Haití

Mientras se reanudan las clases en Haití, los niños confrontan los recuerdos de la violencia pasada y las amenazas actuales

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2006
Los alumnos y alumnas de la Ecole Milou de Bel Air, un decrépito suburbio de Puerto Príncipe, la capital de Haití, con los nuevos materiales escolares que UNICEF ha distribuido en las 80 escuelas del vecindario.

Por Sylvana Nzirorera

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 31 de marzo de 2006 – Distribuidos en filas de cuatro en los asientos recientemente suministrados por UNICEF, los niños y las niñas de Bel Air, un decrépito suburbio de Puerto Príncipe, llenan las aulas escolares. Todos tienen la alegría y la excitación pintadas en el rostro.

En la Ecole Nationale Isidore Boisrond, por ejemplo, las niñas, que visten uniformes azules, vuelven a disfrutar aprendiendo, jugando, conversando y riendo. “Estoy realmente contenta de haber vuelto la escuela y de no escuchar el ruido de los tiroteos”, comenta Madiana, de 15 años de edad.

 “El año pasado no pude hacer los exámenes y tuve que repetir el grado”, continúa diciendo con gesto sombrío. “Nadie se atrevía a caminar hasta la escuela, porque era muy peligroso. En el caso de una familia que conozco, los pistoleros se introdujeron por la fuerza en el hogar, mataron al padre, a la madre y a tres niños, e incendiaron la vivienda. Yo lo vi todo”.

Vívidos recuerdos de la violencia

Bel Air es una de las zonas más pobres de la capital de Haití. El nivel de violencia ha aumentado significativamente en los últimos dos años. Los secuestros y asesinatos han desatado el pánico en la población. Allí se han producido casos de secuestros de niños que se dirigían a la escuela. También han ocurrido incendios intencionales de viviendas y escuelas. Muchas mujeres han perdido sus negocios ambulantes a manos de las turbas, los malhechores y los pistoleros, o como consecuencia de los disturbios sociales. Muchas familias se han mudado a otros puntos de la ciudad o al campo para huir de las bandas armadas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2006
Una de las principales prioridades de UNICEF en Haití consiste en lograr el retorno a la escuela de los niños, y especialmente las niñas, de las comunidades afectadas por la pobreza y la violencia.

Tanto los estudiantes como los docentes recuerdan vivamente lo que han tenido que soportar. “En abril de 2005, mientras los estudiantes estaban inmersos en sus clases, en este vecindario se desató un tiroteo que se fue acercando al escuela, y de pronto los proyectiles comenzaron a volar dentro aquí adentro”, rememora Bernadette Jean Joseph, la directora de la Ecole Nationale Isidore Boisrond. Mientras habla, muestra un impacto de bala en una de las paredes de la escuela, a pocos centímetros del marco de una puerta.

 “Cuando comenzó el tiroteo, estábamos en clase de gramática”, agrega Carmen, de 11 años de edad. “Todos nos escondimos debajo de los asientos. Yo temblaba, pero no podía llorar. Pero las lágrimas rodaban por las mejillas de mi amiga y formaban un pequeño charco en el piso, junto a mi cara”.

 “¡Ese día me sentí tan indefensa!”, agrega la Sra. Jean Joseph. “Es que no sólo corría peligro mi vida sino también la de 200 niños y niñas”.

Las elecciones son motivo de esperanza en la estabilidad

La Hermana Erna, directora del escuela primaria Soeur Marie-Christine, aclara que en Bel Air aún imperan la violencia y la inseguridad, y que no todos los niños y niñas han vuelto a la escuela. “Aquí teníamos entre 500 y 600 alumnos, y hoy han venido a la escuela sólo 275”, comenta la religiosa. La Hermana Erna también tiene problemas para obtener dinero suficiente a fin de pagar los salarios de los docentes.

Una de las principales prioridades de UNICEF en Haití consiste en lograr el retorno a la escuela de los niños y las niñas. La organización ha estado distribuyendo elementos escolares a las 80 escuelas de Bel Air. Los establecimientos de enseñanza necesitan desesperadamente esos materiales, que también servirán para que los niños y sus familias recuperen un sentido de normalidad. UNICEF también se está concentrando en las campañas de inmunización y otras formas de asistencia a los niños y niñas que viven en condiciones muy difíciles.

 “Desde hace años, los niños y niñas de Bel Air, así como los de muchas otras partes de aquí, especialmente de las zonas metropolitanas como Cité Soleil y Martissant, no han tenido derecho a la educación”, afirma Adriano González-Regueral, Representante de UNICEF en Haití. “Ya es hora de que esos niños y esas niñas disfruten de su derecho a la seguridad, la educación y la salud”.

Los resultados de las recientes elecciones presidenciales haitianas han generado esperanzas acerca de las posibilidades de estabilidad tras dos años de violencia e incertidumbre. “El actual proceso político ofrece esperanzas para los niños y sus familias”, señala el Sr. González-Regueral. “El Presidente electo ha reiterado su compromiso con la niñez y ha recalcado que todos los niños y niñas deberían ir a la escuela”.


 

 

Vídeo (en inglés)

31 de marzo de 2006:
Sabine Dolan, corresponsal de UNICEF, informa sobre la reanudación de las clases en Bel Air, un decrépito suburbio de Puerto Príncipe.

Anchura de banda
baja
| alta
(Real player)

Periodistas:
Obtengan vídeo de calidad profesional en The Newsmarket

Búsqueda