Indonesia

Cómo es la vida después del terremoto en una aldea de Java Central, Indonesia

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2006/Estey
Los camiones que transportan suministros de UNICEF llegan a la apartada aldea de Nogosari, en Java Central. Un 75% de las viviendas de esta aldea resultaron dañadas o destruidas por el terremoto del 27 de mayo pasado.

Por Daniel Ziv

NOGOSARI, Indonesia, 6 de junio de 2006 – La pintoresca aldea indonesia de Nogosari, en Java Central, consiste en una colina cubierta de frondosa vegetación. La habitual paz de Nogosari fue súbitamente sacudida a las 5:55 de la mañana del 27 de mayo por un terremoto que registró 6,2 en la escala Richter, con epicentro a pocos kilómetros de distancia. El temblor de tierra levantó en vilo a la aldea, que luego se desplomó convertida en poco más que un montón de escombros.

El terremoto destruyó un 75% de las viviendas de Nogosari y causó lesiones y heridas a tres de cada cuatro habitantes de la aldea. Si en algo fueron afortunados los pobladores de Nogosari fue en que ninguno resultó muerto, aunque esto no significa que en algunos casos sus vidas no hayan sido destruidas de otras maneras ese sábado por la mañana.

En Nogosari hay ahora camastros improvisados de bambú y encordado en los que los aldeanos de mayor edad descansan bajo los fuertes rayos del sol. Un cartel escrito con caracteres desprolijos anuncia el horario de operaciones de un comedor comunitario gratuito. La aldea sufrió por partida doble los efectos del terremoto debido a que se encuentra al sudeste del distrito de Bantul, que fue violentamente castigado por el sismo y donde se concentran las labores de socorro.

Desde hace varios días, Nogosari recibe suministros de UNICEF que alivian en parte la situación y despiertan nuevas esperanzas.

A pesar de los inconvenientes, las provisiones de UNICEF han estado llegando durante toda la semana pasada, brindando alivio y esperanza a las zonas afectadas.

Hasta ahora, UNICEF y sus aliados han distribuido en toda la zona del terremoto, más de 3.400 lonas plásticas para refugio , casi 1.800 artículos de cocina, más de 1.200 linternas y muchas otras provisiones, también colocaron 28 puntos de distribución de agua potable y repartieron 220.000 litros de agua limpia.

Como parte de la respuesta más amplia ante la crisis, menos de 48 horas después de producido el terremoto, UNICEF puso en marcha un ciclo integral de distribución de agua, artículos de cocina,  y artículos de higiene básicos para las familias de la aldea de Nogosari.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2006/Estey
Viki, 10 años, junto su madre, Esti, de 34. La escuela a la que asistía Viki en la pequeña aldea de Nogosari resultó destruida por el terremoto. Lo que el niño desea por sobre todas las cosas es que se reconstruya su escuela para poder volver a estudiar.

La niñez en peligro

Rianti es una jovial mujer de 25 años de edad que ayuda a los voluntarios reuniendo a los demás aldeanos para que se les entreguen los artículos de higiene personal. “Los niños y las niñas de aquí aún están muy asustados”, explica mientras su hijo de cuatro años de edad se aferra a sus hombros. “Yo tengo que mecer constantemente a mi hijito, no sólo de noche sino también de día, para que se tranquilice y se sienta seguro”.

“Pero, gracias a Dios, estamos vivos y no hemos sufrido lesiones graves”, continúa diciendo Rianti. “Los primeros dos días apenas si teníamos comida para sobrevivir. Nos alimentamos exclusivamente de mandioca y tubérculos secos que recogíamos en el campo. Pero ahora hemos empezado a recibir ayuda. Nos trajeron agua potable, medicamentos, fideos instantáneos y azúcar”.

De acuerdo a las últimas cifras, 5.800 personas han muerto, dejando un saldo de alrededor de 34.000 personas lesionadas. Más de 130.000 indonesios están desplazados debido a los graves daños que sufrieron los edificios y viviendas de la región. Inmediatamente después del desastre, quienes corren mayor peligro son los niños y las niñas.

Justo días después que el terremoto redujera su hogar a un montón de piedras, Viki, un niño rollizo y amigable de 10 años de edad, continúa visiblemente alterado. Aunque inicia la descripción de los sucesos de aquella mañana terrible con tono calmado, de pronto hace una pausa y pierde la serenidad. “¡Estaba tan asustado!”, exclama con los ojos bañados en lágrimas. “Lo que más me aterraba era perder a mis padres”.

El terremoto también destruyó la escuela primaria a la que asistía Viki. “No sé qué voy a hacer ahora”, comenta. “Parece que perderé el resto del año escolar, aunque me gustaría poder volver a clases para ser una persona instruida y para que mis padres estén orgullosos de mí”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2006/Estey
Los camiones de UNICEF llegaron hasta la apartada aldea de Nogosari, en el distrito de Bantul, en Java Central, para distribuir artículos de higiene, lonas y elementos de cocina a los desesperados pobladores de la aldea.

Volver a la normalidad

La situación de las escuelas de Java Central es desesperada. UNICEF calcula que 129 escuelas primarias fueron destuidas, que otras 169 sufrieron daños graves y otras 131 escuelas sufrieron daños leves.

Ante esa situación, UNICEF colabora con los gobiernos locales para establecer escuelas provisionales a la brevedad posible. La meta consiste en lanzar una campaña de retorno a la escuela el 17 de julio, que es la fecha en que comienza oficialmente el año escolar en Indonesia. Al rededor de 4.000 niños regresarán a las 20 escuelas proporcionadas por UNICEF desde el 8 de junio.

Además de organizar escuelas temporales, UNICEF está realizando esfuerzos para brindar un ámbito seguro a los niños y niñas afectados por el terremoto mediante la inauguración de centros especiales donde pueden recuperar un sentido de normalidad en sus jóvenes vidas. En los centros se brinda atención y orientación psicológica a los niños y niñas que muestran síntomas de problemas psicosociales, como temor a entrar en edificios o ataques de llanto cuando ven ambulancias.

Mientras tanto, la situación sigue empeorando en Mt. Merapi. Un volcán activo cerca del epicentro del terremoto, con más de 190 nubes calientes, descargaron en sólo dos días y el domo del volcán sigue expandiéndose. Las Naciones Unidas y el gobierno están tomando las medidas adecuadas y están enfrentando la situación, haciendo que los pueblos que se encuentran alrededor de esta zona sean evacuados en caso de otra erupción.

Sabine Dolan y Tim Ledwith colaboraron desde Nueva York en la elaboración de este artículo.

 



 

 

Vídeo (en inglés)

2 de junio de 2006:
Sabine Dolan, corresponsal de UNICEF, informa sobre cómo se vive después del terremoto en la aldea de Nogosari, en Java Central.
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