UNICEF en situaciones de emergencia

Las familias palestinas de Gaza sufren los efectos de 11 días de conflicto

Imagen del UNICEF: Palestinian children wounded hospital
© REUTERS/Salem
Llegada al Hospital Shifa de Gaza de niños palestinos heridos durante los bombardeos del 5 de enero.

NUEVA YORK, Estados Unidos, 6 de enero de 2009 – Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, ha solicitado un alto inmediato del fuego en Gaza a fin de que las organizaciones humanitarias puedan prestar ayuda a los miles de civiles que se hacinan en los hospitales y clínicas de todo el territorio.

Once días después del inicio de los bombardeos aéreos, Gaza ha quedado dividida en dos secciones. Según  la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, ayer fue bombardeada una escuela de la ciudad de Gaza que administra el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas, en la que se habían refugiado cientos de pobladores. El ataque dejó un número aún no determinado de muertos y heridos.

Mientras tanto, un 75% de la población de Gaza carece de servicio eléctrico, lo que representa un grave problema para los establecimientos médicos. Más de medio millón de pobladores de Gaza no cuentan con agua corriente, y la falta de electricidad ha causado la paralización de las plantas de tratamiento de las aguas servidas, lo que aumenta el peligro de propagación de enfermedades transmitidas por el agua.

Indescriptible

Según las Naciones Unidas, la situación que se vive en Gaza constituye una crisis humanitaria.

“La actual situación en Gaza es muy mala, es indescriptible”, comentó Reem, una niña palestina de 16 años, durante una entrevista telefónica con Radio UNICEF.

“Nosotros vivimos en el primer piso de un edificio en el que se han instalado otras cuatro familias que lograron huir de los enfrentamientos en las zonas fronterizas”, agregó. “De manera que en la casa viven ahora 35 personas, entre niños, ancianos, mujeres y hombres. Esas son las condiciones en que se vive actualmente en la mayoría de los hogares de Gaza”.

Falta de alimentos y tensión nerviosa

Pese a que la mayoría de los centros de distribución de alimentos de las Naciones Unidas continúan abiertos, muchas familias de Gaza no pueden obtener esos suministros debido a las condiciones de inseguridad.

“Comemos alimentos enlatados”, explicó Reem. “No tenemos gas ni electricidad para hornear pan, de manera que los niños deben salir a la mañana y hacer cola frente a la panadería para comprar dos bolsas de pan”.

La asociación de panaderos de Gaza ha informado que las panaderías se están quedando sin combustible, ya que los enfrentamientos armados impiden llegar a las fuentes de suministro.

Reem comentó que tras 11 días de encierro ha comenzado a sentir los efectos de la tensión nerviosa.

“Hoy es un día soleado y agradable, uno de esos días en que los niños y adultos suben a las azoteas, porque se aburren dentro de sus hogares”, comentó. “Pero dos chicos vecinos, de 15 y 16 años, subieron al techo y resultaron heridos durante un ataque aéreo. De manera que ni siquiera se puede salir a la azotea, porque no es seguro”.


 

 

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5 de enero de 2009: Reem, de 16 años de edad, conversa con Radio UNICEF desde su hogar en la ciudad de Gaza
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