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| © US Fund for UNICEF/2010/Alleyne |
| Un niño haitiano herido en el terremoto descansa en un hospital de la República Dominicana. |
Por Richard Alleyne
SANTO DOMINGO, República Dominicana, 21 de enero de 2010 - Nueve días después del terremoto que devastó Haití, UNICEF brinda apoyo vital a los niños y las familias necesitados. Varios envíos de ayuda por vía aérea han aterrizado en Haití y la vecina República Dominicana, y se prevé la llegada de media docena más de vuelos antes del fin de semana.
Mientras tanto, los supervivientes heridos –entre ellos muchos niños que sufren de lesiones por aplastamiento y traumatismos– han cruzado la frontera con la República Dominicana para obtener atención médica, algo que no está fácilmente disponible en la capital de Haití, Puerto Príncipe.
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| © UNICEF video |
| Miembros del personal médico de un hospital de Jimaní, cerca de la frontera de la República Dominicana con Haití, preparan medicamentos para los sobrevivientes heridos del terremoto. |
Los hospitales dominicanos a lo largo de la frontera –en particular el centro estatal en la ciudad de Jimaní– han tratado de responder a la abrumadora demanda. El Ministerio de Salud de la República Dominicana ha asignado personal médico adicional de los distritos vecinos, pero la capacidad de esos centros para satisfacer las necesidades cada vez mayores sigue siendo muy insuficiente.
Los niños transportados en avión
En un intento por aliviar un poco la presión, el Gobierno de la República Dominicana ha reservado un pabellón en el Hospital Darío Contreras para las víctimas más jóvenes del terremoto.
Situado justo al lado de una carretera muy transitada en la capital dominicana, Santo Domingo, el pabellón se especializa en atención traumatológica. Los niños con las lesiones más graves son trasladados en avión desde la frontera al Darío Contreras.
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| © US Fund for UNICEF/2010/Alleyne |
| El Dr. Hector Quezada, director de hospital, dirige las labores para proporcionar tratamiento para los niños haitianos gravemente heridos que habían sido alejados de la zona del terremoto. |
"Hasta la fecha, estamos tratando a 47 niños haitianos", dijo ayer el director del hospital, el Dr. Héctor Quezada."Tenemos niños de tan sólo un mes y otros de 14 años, y les hemos tratado por contusiones, traumatismo craneal y huesos fracturados".
El hospital Darío Contreras es el primer paso para estos niños. Como parte de su programa de protección de la infancia, UNICEF está trabajando con el Consejo Nacional de la Infancia de Haití y otros aliados para crear espacios seguros para ellos cuando llegue el momento de finalizar las operaciones.
Tratamiento e información
Los pasillos de la sala del hospital bullían con la presencia del personal y los voluntarios, así como con familiares que tratan de obtener información sobre sus seres queridos. Oraciones en voz alta y otras exhortaciones se mezclan con el llanto agudo de los bebés.
Emmanuel –un haitiano que vive en la República Dominicana, pero que tiene familia en la zona del terremoto– iba de habitación en habitación pidiendo ayuda. "No he tenido noticias de mi hijo y he estado en todos los hospitales de Santo Domingo", dijo. “¡Por favor, su nombre es Máximo. Por favor, ayúdeme a encontrarlo!".
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| © US Fund for UNICEF/2010/Alleyne |
| Un lactante haitiano herido duerme en el pabellón especial del hospital Darío Contreras, donde un grupo de dominicanas donan leche para bebés separados de sus madres. |
En los próximos días y semanas, a medida que los haitianos procuran tratamiento médico e información en el Darío Contreras, el Dr. Quezada anticipa que necesitará ayuda para preservar el orden y mantener la logística. "Cada día llegan más pacientes", señaló.
"Un gesto de generosidad"
Por ahora, un grupo de mujeres dominicanas están garantizando que los bebés que se encuentran en el hospital reciban una alimentación adecuada.
"Muchos de los niños lactantes han llegado al hospital sin sus padres. Necesitan leche materna para seguir viviendo", dijo el Dr. Quezada. "Actualmente tenemos algunas madres dominicanas que han donado su leche para alimentar a estos niños. Se trata de un gesto de generosidad y solidaridad".
De regreso a Haití, UNICEF está coordinando los esfuerzos de socorro para proteger la salud de los niños y niñas mediante la distribución de 200.000 litros de agua potable por día en las comunidades afectadas y de 120.000 litros en los hospitales. El agua es fundamental para evitar una segunda catástrofe provocada por los brotes de enfermedades transmitidas por el agua, especialmente entre los niños.
También hay disponibles alimentos altos en proteínas y preparados para comer, que se distribuirán con el objetivo de evitar la desnutrición grave y aguda entre los miles de niños haitianos en situación de riesgo.
UNICEF seguirá trabajando con las autoridades de Haití y la República Dominicana para satisfacer las necesidades médicas de los niños afectados por el terremoto y sus familias, y para ayudarlos a hacer frente al impacto psicológico de la situación. Estos niños son la máxima prioridad de UNICEF. Es preciso encontrarlos, alimentarlos, y mantenerlos vivos y seguros.
Chris Niles contribuyó a este artículo desde Nueva York.
Vídeo (en inglés)
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