el distrito de Muthana, la salud de los estudiantes comenzó a verse afectada. "Descubrí un aumento en los casos de paperas, infecciones de las vías respiratorias, diarrea y gastroenteritis", dice Faris Kadhair, un trabajador local de la salud.

En parte como resultado del estado en que se encuentran las escuelas, las tasas de asistencia se han reducido drásticamente, y casi uno de cada cuatro niños no recibe educación primaria. Las tasas son incluso peores en las escuelas secundarias.

Reparaciones esenciales

Pero las cosas comenzaron a mejorar en el distrito de Muthana a mediados de 2002 cuando el UNICEF comenzó trabajar en la rehabilitación de nueve escuelas que ofrecen sus servicios a más de 2.500 estudiantes. Con una aportación de 122.500 dólares proveniente de donantes en los Países Bajos, el UNICEF reparó aulas, oficinas y urinarios e instaló fuentes de agua y otros materiales esenciales. Las tasas de asistencia aumentaron un 35%.

Entre las escuelas sometidas a reparaciones se encontraba Al-Karama, lo que permitió a los estudiantes abandonar las celdas policiales. Hoy en día, los estudiantes de Al-Karama estudian matemáticas y ciencias en aulas renovadas y limpias.

El UNICEF también sometió a reparaciones las aulas de Al-Rumaitha, construyó nuevos urinarios e instaló fuentes de agua, además de otras instalaciones necesarias, y renovó el patio de juegos de la escuela, lo que permite a estudiantes como Nabeel Arid, de 12 años, jugar al fútbol con sus compañeros.

El trabajo continúa

Actualmente, el UNICEF trabaja en la rehabilitación de seis escuelas primarias en el distrito de Al-Mada'in, a 35 kilómetros de Baghdad, donde asisten 2.200 estudiantes. Mediante 84.500 dólares donados por los Países Bajos, han comenzado las reparaciones de las aulas húmedas y sucias, los patios inundados y las instalaciones sanitarias destruidas.

"Estoy contando los días hasta que veamos la nueva escuela", dice Ahmed Kareem, de 9 años.

Ayuda especial para mantener a las niñas en la escuela

Aunque la reparación de las instalaciones escolares es importante, el estado en que se encuentran las escuelas no es el único obstáculo para la educación. Una de cada tres niñas de Iraq ha abandonado la escuela para ayudar a su familia en las labores del hogar o para ocuparse de sus hermanos y hermanas más pequeños.

Rawa Hussein, de 10 años, dice que su mejor amiga, Rasha, abandonó la escuela después de que los progenitores de la niña insistieran en que tenía que ocuparse de sus hermanos. Rawa teme que muy pronto ella tenga también que seguir sus pasos. Su madre murió hace tres meses durante el parto y tiene miedo de que su padre la obligue a abandonar la escuela para ocuparse de la familia.

Para contribuir a asegurar que las niñas reciben educación, el UNICEF alienta a los maestros a hacer todo lo que puedan para convencer a los padres de que mantengan a sus hijas en la escuela. También financia proyectos no oficiales de educación para adolescentes, especialmente niñas, que han abandonado la escuela.

Saja Haydar, un estudiante de quinto grado, es uno de estos ejemplos positivos. Sus padres la obligaron a abandonar la escuela para ayudar con las tareas del hogar, pero después de que el director de la escuela Sumer, recientemente reconstruida en el distrito de Muthana, intervino y habló con sus progenitores, Saja volvió a matricularse.

"Me daba mucha pena, especialmente cuando veía a mis amigas que iban a clase. Todas mis esperanzas estaban por los suelos. Mi padre me dijo que ya había aprendido a leer y escribir y que eso era suficiente", dice Saja. Sin embargo, Saja ha regresado a la escuela y puede proseguir su sueño de convertirse en una maestra.


 

 

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