La catástrofe del tsunami: Países en crisis

En las comunidades de Maldivas afectadas por el tsunami, jóvenes ayudan a sus pares a combatir el uso indebido de drogas

Imagen del UNICEF: Maldives: Tsunami
© UNICEF/HQ06-2094/Jason Taylor
Jóvenes frente a "Journey", en donde donde diariamente orientan y concientizan el uso indevido de drogas, proporcionan actividades y el programa de los 12 pasos.

Por Bronwyn Curran

MALÉ, Maldivas, 22 de noviembre de 2006 – En la principal isla prisión de Maldivas, Hasan fue atado a un cocotero, esposado, cuando el tsunami azotó el Océano Índico.

Sumada a las presiones del encarcelamiento, la experiencia del tsunami debilitó la decisión de Hasan de permanecer alejado de la heroína. “Creí que nunca saldría de la cárcel”, recuerda. “La depresión, las peleas y los castigos me hicieron perder la esperanza. Así que al día siguiente volví a consumir”.

Pero llegó el día en que Hasan salió de la cárcel. Ya libre, pero adicto a la heroína, fue directamente al centro de rehabilitación, ubicado en otra isla.

Tras la rehabilitación, él y varios amigos suyos que también habían sido heroinómanos decidieron crear un grupo comunitario para prestar asistencia a adictos en proceso de recuperación y prevenir las recaídas. Su organización no gubernamental, conocida como Journey, es la primera de su clase en Maldivas.

Intensificación del uso indebido de drogas

Incluso antes del tsunami se consideraba que la causa de las enormes pérdidas económicas en Maldivas era el consumo de heroína. Según cálculos oficiales, el número de adictos es de 3.000 –un alarmante 1% de la población– y la edad promedio de la primera experiencia es 12 años.

Después de que el tsunami destruyó algunas de las 200 islas habitadas de Maldivas y produjo el desplazamiento de 29.000 personas, el consumo de heroína se disparó. Ese fenómeno fue atribuido por muchos al desplazamiento, la sobrepoblación y las escasas perspectivas de encontrar trabajo en las islas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/HQ06-2094/Jason Taylor
Señales en un poste frente a " Journey", un grupo en una comunidad de Maldivas que proporciona asistencia con la recuperación de la adicción y la prevención de recaída.

Al reconocer que la adicción a la heroína se ha convertido en uno de los mayores problemas que aquejan a las familias de Maldivas, UNICEF empezó a prestar apoyo técnico a Journey a principios de 2006.

“Los niños y niñas cuyos progenitores o hermanos son adictos resultan gravemente afectados por el derrumbe de los lazos familiares, la pérdida del ingreso de la familia y, muchas veces, los malos tratos. Además, estos factores pueden impulsar a los niños a consumir drogas ilícitas, un ciclo del que es difícil salir”, dice Laura Fragiacomo, Jefe de Protección de la Infancia y Medios de vida para adolescentes de UNICEF en Maldivas.

Debido al hacinamiento en que viven las personas desplazadas por el tsunami y a que el uso de agujas se ha incrementado, la población de las islas también corre hoy un riesgo mayor de infectarse con el VIH. “El virus va a golpearlos duramente porque el consumo de drogas está fuera de control” advierte Fragiacomo.

Ayuda para los adictos en recuperación

Para Hasan, la recuperación implica luchar contra la discriminación y el estigma social. Conseguir trabajo y encontrar esposa son aspiraciones casi imposibles de lograr para los adictos en recuperación, como él.

“Malé es un lugar demasiado pequeño”, se queja. “Todo el mundo se conoce y, cuando caminas por la calle, la gente dice: ‘Ahí va Hasan. Es drogadicto’. Nos estigmatizan con mucha facilidad”.

El personal de Journey, 12 adictos en recuperación, brinda todos los días orientación para superar el problema de la drogadicción. Adicionalmente, organizan actividades para dar información y dirigen un programa de 12 etapas. “En el país no hay nada parecido. Ningún otro lugar ofrece la oportunidad de conversar sobre este tema”, dice Fragiacomo.

En un esfuerzo por superar el desempleo, UNICEF está ayudando a Journey a establecer un centro de capacitación profesional para los adictos en recuperación. UNICEF también llevó a Maldivas la organización no gubernamental YAKITA –la ONG juvenil de Indonesia que está a la vanguardia en materia de recuperación de adicciones– para ayudar a Journey a efectuar la primera encuesta nacional sobre uso de drogas ilícitas entre la juventud. Además, hay en marcha una campaña nacional que busca crear conciencia entre muchos más padres, maestros y gente joven acerca de este flagelo.

Pero Maldivas aún tiene que recorrer un largo camino antes de que el uso indebido de drogas esté controlado. Los muchachos y muchachas de Journey que pasan sus días ayudando a otros a recuperarse conocen muy bien los desafíos que hay por delante.


 

 

Vídeo (en inglés)

Diciembre del 2006:
El corresponsal de UNICEF Rob McBride nos informa sobre las medidas para combatir el uso de heroína en comunidades afectadas por el tsunami en las Maldivas.
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