Indonesia

Tras las inundaciones en Aceh, las labores de socorro se orientan a la prestación de ayuda a las familias para que puedan superar las consecuencias del “tsunami del río”

Imagen del UNICEF: Indonesia: Flood relief efforts
© UNICEF Indonesia/2007
Una familia desplazada por las inundaciones encuentra refugio provisional en una tienda de campaña suministrada por UNICEF e instalada junto a la ribera del Río Tamiang, en la Provincia de Aceh, en la región suroriental de Indonesia.

Por Bronwyn Curran

BANDA ACEH, Indonesia, 12 de enero de 2007 – Cuando el Río Tamiang se desbordó a fines del mes pasado, Rachwaty y sus cuatro hijos pasaron tres días con sus correspondientes noches sobre el techo de la mezquita de su aldea, que había quedado sumergida bajo tres metros de agua.

La inundación, que fue el resultado de un prolongado diluvio, causó la muerte de unas 70 personas y afectó a unos 450.000 pobladores de la región. Algunos trabajadores de socorro han comparado los daños de la crecida con los que causó el tsunami de 2004.

“Las inundaciones periódicas son un fenómeno normal en esta región, pero ésta fue especialmente devastadora. Las consecuencias de la crecida fueron muy parecidas a las del tsunami de hace dos años que, paradójicamente, no había afectado a esta zona", comentó Tai Ring Teh, un oficial de Agua y Saneamiento Ambiental a cargo del Equipo de Respuesta de Emergencia de UNICEF.

Aproximadamente el 90% de los edificios de la región suroriental de Aceh resultaron dañados por las aguas, y unos 200.000 pobladores perdieron su ganado y cosechas y carecen de suministro de agua potable.

Imagen del UNICEF: Indonesia: Flood relief efforts
© UNICEF Indonesia/2007
Los restos de una vivienda a orillas del Río Tamiang, en la provincia indonesa de Aceh. La vivienda fue destruida por la crecida de ese río, que en algunos puntos subió hasta tres metros sobre su nivel normal.

Garantizar el suministro de agua

“Todo desapareció. No queda nada, ni siquiera qué cosechar", dice Noor Basty, una vecina de Rachwaty cuyo marido es agricultor.

Además de cobrar muchas vidas y destruir las pertenencias de los pobladores, la crecida dejó a su paso dos o tres metros de lodo en unos 54.000 pozos de agua. Para que la población pueda volver a utilizar esos pozos, será necesario limpiarlos y desinfectarlos.

“Antes de la inundación obteníamos agua del río y de los pozos, pero ahora los pozos están llenos de agua turbia, con la que sólo podemos bañarnos y lavar", explicó Rachwaty.

La red de suministro de agua existente no es lo suficientemente amplia como para abastecer a todas las zonas inundadas, de manera que UNICEF está instalando 74 recipientes de agua en diversos puntos de las aldeas afectadas, especialmente en los centros sanitarios y campamentos de personas desplazadas.

Imagen del UNICEF: Indonesia: Flood relief efforts
© UNICEF Indonesia/2007
Varios niños y niñas de familias damnificadas por las inundaciones juegan en el Centro de Recreo Infantil instalado por UNICEF en Kuala Simpang, la ciudad más grande del distrito de Tamiang, en la parte suroriental de Aceh.

Albergue e inmunización

En Kuala Simpang, UNICEF distribuyó 600 tiendas de campaña tamaño familiar para acomodar a los pobladores cuyas viviendas resultaron dañadas o destruidas. UNICEF también estableció un Centro de Recreo Infantil al que le suministró materiales de recreación, equipos deportivos, juguetes y otros elementos.

 La población de la región también corre peligro de sufrir posibles brotes de paludismo y diarrea, y ya se ha registrado una muerte infantil por deshidratación y varios casos de paludismo.

Teniendo en cuenta que un 80% de los centros de atención de la salud de la región quedaron inutilizados y que unas 77.000 personas viven en albergues provisionales, UNICEF llevará a cabo a fines de enero una amplia campaña de vacunación contra el sarampión de niños y niñas menores de cinco años.


 

 

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