Haití

Los especialistas en logística ayudan a UNICEF a repartir suplementos nutricionales a las niñas y los niños de Haití

El terremoto de Haití: informe después de un año

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 17 de enero de 2011. Por muy apreciados que sean los suplementos nutricionales, nunca se valorará lo suficiente el papel que desempeñan en salvar de su situación límite a los niños desnutridos de Haití y de todo el planeta.

VÍDEO (en inglés): 14 de enero de 2011. Gabrielle Menezes, de UNICEF, informa de los esfuerzos realizados para repartir suplementos nutricionales a los niños afectados por el terremoto de Haití que sufren desnutrición grave.  Véalo en RealPlayer

 

Sin embargo, de no haber sido posible la participación de los especialistas en logística, dichos suplementos jamás habrían cumplido dicha función. Como héroes olvidados de la ayuda humanitaria, estos especialistas trabajan entre bastidores, mano a mano con el personal del programa, para repartir la asistencia más apremiante.

Y conforme la epidemia de cólera continua cobrándose vidas en Haití, las clínicas comunitarias y otros servicios de salud todavía dependen de UNICEF para los repartos de suplementos nutricionales como Plumpy, la pasta de cacahuete que contiene múltiples vitaminas y minerales y es altamente nutritiva.

Suplementos necesarios

Hace varias semanas, por ejemplo, cuando los disturbios civiles sacudieron al país, la clínica del distrito de Canapé Vert, en Puerto Príncipe, se encontró con la necesidad urgente de nuevas existencias.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Dormino
Jeanne Baptiste Rodelin come la pasta nutricional de cacahuete Plumpy, sentada sobre el regazo de su madre en la clínica comunitaria de Canapé Verte en Puerto Príncipe, la capital de Haití.

“Éste es el único alimento que utilizamos para tratar a las niñas y los niños desnutridos”, dice la Dra. Margaret Mallet, directora de la clínica. “Si no fuera por la pasta de cacahuete Plumpy, los niños se encontrarían en un estado de salud muy grave”.

UNICEF ha repartido decenas de miles de kilos de este necesario suplemento alimentario a los centros de salud comunitarios de todo Haití. Cada mes, la clínica de Canapé Vert trata aproximadamente a 25 niñas y niños menores de cinco años que padecen desnutrición grave. Según la doctora Mallet, la desnutrición parece haber aumentado conforme la población se ha empobrecido desde el terremoto de enero de 2010.

La lucha de las familias

Hace poco que aquí, una vez calmados los desórdenes políticos, el almacén de UNICEF rebosaba de actividad con trabajadores cargando camiones, contando cajas y enviando pedidos que habían quedado pendientes. Un camión, cargado de cajas rojas de pasta de cacahuete, se envió a la clínica de Canapé Vert, donde las madres hacían cola tranquilamente mientras mecían suavemente a sus hijos.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Dormino
Una enfermera entrega a Miscillite Leisson unos paquetes, con el suplemento nutricional de pasta de cacahuete Plumpy, para su hija Jeanne Baptiste Rodelin en la clínica comunitaria del distrito de Canapé Verte, situado en Puerto Príncipe, Haití.

Miscillite Leisson sostenía en brazos a su hija Jeanne Baptiste Rodelin de casi tres años. La señora Leisson vino por primera vez a la clínica a principios de diciembre, cuando Jeanne Baptiste recibió sus primeros suplementos de Plumpy. A pesar de que la niña había engordado desde entonces casi medio kilo, los ojos todavía eran demasiado grandes para su rostro excesivamente delgado y necesitaba seguir con la alimentación de pasta de cacahuete. 

“La traje aquí porque su estado me preocupaba”, comenta Leisson, que está de nuevo embarazada. “Parecía muy enferma. Estamos luchando para alimentar a todos los miembros de la familia. Tengo otros tres hijos mucho mayores”.

Los repartos de provisiones cambian las vidas

La enfermera de la clínica entregó a Leisson 16 paquetes de pasta de cacahuete Plumpy para que se los llevara a casa. La madre recibió también instrucciones rigurosas sobre el lavado de manos con jabón antes de tocar y abrir los paquetes de papel de aluminio. La señora  Leisson asintió con la cabeza y los guardó cuidadosamente en su bolsa de plástico.

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© UNICEF Haiti/2011/Dormino
Miscillite Leisson sostiene en brazos a su hija Jeanne Baptiste Rodelin cerca de su carpa en un campamento de refugiados en la cima de una colina desde la que se divisa Puerto Príncipe, Haití.

Luego se marchó andando por el campamento hasta su casa que, como la de cientos de miles en Haití, es un endeble refugio en el que vive con toda su familia. Desde el terremoto ha sido una lucha constante encontrar lo esencial para el sustento diario. La señora Leisson dijo que estaba agradecida por tener la clínica tan cerca, circunstancia que probablemente salvó la vida de su hija.

“Al repartir las provisiones, siempre estamos en contacto directo con nuestros beneficiarios”, dijo Stephane Durand, un haitiano especialista en logística al servicio de UNICEF, uno de los muchos que trabajan las 24 horas del día para que las provisiones se retiren del almacén. “Para mí, la mayor recompensa es ver que nuestros esfuerzos cambian realmente las vidas de las personas”.


 

 

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