Haití

En una aldea de las montañas de Haití, la educación y la atención de la salud ayudan a los niños afectados por el terremoto a iniciar una nueva vida

A un año del terremoto del 12 de enero de 2010, los niños haitianos continúan sufriendo las consecuencias del desastre. A continuación, un artículo de una serie sobre el largo camino que recorre Haití del socorro a la recuperación tras un año.

Por Cifora Monier

JACQUOT, Haití, 10 de enero de 2011. Hasta no hace mucho, la aldea de Jacquot, ubicada en una zona montañosa cercana a Puerto Príncipe, la capital de Haití, carecía de instalaciones de atención de la salud y establecimientos de educación. Después de 12 meses desde que se produjo el terremoto que devastó esta isla caribeña, los habitantes de Jacquot disponen ahora de ambos servicios.

VÍDEO: Pedro Bujalance Andrés, corresponsal de UNICEF, informa sobre los servicios de salud y educación escolar que se prestan en la aldea de Jacquot, cerca de Puerto Príncipe, la capital haitiana. Los centros de salud y educación de esa región montañosa ayudan a los damnificados por el terremoto de enero de 2010 a reconstruir sus vidas.  Véalo en RealPlayer

 

Sor Bénédicte es testigo de los cambios que ha significado para su comunidad el establecimiento de una escuela y una clínica. La religiosa no sólo es la directora de la escuela, que recibe apoyo de UNICEF, sino que también es la médico  al frente de la única clínica de Jacquot, que ofrece atención de la salud a los 8.000 habitantes de la aldea, además de los de las zonas vecinas.

“Veo entre 60 y 80 pacientes por día”, explica Sor Bénédicte. “Vienen de Jacquot y de las aldeas cercanas. Antes de que pusiéramos en marcha esta clínica para dar respuesta a la situación provocada por el terremoto, la mayoría de estos pacientes tenía que ir a tratarse a Puerto Príncipe. Por supuesto, para eso debían contar con suficientes recursos y tener la suerte de llegar a la capital a tiempo, antes de que sus enfermedades les causaran la muerte”.

Aliviada y agradecida

Frente a la clínica y el dispensario de Jacquot, que reciben ayuda de UNICEF, se ha formado una larga fila de personas que esperan turno.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2010/Monier
Marie Marthe Aristile y Lourdia, su hija de seis años de edad, esperan turno para ver a Sor Marie Bénédicte, de la Misión Fratérnité Notre Dame, que es la única profesional médica de la localidad de Jacquot y alrededores de la región montañosa, en Haití.

“Para traer a mi hija a ver a la doctora tuve que levantarme a las tres de la mañana”, cuenta Marie Marthe Aristile al salir de la clínica junto a su hija Lourdia, de seis años de edad. “Tuvimos que caminar cuatro horas. Lourdia ha estado con fiebre todas las noches desde hacía una semana,  y yo estaba muy preocupada”.

Ahora que la doctora ha diagnosticado que Lourdia tiene una infección en el oído y le ha entregado a la madre medicamentos para su tratamiento, Aristile se siente aliviada y agradecida. “Lo que necesitamos es ayuda para volver a iniciar nuestras vidas”, dice, “porque éste ha sido un año muy difícil”.

Acceso a la atención de la salud

Antes de que Jacquot contara con la nueva clínica, Aristile, al igual que otras madres como ella, tendría que haber caminado durante por lo menos ocho horas para llegar al centro de atención de la salud más cercano, a las afueras de Puerto Príncipe.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2010/Monier
Sor Marie Bénédicte examina a Lourdia, que tiene seis años y es hija de Marie Marthe Aristile.

“Gracias al apoyo de UNICEF”, comenta Sor Bénédicte, “podemos tratar la mayoría de los problemas médicos. Pero si hay un paciente en estado demasiado grave, lo llevamos en una camioneta hasta el hospital general de la capital, adonde llegamos en una hora, aproximadamente”.

El Dr. Jean-Claude Mubalama, Jefe de Salud de UNICEF, agrega que debido a los efectos del terremoto de Haití y al reciente brote de cólera el organismo internacional otorga carácter prioritario al aumento del acceso de la población a la atención de la salud, especialmente en las comunidades aisladas como Jacquot.

“La existencia de un centro de atención de la salud como éste en esta zona rural facilita el acceso de las familias de la localidad al cuidado médico”, explica el Dr. Mubalama. “UNICEF continuará brindando apoyo y estableciendo centros de salud en las zonas rurales, en particular en las regiones afectadas por el terremoto”.

Lesiones invisibles

Darline tiene 17 años de edad y recuerda el terremoto en la cercana escuela de la comunidad, que dirige Sor Bénédicte y que tiene a su cargo su orden religiosa, la Misión Fraternité Notre Dame.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2010/Monier
Gracias al apoyo de UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos, los estudiantes de primaria reciben comidas en la escuela en Jacquot (Haití).

“Ese día, mi familia perdió nuestro hogar, aquí en Jacquot. Sin embargo, nadie de mi familia resultó muerto o herido”, rememora. “Pero en Puerto Príncipe fue horrible. Realmente horrible”.

La escuela de Darline quedó destruida debido al terremoto, pero desde entonces ha sido reconstruida. El desastre también afectó a Darline de maneras menos visibles. “Desde el terremoto no tengo un desempeño escolar tan bueno como antes”, explica. “No me puedo concentrar y me siento constantemente asustada”.

Sobreponerse a los traumas

Sor Bénédicte señala que la escuela, que se reconstruyó con ayuda de UNICEF, ayuda en gran medida a que los niños y niñas como Darline se sobrepongan del trauma psicológico que les causó el terremoto.

“Aunque estos niños fueron testigos del derrumbe de su escuela el 12 enero del año pasado, en esta nueva escuela pueden jugar con sus amigos y amigas y compartir sus sentimientos”, señala la directora del centro.

UNICEF brinda apoyo a las escuelas como la de Jacquot con el objetivo de que los niños y niñas afectados por el terremoto en las zonas rurales puedan reanudar su educación. La escuela de Jacquot cuenta con 307 alumnos a los que les ofrece desde educación preescolar hasta instrucción secundaria. Darline quiere terminar su instrucción secundaria y estudiar enfermería.

“Muchos de los niños y niñas que regresaron a Jacquot después del terremoto estaban obsesionados por lo que habían visto”, termina diciendo Sor Bénédicte. “Se trata de impresiones que permanecerán en sus memorias durante el resto de sus vidas”.


 

 

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