UNICEF en situaciones de emergencia

Mientras se suspenden las operaciones de asistencia de la ONU, una adolescente cuenta cómo vive en medio del conflicto armado

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Varios niños palestinos observan una vivienda que quedó destruida tras un ataque aéreo contra Khan Younis, en Gaza meridional.

Nueva York, Estados Unidos, 8 de enero de 2009 - Ayer, al cumplirse el decimotercer día consecutivo de hostilidades en Gaza, las Fuerzas de Defensa de Israel impusieron un alto el fuego de tres horas de duración para dar paso franco al flujo de ayuda humanitaria en ese territorio. Sin embargo, la asistencia en el territorio fue suspendida durante un periodo indefinido debido al peligro que supone para los trabajadores de socorro. El Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas anunció la suspensión de las operaciones debido al “incremento de las acciones hostiles contra sus locales y trabajadores”.

Según la Oficina de Coordinación de la Asistencia Humanitaria de las Naciones Unidas, la población de Gaza necesita con carácter urgente combustible, alimentos y suministros médicos. Durante la breve tregua, UNICEF pudo distribuir alguna ayuda, como botiquines sanitarios y conjuntos básicos de agua para las familias. Pero hace falta mucha más asistencia.

Los combates han afectado especialmente a los niños y niñas de Gaza, de manera que UNICEF colabora con sus aliados para la protección de la infancia produciendo y difundiendo mensajes radiales y televisivos dirigidos a las familias para ayudarles a mantener a salvo a sus niños y a detectar y tratar los síntomas de trauma emocional que puedan manifestar los menores.

Hasta la mañana del martes, en los 23 refugios de emergencia que funcionan en Gaza había más de 14.000 personas, entre ellas 7.840 niños y niñas. Las escuelas continuaban cerradas en todo el territorio.

“No podemos ir a la escuela para aprender porque en las calles corremos mucho peligro”, declaró Yasmin, de 16 años de edad, en una entrevista telefónica con Radio UNICEF.

Escuelas y mezquitas bombardeadas

Una escuela administrada por el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas en la que había buscado refugio centenares de personas fue bombardeada el lunes. El ataque dejó un saldo no determinado de muertos y heridos. Ese mismo día, un cohete disparado desde Gaza hizo impacto en una guardería de la región meridional de Israel causando daños al edificio aunque no bajas.

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Antes de la suspension de las operaciones de asistencia de las Naciones Unidas, una mujer palestina espera que le entreguen alimentos en la sede del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas en Gaza.

El hogar de Yasmin sufrió daños debido a los bombardeos a principios de la campaña militar israelí.

“Bombardearon una mezquita frente a mi casa”, explicó. “Me asusté mucho porque los cristales de la ventana de mi habitación se desintegraron y cayeron sobre la cama. Yo estaba durmiendo, soñando. Comencé a llorar. Salté de la cama y huí de mi habitación. Fui al cuarto de mis padres y dormí toda la noche con ellos”.

Yasmin agregó que debido al bloqueo impuesto a Gaza durante 18 meses, en el territorio resulta difícil conseguir cristales. “Por eso cubrimos las ventanas con papel de aluminio, para defendernos del frío del invierno”.

La paz será muy difícil

Debido a que el grueso de las operaciones militares se desplazó al norte de donde se encuentra el hogar de Yasmin, la joven ha vuelto a dormir en su habitación. Sin embargo, aún no puede salir de su casa.

“No puedo ni salir a la calle, porque es muy peligroso”, comentó. Yasmin conversa con sus amigas por teléfono o, cuando hay electricidad, intercambia mensajes de email.

“Resulta muy difícil pensar en la paz”, explicó Yasmin, “porque ni Hamas ni Israel desean la paz. Pero quizá si pudieran dialogar, podrían intercambiar opiniones. Quizá, pero es muy difícil”.

Yasmin señaló que si tuviera la oportunidad de hablar con los dirigentes de ambos lados les diría que deben poner fin a los combates.

“Queremos vivir”, dijo. “Somos seres humanos y queremos vivir”.


 

 

Audio

6 de enero de 2009: Yasmin, de 16 años de edad, conversa con Radio UNICEF desde su hogar, en la ciudad de Gaza.
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