Haití

En Haití, las familias de Cité l’Éternel luchan día a día por sobrevivir

El terremoto de Haití: informe después de un año

A un año del terremoto del 12 de enero de 2010, los niños haitianos continúan sufriendo las consecuencias del desastre. A continuación, un artículo de una serie sobre el largo camino que recorre Haití del socorro a la recuperación, un año más tarde.

Por Bob Coen

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 6 de enero de 2010. Rodeada de sus escasos bienes personales –una colchoneta de gomespuma, una manta, varias ollas, un cubo y una palangana– Déliverance “Tite Soeur” Boislo lleva a cabo con dificultad sus labores domésticas en las dos habitaciones de la estructura de cemento armado de un edificio en el que vive con su familia desde hace varios meses.

VÍDEO: Pedro Bujalance Andrés, corresponsal de UNICEF, informa sobre la situación en Cité l'Éternel, uno de los vecindarios más pobres y densamente poblados de Haití, al cumplirse un año del catastrófico terremoto en ese país.  Véalo en RealPlayer

 

“Tengo siete niños, y nuestra vida es cada día más difícil”, explica Déliverance, de 39 años de edad, mientras su hijo menor, que se encuentra detrás de ella sobre el suelo de tierra, llora a los gritos.

“A partir del terremoto del 12 de enero, mis siete hijos y yo vivimos en la miseria ”, añade. “Mi marido murió en el desastre y nosotros dormimos en la calle hasta que una amiga nos permitió instalarnos aquí”.

Una infraestructura deficiente

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
Déliverance “Tite Soeur” Boislo con tres de sus siete hijos en su precaria vivienda de Cité l'Éternel, uno de los vecindarios más abarrotados y pobres de Puerto Príncipe, la capital de Haití.

El edificio sin terminar en el que vive la familia de Boislo sólo tiene los marcos de las ventanas, aunque carece de puertas. La estructura se encuentra en Cité l’Éternel, que a pesar de su nombre edificante, es uno de los vecindarios más pobres de Puerto Príncipe, la capital de Haití.

Aún antes del terremoto, Cité l’Éternel era una de las zonas más densamente pobladas de la capital y esas condiciones de hacinamiento han empeorado durante el último año. Miles de familias desamparadas como la de Boislo buscaron refugio en este vecindario, y viven en tiendas de campaña y viviendas precarias.

Al igual que gran parte de la capital, Cité l’Éternel carece de agua corriente y servicio de saneamiento. Por las alcantarillas al aire libre que recorren las estrechas callejuelas repletas de pequeñas casuchas precarias circulan las aguas residuales.

Precauciones contra el cólera

Imagen del UNICEF
© UNICEF Video
En su precaria vivienda de Puerto Príncipe (Haití), Déliverance “Tite Soeur” Boislo usa las pastillas de purificación Aquatab que le suministró UNICEF para tratar el agua que adquirió en una fuente comunitaria.

“Aquí no tenemos baño. Usamos un cubo para hacer nuestras necesidades y lo vaciamos en una cloaca a cielo abierto”, explica Boislo. “Ni siquiera tenemos instalaciones para lavarnos. Usamos una palangana y luego echamos el agua sucia en la alcantarilla”.

La situación es motivo de grave preocupación debido a la epidemia de cólera que se registra en Haití y explica por qué UNICEF dirige sus labores en materia de prevención del cólera hacia la población de los vecindarios como Cité l’Éternel.

Los equipos de trabajadores comunitarios de la salud han colocado en diversos puntos de Cité l’Éternel carteles en los que se explica a los habitantes lo que pueden hacer para protegerse del cólera y tratar la enfermedad en caso de que la contraigan. Esos equipos también han difundido mensajes similares mediante megáfonos en los sitios donde los vecinos adquieren agua potable, además de distribuir en forma gratuita pastillas Aquatab de purificación del agua.

Ayuda a las familias

Imagen del UNICEF
El contenido de este cubo de 15 litros de capacidad deberá satisfacer durante dos días las necesidades de agua para beber, cocinar y lavarse de todos los integrantes de la familia de Déliverance “Tite Soeur” Boislo.

Boislo recibe esas pastillas cada vez que llena el cubo de 15 litros de capacidad con el agua de la que dispondrá su familia para beber, cocinar y lavarse durante dos días.

“Allí compro el agua”, explica la mujer mientras lava a Paul, su hijo de 13 meses de edad. “No estoy segura de que sea pura o de que haya sido tratada, pero por lo menos sé que con las pastillas Aquatab estaremos protegidos”.

La población de Haití aún tiene por delante enormes desafíos. Sin embargo, cuando UNICEF brinda apoyo a los haitianos a tomar medidas de precaución que les protejan del cólera, alivia un poco la carga de las familias vulnerables.


 

 

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