Irán - País en crisis

El UNICEF ayuda a los niños y las niñas de Bam a recuperarse

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iran/2004
Dos niños en un centro de atención infantil patrocinado por el UNICEF.
BAM, Irán, 20 de diciembre de 2004 - Un año después del devastador terremoto que arrasó la antigua ciudad de Bam, en el Irán, hay señales de que la ciudad se está levantando poco a poco de sus ruinas.

El terremoto, de 6.4 puntos en la escala de Richter, convirtió ese verde y exuberante oasis situado en el desierto en un erial y un mar de escombros. A pesar de que la destrucción todavía es evidente, en la actualidad el centro de la ciudad es bullicioso y se ve rebosante de actividad. Personas ingeniosas que sobrevivieron han improvisado tiendas y casetas donde venden frutas, ropa, pan y flores. Incluso se ven algunas peluquerías.

Y las omnipresentes palmeras de dátiles, que constituyen el alma y el recurso más valioso de Bam, siguen alzándose orgullosas. Muchos granjeros perdieron la cosecha de un año cuando los contenedores refrigerados en que almacenaban la fruta resultaron destruidos por el terremoto. Sin embargo, gente de la localidad y organismos de asistencia en crisis rápidamente cavaron canales y repararon los daños sufridos por el complejo sistema hidrológico subterráneo que alimenta el campo. Hoy en día, de los árboles cuelgan pesados racimos de rojos y maduros dátiles listos para la recolección.

Otra señal de que la situación está mejorando es que los niños ya no juegan en medio de los escombros y bajo las peligrosas ruinas de las edificaciones, sino en centros de atención especialmente construidos para ellos.

Los centros de atención brindan alegría y bienestar a los pequeños

En los últimos nueve meses, el UNICEF ha prestado ayuda a 36 escuelas de párvulos, suministrando desde útiles básicos en un aula escolar hasta computadoras, proyectores de vídeo y juguetes. Hasta ahora se han inscrito más de 2.000 niños de ambos sexos.

“Los niños y las niñas ya pueden jugar en un lugar seguro, y no en la calle”, dice Shahrzad Alizadehgan, oficial auxiliar para la protección de la infancia del UNICEF. “Esto también proporciona a los padres tiempo para ellos mismos”.

Los niños no son los únicos que se benefician. Masoumeh Sanati, muchacha de 24 años que perdió a sus padres y a la mayoría de sus parientes durante el terremoto, trabaja como maestra en el Centro de Atención Infantil Fatemieh.

“Trabajar aquí es bueno para mi espíritu; yo perdí a todos mis seres queridos y eso me rompió el alma”, dice Masoumeh. “Pero unas cuantas horas diarias con los pequeños me ayudan a olvidar. Estar con ellos me hace sentir bien”.

No es difícil comprender por qué. El Centro de Atención Infantil Fatemieh desborda de vida. Los niños y las niñas saludan a los visitantes brincando de la emoción y gritando '¡salaaaaam!'

“Cuando vengo, me entretengo con los juguetes. Yo no tengo juguetes en casa y por eso me encanta venir”, dice Sepideh, de 6 años. “Y también puedo pintar”.

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© UNICEF/HQ04-0014/Shehzad Noorani
Bam hace un año. La mayoría de las edificaciones de la ciudad resultaron destruidas en cuestión de segundos.
La terapia de grupo ayuda a los niños

La maestra Masoumeh dice que muchos niños y niñas tienen dificultades para dormir debido al trauma que sufrieron por el terremoto y sus réplicas. El UNICEF estableció un amplio programa psicoterapéutico, junto con el Departamento de Bienestar del Ministerio de Salud. Docenas de psicólogos y psiquiatras han visitado a más de 68.000 personas.

Las sesiones de terapia para los niños del pueblo de Postrood se llevan a cabo en una gran tienda de campaña instalada en medio de las ruinas. El terremoto hizo estragos en este pueblo, ya agobiado por la pobreza.

Un grupo de muchachas adolescentes se reúnen en la tienda. Sentadas en el suelo, conversan mientras esperan a que llegue el Dr. Javad Mahmoodi, un psiquiatra del Ministerio de Salud, para dirigir la segunda sesión de terapia de grupo.

“La niñez está presentando trastorno de estrés postraumático, que se refleja en agresividad, fobias y temores”, dice el Dr. Mahmoodi. “Este trastorno también se manifiesta con pesadillas, problemas de conducta, ansiedad, depresión y ataques de pánico. Por eso, estas sesiones son tan importantes”.

El Dr. Mahmoodi comienza pidiendo a las chicas que piensen en la primera sesión, cuando compartieron sus peores recuerdos del terremoto. Muchos niños y niñas han recreado tantas veces esas escenas en su mente que hablar sobre ellas les resulta fácil. Pero las heridas emocionales de algunos niños aún están a flor de piel y su proceso de curación es mucho más lento.

“El peor recuerdo que tengo es cuando me dijeron que mis familiares habían muerto”, dice una adolescente bajando la mirada y mordiéndose los labios.

Al final de la sesión, el Dr. Mahmoodi pide a las asistentes que se concentren en sus peores recuerdos, para luego ejercer control y modificar la escena mental, como si se tratara de cambiar un canal de la televisión. “¿Qué ven ahora?”, les pregunta. “La selva, flores, monos, palmeras llenas de dátiles, personas alegres”, responden las niñas.

El UNICEF ha trabajado estrechamente con el Ministerio de Educación para garantizar que los niños y las niñas reciban en la escuela el apoyo emocional que necesitan. Entre las medidas que se han adoptado está la capacitación de los maestros en orientación individual y manejo de crisis.

Al fin y al cabo, en Bam no hay un solo niño –o niña– que no haya perdido a algún ser querido.


 

 

Vídeo (en inglés)

20-21 de diciembre de 2004: Los niños de Bam recuerdan el devastador terremoto de hace un año.

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20 de diciembre de 2004: El UNICEF ayuda a los niños y las niñas de Bam a recuperarse del devastador terremoto
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