Haití

UNICEF preparada para asistir a las víctimas del terremoto en Haití

Imagen del UNICEF
© Eduardo Munoz/Reuters
Un niño lesionado recibe tratamiento médico tras el terremoto acontecido en Port-au-Prince el 13 de enero de 2010. El seísmo de magnitud 7,0 sacudió Haití y se estima que acabó con la vida de miles de personas, pues derribó tanto el palacio presidencial como los asentamientos precarios de las colinas, y ha obligado a la pobre nación caribeña a realizar un llamamiento a la ayuda internacional.

CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá, 13 de enero de 2010 - A pesar de los fuertes daños causados por el terremoto a sus propias oficinas en Port-au-Prince, UNICEF está lista para proporcionar ayuda inmediata a las víctimas de la crisis humanitaria ocasionada por el terremoto que golpeó a Haití en la tarde de ayer.

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"Aunque ya han comenzado las actividades de socorro, las comunicaciones son extremadamente difíciles y no hay apenas información precisa", afirmó Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva de UNICEF en una declaración de esta mañana. "Está claro que las consecuencias son graves y hay muchos niños y niñas entre las víctimas", añadió. "Queremos dar nuestro más sincero pésame a las familias cuyas vidas han sufrido terriblemente las consecuencias de esta tragedia". 

Escuche al portavoz de UNICEF, Patrick McCormick, que se refiere a la protección de "los más vulnerables" de Haití (enlace externo y en inglés que se abre en una ventana nueva).

Veneman informó que UNICEF desplegará la ayuda humanitaria esencial, incluida agua potable y saneamiento, alimentos terapéuticos, suministros médicos y refugios temporales, tan pronto como sea posible para prestar asistencia en las tareas de recuperación. "También nos centraremos en los niños que hayan quedado separados de sus familias para protegerlos contra cualquier tipo de daño o explotación", agregó.

Lucha constante

La situación de los niños, niñas y mujeres en Haití era de gran vulnerabilidad antes de que el terremoto golpeara la isla. Haití es uno de los países más pobres del mundo -ocupa el lugar 148 de los 179 países según el índice de desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- y está en constante lucha para recuperarse de años de violencia, inseguridad e inestabilidad mientras lidia con un desastre natural tras otro.

Imagen del UNICEF
© 2009/USGS
El mapa sísmico del terremoto en Haití, suministrado por el Servicio Geológico de los Estados Unidos a fecha 12 de enero de 2010.

La distribución de ingresos de Haití es altamente desigual: solamente uno de cada 50 haitianos tiene ingresos fijos. Igualmente desigual es el acceso a servicios básicos: cuanto más pobres son los niños de la isla menores posibilidades tienen de tener acceso a sus derechos más fundamentales. Demasiados son los niños, niñas y mujeres en Haití que deben luchar a diario por sus derechos a necesidades básicas como la nutrición, el agua potable, la educación y la protección contra la violencia.

Haití también tiene el segundo índice más alto de densidad demográfica en el hemisferio occidental. Se estima que un 46% de la población tiene menos de 18 años de edad, por lo cual la lucha de los niños y niñas haitianos reverbera a lo largo y a lo ancho de la sociedad con serias consecuencias para el futuro desarrollo de éste país.

Los efectos de este último desastre natural, posterior a una devastadora temporada de huracanes en 2008 de la cual el país aún no se había recuperado, serán catastróficos.

El hacinamiento y el limitado suministro de agua potable y saneamiento más allá de ésta emergencia acarrean un alto riesgo de enfermedades contagiosas que sólo se potencia durante catástrofes naturales combinándose con dificultades en la entrega de suministros básicos. Como suele ser el caso, los niños y niñas son los que sufren las peores consecuencias en situaciones como ésta.


 

 

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