Haití – País en crisis

Un funcionario del UNICEF comenta la situación en Haití

Panorama general de la crisis en Haití

El funcionario del UNICEF Ralph Midy, que acaba de regresar de Cap Haitian, en el norte de Haití, comentó las graves repercusiones de los desórdenes civiles sobre la economía y la situación de las niñas y los niños haitianos atrapados en el caos político que ha asolado al país durante más de un mes.

"Lo que más ha afectado a la gente de Cap Haitian es la economía, y los efectos han sido graves. He estado manejando durante todo el día y he hablado con la gente. He visitado escuelas y hospitales. Tras la ruptura del orden público, y la situación de inseguridad, se ha producido un aumento considerable de los precios, un desastre en un país tan pobre como Haití", dijo el funcionario del UNICEF Ralph Midy.

“La gente tiene miedo a enviar a sus hijos a la escuela. Los autobuses y los automóviles han dejado de funcionar por falta de combustible, ya que el poco que queda solamente se puede comprar a un precio exorbitante", dijo.

Los niños comienzan a pasar hambre

En Haití, donde un 85% de las escuelas son privadas, la única comida caliente diaria que reciben muchos niños y niñas es la que consumen en la escuela, por lo que cuando se interrumpe la escuela, también se interrumpe la mejor fuente de alimentación, señaló el Sr. Midy.

“En las caras de los niños y las niñas pude ver que estaban cansados, aletargados, apáticos y hambrientos. Emocionalmente estaban apagados y confundidos. Esta situación dura ya un mes, y un mes es mucho tiempo para que un niño tenga hambre", dijo.

“Y la situación continúa todavía debido a la inseguridad. En muchas escuelas ha habido saqueos de las reservas de alimentos y de los materiales que utilizan para preparar las comidas a los alumnos. También se han producido robos de alimentos en las escuelas que habían recibido nuevos suministros".

Según el Sr. Midy, los alimentos robados se venden en el mercado a precios elevados. En la actualidad, una barra de pan cuesta 12 gourdes (30 centavos de dólar), una cantidad considerable para las familias.

“Las instalaciones de salud están funcionando, pero sin la frecuencia ni el personal habituales. Incluso a pesar de que los costos de admisión son reducidos, la gente ni siquiera puede pagarlos. La gestión del hospital es remunerativa: es necesario volver a invertir el costo de admisión para comprar medicamentos", añadió. "Pero debido a que la gente no tiene ni siquiera esta pequeña cantidad de dinero, los hospitales han distribuido medicamentos de forma gratuita, y ahora no tienen dinero para adquirir nuevos suministros. La gente en los hospitales ni siquiera recibe comida".


 

 

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