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Iraq - País en crisis

Juntos para combatir la polio

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq
Desde 1995, Iraq celebra dos campañas contra la poliomielitis al año. Cada campaña consta de dos rondas que se realizan con un mes de diferencia. Los resultados de estas campañas indicaron que se había logrado una elevada cobertura, pero en 1999, 77 niños

25 de febrero de 2003 / Basra, Iraq - Abdullah Yagoob es uno de los 14.000 encargados de la vacunación que recorrieron Iraq esta semana para identificar y vacunar a más de 4 millones de niños contra la poliomielitis. Todos los días durante la campaña de 5 días, Yagoob salía al amanecer de su casa y se dirigía a los vecindarios de bajos ingresos que se encuentran en las afueras de la ciudad sureña de Basra. En visitas de puerta a puerta, bromeó con las madres en la entrada de sus casas y jugó con los niños en la calle, hizo cosquillas en la barbilla a los más pequeños, administró gotas contra la poliomielitis y dejó una marca de su presencia en las puertas y las paredes.

A pesar de la tensión y el temor de lo que pueda ocurrir en Iraq, la campaña de esta semana contra la poliomielitis se desarrolló con la misma normalidad que otras anteriores. Fue un ejercicio de planificación y ejecución precisas y una cuestión de orgullo nacional.

"Es impresionante en el caso de Iraq", dijo el Dr. Mohamid Al-Ani, Administrador del Programa Ampliado de Inmunización, "haber logrado erradicar la poliomielitis bajo las condiciones en que nos encontramos".

En Iraq se han celebrado dos campañas anuales contra la poliomielitis desde 1995. Cada una de las campañas consistió en dos rondas, celebradas con dos meses de diferencia entre cada una. Los resultados de estas campañas sugieren una elevada cobertura, pero en 1999, 77 niños contrajeron la poliomielitis. La gravedad del brote demostró que muchos menores de 5 años habían quedado sin vacunar.

"Nos sentamos con el UNICEF y con la OMS y analizamos minuciosamente lo que estábamos haciendo", dijo Al-Ani. "Tal vez habíamos utilizado la excusa de que las sanciones dificultaban la erradicación, pero era una excusa inaceptable. Estábamos decididos a demostrarle al mundo y a nosotros mismos de que Iraq tiene la capacidad y la voluntad para liberarse de la poliomielitis pese a todas las circunstancias".

Las campañas anteriores habían sido gestionadas desde Baghdad. La nueva estrategia formulada por el Ministerio de Salud, el UNICEF y la OMS incrementó la responsabilidad en los distritos, con una mayor inversión en materiales, un aumento en el número de vacunadores, que distribuyeron la vacuna antipoliomielítica casa por casa y una actividad muchas más agresiva en materia de comunicación. La Oficina de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea (ECHO), proporcionó fondos que resultaron fundamentales, más de 2 millones desde 2000.

Seguir la pista de los niños y niñas

El Centro Primario de Atención de la Salud Alawi Qasim ofrece sus servicios a una población móvil que habita en las afueras de Basra. La ciudad es la fuente de ingresos de algunas familias, mientras que otras dependen de la agricultura en la zona. La tierra es seca y polvorienta. Los edificios, la mayoría construidos con cemento, son casi indistinguibles en medio del monótono paisaje.

La Dra. Liqaa Jaffer, una mujer dinámica y menuda, es la directora del Centro de Salud Alawi Qasim. Cuando se inició la nueva estrategia contra la poliomielitis, Jaffer se convirtió en uno de los miembros del equipo local de campaña de Basra y recibió un curso en "micro-planificación" patrocinado por el UNICEF. Para Jaffer fue una experiencia que le abrió los ojos.

"Aprendimos la mecánica de la planificación y la gestión de campañas", dijo. "Asumí la responsabilidad de reclutar y capacitar a los vacunadores y obtener el apoyo de los dirigentes comunitarios. Un mes antes de cada campaña recorremos todas las casas en la comunidad para identificar a los menores de cinco años".

La lista se utilizó para asegurar un pronóstico preciso del número necesario de vacunas, pero para Jaffer el valor de la operación fue mucho más importante. "Por primera vez supimos cuántos niños había en nuestra comunidad, dónde estaban y si habían acudido antes a la clínica".

El equipo del distrito fue responsable de asegurar que las vacunas se distribuyeran en las cantidades adecuadas en los lugares adecuados para registrar los equipos de refrigeración con desperfectos y asegurar que los equipos de vacunación dispusieran de suficientes paquetes de hielo y neveras. Con la nueva estrategia casa por casa, el número de equipos había aumentado a 7.000 en todo el país, cada uno de ellos compuesto por un vacunador y un encargado de llevar los registros.

Antes de 2000, los encargados de la vacunación recibían solamente 50 centavos al día. "No era suficiente", dice Al-Ani. "Algunos de los vacunadores tenían que faltar al trabajo para unirse a los equipos de vacunación. Necesitaban un salario decente". Con el apoyo de ECHO se aumentó la paga de los vacunadores a 2 dólares al día, una cifra importante para trabajadores de la salud como Yagoob, que gana un promedio básico de 2 dólares al mes. Los fondos de ECHO sirvieron también para el abastecimiento de refrigeradores de kerosene, termómetros, generadores eléctricos, neveras, portadores de vacunas, bolsas de hielo y congeladores, y, en 2001, ayudaron directamente al UNICEF a suministrar 10 millones de dosis de vacuna antipoliomielítica después de los retrasos en el abastecimiento mediante el Comité de Sanciones de las Naciones Unidas.

El UNICEF prestó su apoyo a una campaña nacional de comunicación que comenzó dos semanas antes de cada una de las rondas. Pancartas ubicadas en las calles más frecuentadas sirvieron para difundir los anuncios, y el llamado a la vacunación pudo escucharse en las mezquitas y los grupos comunitarios, en las escuelas y los grupos femeninos. Cada media hora aparecieron anuncios en la televisión donde se recordaba a los progenitores que vacunaran a sus hijos. Organizaciones como la Federación de Mujeres de Iraq respaldaron estos esfuerzos y pidieron a otros miembros del país que se presentaran como voluntarios de la campaña.

Día de la poliomielitis

Es la última semana de febrero de 2003, y decenas de miles de iraquíes que desempeñan una función en la campaña de vacunación salen de sus casas al amanecer. Han reunido vacunas antipoliomielíticas y libros de registro de cientos de centros de salud y se dirigen a administrar las gotas a millones de niños y niñas. Sus supervisores les siguen poco después, en busca de niños cuya presencia haya podido pasar desapercibida. Por la noche, durante todos los días dedicados a la poliomielitis, los equipos distritales se reúnen para supervisar los progresos, descubrir las brechas y hacer planes para asegurar que se alcanzan las metas previstas.

Durante cinco días, mientras los ojos del mundo están pendientes de la crisis que amenaza a Iraq, Yagoob, Jaffer y miles de personas como ellos estarán comprometidos en la lucha contra la poliomielitis, al igual que millones de padres y madres de Iraq. Para todos ellos, la campaña contra la poliomielitis es un acto de esperanza y fe en el futuro.


 

 

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