UNICEF en situaciones de emergencia

El incierto futuro de las familias desplazadas de Tiflis, Georgia, y Osetia del Norte, en la Federación Rusa

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© UNICEF Georgia/2008/Nikolaishvili
La mayoría de las personas desplazadas en las zonas de conflicto en Osetia del Sur y Abkhazia, en Georgia, ha obtenido albergue en guarderías y escuelas. En la foto, Dato Gambashidze, de ocho años de edad, junto a su abuelo, en la guardería “Imedi” (Esperanza), en Tiflis, la capital de Georgia.

GINEBRA, Suiza, 28 de agosto de 2008 – Dos familias afectadas por el conflicto que castiga a la región georgiana de Osetia del Sur están alojados en dos refugios temporales en sitios distintos. Sus historias son diferentes, pero ambas familias comparten la misma incertidumbre con respecto a su futuro.

La guardería “Imedi” (Esperanza), recientemente rehabilitada y pintada, se encuentra en Tiflis, la capital de Georgia. En circunstancias normales, la guardería habría permanecido cerrada hasta septiembre, cuando llegan a su fin las vacaciones de verano. Sin embargo, el destino quiso que reabriera sus puertas mucho antes, y que en vez de recibir a niños y niñas bronceados y descansados, se convirtiera en un albergue para los desplazados por el conflicto que se desató en la región entre 7 y el 8 de agosto.

Algo similar sucedió en Osetia del Norte, que forma parte de la Federación de Rusia. En esa región –y más precisamente en Alagir– un monasterio para mujeres devotas en el que reinaba una atmósfera de paz y contemplación ha sido habilitado para albergar a las familias que abandonaron sus hogares debido a los combates y huyeron hacia el norte.

El cese de las hostilidades acordado a mediados de agosto aún se mantiene y muchos de los pobladores de Georgia desplazados y de quienes buscaron refugio en Osetia del Norte han regresado a sus lugares de origen. Sin embargo, las consecuencias del conflicto armado se seguirán sintiendo durante mucho tiempo. Testimonio de ello es la situación de esas dos familias que permanecen en la guardería y el monasterio, respectivamente.

En la guardería en Georgia

La familia de Levan Gambashidze llegó a la guardería proveniente de Eredvi, una aldea localizada a 13 km de Tskhinvali, la capital de Osetia del Sur.

“Éramos ocho en un automóvil. Queríamos llegar a Gori, pero nos enteramos de que estaban bombardeando Gori. Finalmente, terminamos en Tiflis, en esta guardería”, explicó a UNICEF el Sr. Gambashidze, cuyo estado emocional se reflejaba en el temblor de sus manos. “Nos separamos de todo lo que teníamos... Nuestros familiares de más edad, nuestros hogares... Y no sabemos qué es lo que nos espera”.

Los tres hijos de Levan –Mariam, de nueve años, Dato, de ocho, y Elene, de cinco– se movían inquietos alrededor de su padre mientras éste conversaba. Los niños parecían felices.

“Les hemos explicado a los niños que vivimos aquí por unos días por razones de negocios y que pronto volveremos a casa”, añadió Nanuli, la abuela de los niños, de 62 años de edad. “Sin embargo, me parece que intuyen que ha pasado algo malo”.

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© UNICEF Russian Federation/2008/Muchnik
Dzerassa, con dos de sus cuatro hijos en el monasterio de Bogoyavlensky, en Alagir, una localidad de Osetia del Norte, en la Federación de Rusia. El monasterio sirve de refugio provisorio a los pobladores desplazados.

En el monasterio de Osetia del Norte

Dzerassa tiene cuatro niños de corta edad y espera al quinto hijo. Ella y los niños huyeron de Tskhinvali el mismo día que comenzaron los ataques y se dirigieron al norte. La familia consiguió alojarse en el monasterio de mujeres Bogoyavlensky, ubicado en Alagir, Osetia del Norte, que se transformó en un albergue para refugiados.

“Mi casa quedó completamente destruida. Varios parientes fueron a verla y me dieron la mala noticia”, comentó Dzerassa a UNICEF. “Mi marido permanece desaparecido, nadie lo visto desde hace días y no sé qué pensar”.

En Georgia, más de 600 edificios fueron destinados al alojamiento de unos 128.000 desplazados, mientras que en Osetia del Norte se ofreció albergue provisional en 40 edificios a los pobladores desplazados que llegaron del sur. Inicialmente, unas 30.000 personas huyeron a Osetia del Norte. Muchas se alojaron con familiares y amigos, mientras que otras debieron permanecer en refugios públicos, como el monasterio.

Prioridad al regreso a la normalidad

Las oficinas de UNICEF en Georgia y la Federación de Rusia llevaron a cabo una evaluación rápida de las necesidades más urgentes de los pobladores desplazados y comenzaron de inmediato a prestarles asistencia. En una nueva fase de su labor humanitaria, UNICEF se concentra ahora en la prestación de asistencia a los repatriados. La organización brinda máxima prioridad al suministro de botiquines de higiene y alimentos complementarios para lactantes, y a la prestación de apoyo psicosocial a los niños y niñas afectados.

Según Giovanna Barberis, Representante de UNICEF en Georgia, el conflicto ha tenido efectos devastadores para los niños y niñas. “La tensión nerviosa que perciben en sus padres, las muertes y los bombardeos de los que han sido testigos estos niños, así como su posterior desplazamiento... Todo eso les ha causado profundos traumas psicosociales que impedirán la normalización de sus vidas hasta dentro de muchos meses, o quizá años”, explicó la funcionaria.

El restablecimiento de la normalidad es uno de los objetivos prioritarios de la respuesta a la emergencia de UNICEF. Con vistas a la reanudación de las clases el 15 de septiembre, UNICEF distribuye en Georgia unas 400 “escuelas en una caja”. Cada una de ellas contiene suficientes materiales escolares y suministros pedagógicos para cubrir las necesidades de un centenar de estudiantes. UNICEF colaborará con las autoridades de educación para integrar a la brevedad posible el apoyo psicosocial en los programas escolares y para que, a mediano plazo, se añada a las actividades escolares un componente de educación para la paz y la tolerancia.

La recuperación psicosocial

En Osetia del Norte, la respuesta de UNICEF ha incluido el apoyo al gobierno local para garantizar que los niños y niñas cuenten con escuelas y aulas en buenas condiciones, así como con suficientes elementos escolares.

Además de ello, un componente fundamental de las labores de UNICEF en esta región consistirá en ayudar a los niños y niñas a superar sus traumas psicológicos.

“No hay duda de que se trata de un grave desafío”, señaló Rashed Mustafa, que dirige la oficinas de UNICEF en el Cáucaso del Norte. “Sin embargo, contamos con la valiosa experiencia que adquirimos durante el vasto programa de recuperación psicosocial que llevamos a cabo tras la crisis de la escuela de Beslan, en 2004”.

Casi todos los albergues provisorios donde se recibe a las personas desplazadas carecen de agua potable y servicios sanitarios básicos. Algunos ni siquiera cuentan con suministro eléctrico. Quienes deban permanecer en los refugios durante los próximos meses de otoño –debido a que perdieron sus hogares o a que en sus aldeas continúa el peligro– vivirán en condiciones precarias debido a la llegada del frío y al consiguiente empeoramiento de las condiciones de vida en los centros colectivos.

“Lo que más extraño son mis amigos y mis mascotas que quedaron atrás”, dijo Mariam, la hija mayor de Levan, en la guardería de Tiflis. “Pero pronto regresaremos a casa y volveré a verlos. Eso espero”.

De manera que en la guardería llamada Esperanza aún no se ha perdido el optimismo.

Pero en el monasterio convertido en refugio en Osetia del Norte, Dzerassa, la mujer embarazada madre de cuatro niños, dijo que no tenía dónde ir, ya que había perdido su hogar. La mujer comenzó a llorar desconsoladamente y sólo atinó a decir que esperaba que su bebé naciera sano y que no tuviera ningún problema.


 

 

Vídeo (en inglés)

27 de agosto de 2008: Amy Bennett, corresponsal de UNICEF, informa sobre la necesidad de prestar ayuda psicosocial a los niños de las familias refugiadas en Osetia del Norte, en la Federación de Rusia.
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27 de agosto de 2008: la corresponsal de UNICEF Kun Li informa sobre las condiciones que sufren las familias internamente desplazadas en Georgia.
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