Haití

Historias reales

Una historia de esperanza para los niños de Haití

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2004/Delvigne-Jean
En un aula de la escuela primaria especial, un alumno de corta edad dice que la vivienda de su tía fue destruida completamente por milicias armadas durante el reciente conflicto en Haití.

Por Thierry Delvigne-Jean

Saint-Marc, Haití, 16 de marzo de 2004 – Los alumnos de la escuela primaria especial, en la ciudad de Saint-Marc, están visiblemente contentos de regresar a sus aulas. La escuela fue cerrada hace tres meses, cuando los disturbios civiles comenzaron a propagarse por todo el país.

Normalmente, concurren a la escuela centenares de estudiantes. Hoy, sólo 114 acudieron a clase. Muchos alumnos huyeron a las montañas con sus familias al estallar el conflicto y, en su mayoría, aún no han regresado por temor a la violencia. Los habitantes locales dicen que los últimos días de febrero, en una zona cercana, La Scierie, milicias armadas mataron a un grupo de unos 120 hombres, mujeres y niños; muchos de ellos murieron incinerados cuando sus viviendas fueron incendiadas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2004/Delvigne-Jean
Una vivienda incendiada en la ciudad de Saint-Marc, zona de La Scierie, donde, según se informa, milicias armadas mataron a unas 120 personas.

En casi todas las regiones del país, las escuelas se están reabriendo lentamente y ofreciendo a los niños amparo contra la violencia en las calles y un lugar donde pueden reunirse con sus amigos y recibir el apoyo de sus educadores. En las últimas semanas, el UNICEF ha distribuido materiales educacionales y recreativos en escuelas de Port-au-Prince y sus alrededores, pero en las zonas remotas del país todavía hay muchas escuelas que sufren una aguda necesidad de suministros básicos. Por esa razón, actualmente el UNICEF está planificando una campaña de “Regreso a la escuela” en todo el país, a iniciarse en los próximos meses.

El recuerdo de los recientes trágicos acontecimientos sigue fresco en la mente de los estudiantes. Varias niñas en la escuela primaria especial sólo pueden hablar de la violencia en frases entrecortadas: “Muchas personas fueron asesinadas... Un hombre fue decapitado... Otro fue quemado vivo...”. Las palabras apenas pueden describir las desgarradoras escenas que presenciaron. Desde el fondo del aula, Guerna alza tímidamente su mano para decir que la vivienda de su tía fue destruida completamente por las milicias armadas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2004/Delvigne-Jean
La Representante del UNICEF, Françoise Gruloos-Ackermans, visita la escuela primaria Nemours Colimon en Saint-Marc, a unos 90 km. al norte de Port-au-Prince.

Saint Justin Elie, su maestro, está de pie junto al pizarrón. Sigue conmovido por los recientes acontecimientos y aún no está listo para hablar con sus jóvenes alumnos de lo que ocurrió. Dice: “Espero que la situación se estabilice”.

Jean-Michel Charles, funcionario de la Fondation Paul Gerin Lajoie, habla con más confianza y dice “No tengo miedo. Trato de conservar la calma. Es algo que he aprendido. Pero para los niños es difícil. Presenciaron muchos actos de violencia y debemos ayudarlos psicológicamente, porque son muy jóvenes”.

Se apresura a agregar que el reciente conflicto no es el único problema que enfrentan los niños en esta comunidad. “Los estudiantes no pueden comprar nada; los precios aumentaron. No tienen materiales. Éste es un problema endémico aquí”.

A poca distancia, niñas y niños varones en un pequeño grupo conversan frente a la École Nationale Nemours Colimon. La escuela suele recibir a 565 alumnos. Hoy, sólo 209 asistieron a la clase.

El Director, Serge Kenol, menea la cabeza. “Muchos niños no tienen nada que comer y cuando regresan a sus hogares, allí tampoco hay nada que comer”.

Es otra versión de la misma historia. Una historia que todos los niños de Haití conocen bien.

Aun antes de la reciente crisis, los niños haitianos enfrentaban enormes problemas. Casi la mitad de los niños en edad escolar primaria no asistían a la escuela. Un 80% no asistía a la escuela secundaria. La tasa de analfabetismo en el país era superior al 55%, la más alta en las Américas. Y la crisis sólo ha exacerbado la situación.

Pero cabe esperar que esta vez, la historia tendrá un final feliz.


 

 

Búsqueda