Haití - País en crisis
Diario de operaciones
12 junio 2004: cuando cada hora cuenta para salvar una vida
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| © UNICEF Haiti/2004/Delvigne-Jean |
| El equipo humanitario se reúne al final del día a la luz de una vela para planificar la jornada siguiente de trabajo. |
Thierry Delvigne-Jean, oficial de comunicaciones del UNICEF para situaciones de emergencia, acaba de realizar una misión de cuatro días en Mapou; a continuación, su relato sobre la situación en las zonas afectadas por las inundaciones que se produjeron en esta provincia del sudoeste de Haití.
MAPOU, Haití, 12 de junio de 2004 - Apenas se distingue su voz a través de las interferencias del teléfono por satélite. "Me hacen falta dos grandes cajas de leche en polvo, un saco grande de azúcar y una botella de aceite vegetal", dice Shannon Strother, una experta en nutrición del UNICEF que trabaja en Haití. "¿Podrías parar en un supermercado de camino hacia el aeropuerto?".
Shannon llama desde Mapou, la zona más afectada por las recientes inundaciones que han dejado a más de 6.000 familias desamparadas en el sudeste de Haití. Yo me preparo para reunirme con ella al día siguiente en un helicóptero que despegará de Puerto Príncipe con un cargamento de tabletas para la depuración de agua y otros materiales de urgencia.
A la mañana siguiente, en dirección a Mapou, mi vuelo pasa por encima de la zona afectada por las inundaciones. Desde el helicóptero puedo ver los tejados y los árboles que emergen del agua turbia. Más de dos semanas después de que terminaran las lluvias, un gran número de poblados siguen inaccesibles por carretera. En todas partes se descubren escenas de desolación y muerte a medida que se retiran las aguas.
El helicóptero aterriza sobre una vasta planicie de hierba cerca del centro del poblado. Shannon me espera rodeada de un pequeño grupo de personas -esencialmente niños y niñas- que se han reunido al escuchar el ruido del helicóptero que se aproxima.
Varios trabajadores locales, felices de ofrecer sus servicios a cambio de comida, descargan rápidamente las cajas. Nosotros nos dirigimos a la base que se utiliza para las operaciones de emergencia, donde el UNICEF y las ONG, sobre todo Médecins Sans Frontières, la Cruz Roja y Oxfam, han establecido un centro médico provisional. El edificio es oscuro y polvoriento. Carece de electricidad o de agua corriente.
En el exterior, varias docenas de personas esperan pacientemente para recibir tratamiento, la mayoría mujeres con niños y niñas en la primera infancia. Todos los días acuden a centro alrededor de un centenar de personas para recibir atención médica, y muchos tienen que caminar tres horas para llegar desde los poblados de los alrededores. Hay un aumento de los casos de paludismo y las infecciones respiratorias se propagan con rapidez.
En el exterior de la sala de espera temporal, algunos niños y niñas están sentados en un banco bajo una lámina de plástico. Parecen cansados. Sus cuerpos frágiles, poco desarrollados para su edad, muestran las secuelas de numerosas privaciones y dificultades.
"En cuatro días ya hemos identificado a 60 niños y niñas que sufren desnutrición aguda", dice Shannon cuando entramos en el centro.
"Esta catástrofe ha dejado a los niños y las niñas aún más vulnerables y, si no intervenimos rápidamente, algunos de ellos no llegarán a reestablecerse nunca".
Con la leche, el azúcar y el aceite vegetal que yo he traído, Shannon comienza a preparar inmediatamente la leche terapéutica, midiendo y mezclando cuidadosamente los diferentes elementos en un gran recipiente de plástico.
Parecen cansados. Sus cuerpos frágiles, poco desarrollados para su edad, muestran las secuelas de numerosas privaciones y dificultades.
Un muchacho pequeño que ha perdido a sus progenitores durante las recientes inundaciones acaba de llegar con su abuela. Nos sentamos a su lado y Shannon mide el diámetro de su antebrazo. La especialista muestra su preocupación: el niño sufre marasmo-kwashiorkor, el tipo de desnutrición aguda que suele causar un mayor número de muertes.
"Los niños y las niñas que sufren esta doble patología corren un 80% de probabilidades de no sobrevivir si no reciben tratamiento inmediato. Por esta razón, es muy importante llegar a los pequeños que viven en las comunidades más remotas, que son inaccesibles por carretera", dice.
Es mediodía y estamos a punto de despegar en helicóptero en dirección a Cimetiere, un pequeño poblado aislado que no se ha beneficiado hasta ahora de ninguna asistencia humanitaria. Un médico y un psiquiatra de Médecins Sans Frontières nos acompañan. Para Shannon, el viaje le permitirá evaluar la situación alimentaria de los niños y las niñas, definir sus necesidades y capacitar al equipo médico en la detección de los casos de desnutrición.
A la llegada del helicóptero, los habitantes de poblado se reúnen para recibirnos, visiblemente contentos de saber que no les hemos olvidado. Rápidamente organizamos un dispensario temporal bajo un árbol y muy pronto se forma una larga fila de madres acompañadas de sus hijos. Están ansiosas por contarnos cuáles han sido sus desgracias y sus sufrimientos.
Se hace tarde y debemos regresar a nuestra base en Mapou para una reunión con los representantes locales de todos los poblados afectados por las inundaciones. Para el día siguiente está prevista una distribución de alimentos entre más de 300 familias y es preciso ultimar numerosos detalles. Para gran parte de estas comunidades, se trata de la primera distribución de alimentos desde que las inundaciones arrasaran sus poblados.
La jornada toca a su fin. Una mujer encinta, en estado de choque, es enviada en el último vuelo hacia la capital.
Los equipos humanitarios sobre el terreno celebran una última reunión para hacer un balance de la jornada y planificar la siguiente. En torno a la mesa, los rostros revelan cansancio, pero también satisfacción.
Mañana tendremos que enfrentarnos a nuevos problemas. En los próximos días, el UNICEF cooperará con el gobierno y las comunidades locales en la construcción de escuelas provisionales que acogerán a varios miles de alumnos, la apertura de centros recreativos infantiles que ofrecerán a los niños y niñas un refugio seguro donde jugar y recibir orientación psicosocial, y la creación de un centro alimentario de urgencia para los niños y las niñas que sufren desnutrición.
Galería fotográfica: 24 horas de ayuda de emergencia en Haití















