Haití

Un año después del terremoto de Haití, UNICEF visita nuevamente a dos jóvenes sobrevivientes e íntimos amigos

El terremoto de Haití: informe después de un año

A un año del terremoto del 12 de enero de 2010, los niños haitianos continúan sufriendo las consecuencias del desastre. A continuación, un artículo de una serie sobre el largo camino que recorre Haití del socorro a la recuperación tras un año.

Por Thomas Nybo

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 14 de enero de 2011. Un mes después del terremoto de Haití, un equipo de comunicación de UNICEF conversó con Miratson Guerrier y con Ricardo Rocourt, que en la actualidad tienen 14 y 13 años respectivamente . Además de ser vecinos son íntimos amigos. Recientemente, volvimos a visitar a los jóvenes para comprobar su situación y la de sus familias.

VÍDEO (en inglés): Thomas Nybo, corresponsal de UNICEF, vuelve a visitar a dos adolescentes que son íntimos amigos para comprobar cómo son sus vidas un año después del terremoto de Haití.  Véalo en RealPlayer

 

En la primera visita, ambos nos llevaron a ver las ruinas de sus hogares en el vecindario de Delmas, en Puerto Príncipe, la capital de Haití. Mientras recorríamos los escombros, Miratson señaló el lugar exacto donde había muerto su hermano, aplastado por el derrumbe de una pared y, en el otro extremo de la casa, el sitio desde donde había saltado él para salvar su vida.

Ricardo, por su parte, nos contó que él también había perdido un hermano. El niño tenía siete años de edad y murió al derrumbarse su escuela.

Aún alojado en una tienda de campaña

En aquella primera visita, Miratson y Ricardo nos llevaron posteriormente al campamento de Sainte Thérèse, localizado en el vecindario de Pétionville, donde ambos vivían con sus familias, hacinados en tiendas de campaña sobre el suelo. Un año después del sismo, volvimos al campamento y encontramos a Ricardo medio minuto después de atravesar el portón principal.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2010/Nybo
Un año después del sismo de Haití, Miratson Guerrier aún vive en una tienda de campaña en Puerto Príncipe, mientras que su mejor amigo, Ricardo Rocourt, se ha mudado a un apartamento cercano. Ambos han vuelto a la escuela.

Poco después, Ricardo localizó a Miratson, que se mostró ansioso por ponernos al día sobre la vida de ambos.

“Todavía vivimos en tiendas de campaña”, comentó mientras agregaba que él comparte la suya con seis integrantes de su familia y que sólo cuenta con una cama.
“Necesito que esta situación cambie, porque no puedo seguir viviendo así”, añadió.

Ningún sitio para jugar

Ricardo, por su parte, nos contó que pocos meses antes su madre había obtenido un apartamento cerca del campamento. La madre trabaja en una tienda y su sueldo le alcanza para pagar el alquiler y alimentar a su familia, pero debido a que el terremoto causó graves destrozos en la zona donde se encuentra la vivienda, allí no hay ningún sitio para jugar.

Por eso, Ricardo pasa gran parte de su tiempo libre en el campamento con Miratson.

“La gente está realmente frustrada por la situación en que vive”, añadió Ricardo. “En la escuela no veo a muchos de mis amigos, porque sus familias no pueden pagarles los estudios. Ahora, además, tenemos una epidemia de cólera. Antes bebíamos agua de cualquier lado, pero ahora tenemos que pagar por el agua que bebemos”.

Acceso a la educación

Ricardo dijo que está feliz porque pudo reanudar su educación. Quiere estudiar ciencias políticas para obtener algún día un puesto en el gobierno y efectuar grandes cambios en su país, especialmente en lo que se refiere a las bajas tasas de matriculación escolar, un problema que afecta a Haití desde hace mucho tiempo.

“Una de las cosas buenas que han sucedido desde el terremoto es que he vuelto a la escuela”, explicó. “Pero lo que yo realmente quiero es que también puedan ir a la escuela todos los chicos y chicas que ahora no pueden hacerlo”.

Garantizar el acceso a la educación de todos los niños y niñas –ya se trate de los que no pudieron seguir asistiendo a clases debido al terremoto o de los que nunca han ido a la escuela– es uno de los principales objetivos de UNICEF en Haití. Hasta la fecha, el organismo internacional ha construido 57 escuelas semipermanentes, cuyo diseño les permite resistir tanto los huracanes como los terremotos. Además, se están construyendo otras 60 escuelas en las zonas afectadas por el terremoto, y el objetivo final consiste en edificar 200 escuelas en total.


 

 

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