Haití

Mientras en Haití continúa la crisis del cólera, UNICEF y sus aliados dan respuesta a la amenaza de un huracán

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Varios habitantes de Leogane, una ciudad ubicada a 30 km. al sudeste de Puerto Príncipe, cruzan una calle inundada debido a las intensas lluvias y los fuertes vientos del huracán Tomás.

Por Ben Steinlechner

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 5 de noviembre de 2010 – Tras el devastador terremoto que se abatió sobre Haití en enero, al que siguió una epidemia de cólera que comenzó hace dos semanas,el huracán Tomas constituye ahora la amenaza para el segmento más vulnerable de la población: los niños.

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“Este año, los niños y niñas de Haití han sufrido un desastre tras otro”, comentó ayer Trayle Kulshan, Coordinadora de Agua, saneamiento e higiene de UNICEF, que participa en la organización de los preparativos para la tormenta en la región de Artibonite, al norte de Puerto Príncipe, una de las zonas más afectadas por el cólera.

“Los niños y niñas que más nos preocupan son los que han sido abandonados en los centros residenciales”, añadió Françoise Gruloos-Ackermans, Representante de UNICEF en Haití, en referencia a los menores que han quedado huérfanos o separados de sus familias debido al terremoto de principios de año. “Si corren peligro, los evacuaremos”, añadió la Representante durante una conversación telefónica con radio UNICEF. “Se trata de los más pobres entre los pobres”.

Peligro de inundaciones y corrimientos de lodo

El huracán no amenaza directamente a Puerto Príncipe, donde tendría efectos devastadores para las familias desplazadas por el terremoto que viven en tiendas de campaña en los campamentos de desplazados. Sin embargo, las intensas lluvias producidas por la tormenta podrían desencadenar inundaciones y aludes de lodo en zonas pobladas, y los vientos huracanados podrían destruir o dañar gravemente las tiendas de campaña y otros albergues provisionales.

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Con las nubes de la inminente tormenta como telón de fondo, dos niños del campamento de Mais Gate muestran la preocupación en su rostro. En ese campamento, ubicado en la capital de haitiana de Puerto Príncipe, se albergan personas desplazadas por el terremoto ocurrido en enero pasado.

“Nos preocupa la posibilidad de que se produzcan inundaciones y que resulte muy difícil llegar a algunas aldeas y pueblos”, comentó Kulshan.

Independientemente de los efectos del huracán Tomás, las labores de suministro y ayuda a los puntos más apartados de la región de Artibonite y otras zonas del país representan un difícil desafío logístico. Ante la inminencia del huracán, UNICEF ha almacenado de manera preventiva elementos para la atención de la salud, alimentos, agua y suministros y artículos de saneamiento e higiene en las zonas que podrían quedar aisladas por el nuevo desastre natural.

“UNICEF y otros organismos de socorro humanitario dan respuesta a varias situaciones de emergencia, como las causadas por el terremoto y el brote de cólera, y, más recientemente, por el huracán, que podría provocar intensas lluvias e inundaciones”, añadió Kulshan.

Previsiones para el peor de las situaciones

En colaboración con el Gobierno de Haití, UNICEF, la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas han elaborado planes para el peor de los casos. Entre las posibles situaciones de extrema gravedad se ha tenido en cuenta la posibilidad de que las inundaciones contaminen los sistemas y las fuentes de agua y que eso posibilite la propagación del cólera a partes de Haití que aún no han sufrido los efectos de la enfermedad.

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Varios trabajadores descargan suministros médicos en el aeropuerto de Puerto Príncipe. El cargamento forma parte de la respuesta de UNICEF ante un brote de cólera que ya ha causado centenares de muertes y la hospitalización de miles de habitantes de Haití.

A pesar de los esfuerzos de UNICEF y sus aliados, que han trabajado de manera incesante para detener el avance del cólera, 440 personas han muerto hasta ahora debido a la enfermedad, y 6.700 han tenido que ser internados en centros de salud.

“Las posibilidades de que el cólera se propague son muchas y enormes”, apuntó Gruloos-Ackermans. “De hecho, se trata del peligro más grave que afrontamos”.

 

La respuesta ante el cólera

La respuesta de UNICEF y sus aliados ante el brote de cólera en la región de Artibonite ha consistido en suministrar a los centros de salud de la región materiales y elementos médicos con los que se pueden salvar muchas vidas. Se ha organizado asimismo un sistema de distribución rápida de cloro líquido, que se produce en la región meridional de Haití, a los centros de salud y escuelas de Artibonite.

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Ante la inminente llegada del huracán Tomás a Haití, una mujer refuerza su tienda de campaña en el campamento de desplazados de Mais Gate, en Puerto Príncipe, la capital del país.

Además, se han entregado pastillas de purificación del agua, jabón y sales de rehidratación oral a unos 88.000 habitantes de las zonas afectadas por el cólera. Las operaciones de suministro y ayuda de UNICEF se complementan con una campaña de educación y fomento de la higiene que incluye demostraciones prácticas sobre el lavado de manos con jabón y el envío de mensajes de texto telefónicos sobre la prevención del cólera.

Tim Ledwith contribuyó desde Nueva York en la elaboración de este artículo.


 

 

Audio (en inglés)

5 de noviembre de 2010: Françoise Gruloos-Ackermans, Representante de UNICEF en Haití, conversa con Radio UNICEF sobre el peligro que representa el huracán Tomás en las regiones de ese país que ya sufren los efectos de un terremoto y un brote de cólera.
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