Haití

Un nuevo programa para generar ingresos mantiene unidas a las familias afectadas por el sismo en Haití

El terremoto en Haití: informe después de un año

Por Tania McBride

A un año del terremoto del 12 de enero de 2010, los niños haitianos continúan sufriendo las consecuencias del desastre. A continuación, un artículo de una serie sobre el largo camino que recorre Haití del socorro a la recuperación tras un año.

LÉOGÂNE, Haití, 6 de enero de 2011. Lejos de la congestionada capital de Haití se encuentra Léogâne, una ciudad de provincias cercana al epicentro del terremoto de enero de 2010 que se cobró más de 220.000 vidas. Las escenas de destrucción todavía son muy visibles en la que en otro tiempo fuera una animada municipalidad costera.

VÍDEO: UNICEF informa sobre las soluciones creativas que mantienen unidas a las familias haitianas por medio de las actividades generadoras de ingresos.  Véalo en RealPlayer

 

Joseph Charles (padre de tres niñas, dos de ellas gemelas de 12 años) es un agricultor que se ganaba modestamente la vida cultivando arroz hasta que el terremoto les dejó a él y a su familia sin ingresos ni hogar donde vivir. Su esposa Marie Charles vendía verduras y frutas antes del terremoto, pero también se vio despojada de su sustento.

Charles y su esposa se encontraban bajo una tremenda presión, de manera que cuando se les ofreció la oportunidad de enviar a sus hijas a un centro local de residencia infantil aceptaron. Se sintieron aliviados al saber que a sus hijas no les iban a faltar alimentos, agua y un techo bajo el que vivir.

“Me sentí avergonzado e incómodo”, comenta Charles. “Fue la decisión más difícil a la que jamás me había tenido que enfrentar”.

Una separación dolorosa
Con el telón de fondo de pobreza ya existente en Haití antes del terremoto, muchas familias como la de los Charles no vieron otra opción que la de colocar a sus hijas e hijos en centros de residencia infantiles. Allí por lo menos recibirían lo básico para sobrevivir.

Aunque Joseph y Marie Charles podían visitar a sus hijas cada dos semanas, siempre que se despedían de ellas se les partía el corazón. “Sentíamos que habíamos fallado como padres”, dice Charles.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2010/McBride
El programa de reunificación Tierra de hombres, respaldado por UNICEF, ha propiciado que en Léogâne estas tres jóvenes se reunieran con sus progenitores.

“Antes del terremoto, la situación económica de los niños y de sus familias era precaria en el mejor de los casos”, explica Jean Lieby, Jefe de Protección infantil de UNICEF en Haití. “El 40% de todos los niños y niñas registrados por el Grupo de trabajo interinstitucional (un organismo de protección infantil del que UNICEF es aliado) ya vivía separado de sus progenitores antes del terremoto, lo que pone de manifiesto injusticias profundamente arraigadas en la sociedad haitiana”.

Soluciones creativas
En un esfuerzo por abordar estas injusticias, la organización internacional no gubernamental y aliada de UNICEF, Tierra de hombres, se embarcó en un proyecto a largo plazo con soluciones sostenibles para familias que sintieran que no tenían otra opción que la de renunciar a sus hijos e hijas.

Sin embargo, no era suficiente con volver a reunir con sus familias a los niños que habían sido ubicados en los centros de residencia infantiles. Había que desarrollar soluciones creativas para mejorar el estatus económico de las familias y, lo más importante, sostener esta mejora con el fin de mantener juntos a sus integrantes.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2010/McBride
Latima y Karline (las dos de 12 años) asisten en la actualidad a la escuela y disfrutan al estar con su familia en su casa recién construida.

En un proyecto piloto se identificó y marcó como objetivo a 24 familias que habían entregado a sus hijas e hijos por motivos económicos. Los progenitores, incluido Charles, se reunieron con los trabajadores sociales de Tierra de hombres, quienes evaluaron la viabilidad de reiniciar sus ocupaciones o de buscar otras oportunidades acordes con sus aptitudes. Con ayudas, cada familia abrió una cuenta bancaria para pagar las matrículas de la escuela, comprar comida y contar con un presupuesto para futuras necesidades, incluida la de un alojamiento permanente.

El regreso al hogar de los niños
Charles ahora cuida de sus campos de arroz e incluso ha podido contratar a otros trabajadores, permitiéndoles a su vez que mantengan a sus familias. Las visitas de seguimiento y supervisión a cargo de trabajadores de protección infantil están ayudando a garantizar que las familias que han vuelto a reunirse con sus hijos puedan mantenerlos a largo plazo.

Después de un par de meses en el centro de residencia infantil, las hijas de Charles regresaron a su casa. La emoción con la que se lanzaron a saludar a su madre en la puerta de la casa lo expresaba todo: una vez más, la familia estaba unida.

* Éste no es su nombre verdadero; todos los nombres de las personas mencionadas en esta historia se han cambiado para proteger su intimidad.


 

 

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