La catástrofe del tsunami: Países en crisis

Myanmar: Los suministros evitan que las familias pobres saquen a sus hijos de la escuela

Imagen del UNICEF
© UNICEF Myanmar/2005/Thame
Chit Po Po, una pequeña de 7 años, lleva consigo a la escuela primaria Phone Daw Pyae de Myanmar los suministros escolares que le proporcionó UNICEF.

Por Jason Rush

Myanmar, diciembre de 2005 – La felicidad de Chit Po Po, de 7 años, no tiene límites. Por fin pudo regresar a la escuela, donde nuevamente ríe y juega con sus amiguitas. Desde que las olas del tsunami arremetieron contra la tranquila aldea costera de Dee Du Gone y otros lugares del delta del Ayeyarwaddy, sus pobladores habían tenido muy pocos motivos de alegría.

Habiendo perdido sus hogares y sus medios de sustento, para muchas familias fue imposible atender las necesidades básicas de sus hijos durante el período inmediatamente posterior al cataclismo. Algunos padres incluso tuvieron que sacrificar el estudio de sus hijos para poder comprar alimentos y ropa, haciendo peligrar las perspectivas de un futuro mejor para ellos. Esta es la clase de sacrificio que ningún padre debería tener que hacer.

Hoy, casi un año después del tsunami, UNICEF ha ayudado a regresar a la escuela a Chit Po Po y a otros 60.000 menores de algunas de las zonas más duramente golpeadas, entregándoles libros de texto, cuadernos, mochilas y otros artículos.

Para las familias agobiadas por la escasez económica, esta ayuda significa que sus hijos pueden continuar educándose, en lugar de tener que abandonar la escuela.

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© UNICEF Myanmar/2005/Thame
UNICEF ha entregado suministros y ha capacitado a los maestros y a los estudiantes de las comunidades afectadas por el tsunami.

Los suministros escolares marcan una verdadera diferencia

“Hemos visto cómo han mejorado las vidas de los niños y sus familias desde la tragedia del tsunami”, dice Khin Moe Moe Aung, de UNICEF. “Los chicos de las aldeas afectadas que asisten a la escuela están utilizando material suministrado por UNICEF, y los progenitores nos han contado que, gracias a esa ayuda, sus hijos pudieron volver a estudiar este año”.

Myint Myint Shwe es una de las madres que se han beneficiado. Con lágrimas en los ojos, se refiere a la ayuda que ha recibido su familia. “Estoy muy agradecida por el material escolar que le dieron a mi hijo”, dice. “Sin esa ayuda, yo nunca habría podido comprar esos materiales”.

Los niños y las niñas también están felices. “UNICEF me dio lápices, libros, una regla y una mochila para llevar a la escuela todo lo que necesito”, dice con orgullo Chit Po Po, que cursa segundo grado en la escuela posprimaria Phone Daw Pyae. “Lo que más me gusta es la mochila; es preciosa”.

UNICEF también ha suministrado tableros, pupitres y otros muebles a 1.200 escuelas, y ha sufragado la reparación de 400 escuelas que resultaron destruidas o deterioradas. Los maestros han advertido la diferencia que ha marcado la ayuda de UNICEF.

“Cuando UNICEF entregó a los niños y las niñas los suministros escolares, sus progenitores sintieron un gran alivio. Ahora los chicos se ven más contentos y están asistiendo a la escuela con más frecuencia”, dice Daw Win Win Pyone, maestro de tercer grado de la escuela posprimaria Phone Daw Pyae.

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© UNICEF Myanmar/2005/Thame
Acompañada por su hija, Myint Myint Shwe dice que sus hijos pudieron volver a estudiar gracias a UNICEF.

Capacitación para los maestros y los miembros de la Asociación de Padres y Maestros

Para garantizar que los niños y las niñas que regresan a la escuela reciban una educación de mejor calidad, UNICEF está capacitando a los maestros y a los miembros de las Asociaciones de Padres y Maestros de las zonas afectadas por el tsunami.

Los cursos se centran tanto en los métodos de enseñanza interactiva que facilitan el aprendizaje, como en las medidas que los padres, madres y maestros pueden tomar para que los estudiantes encuentren más atractiva la escuela. Los participantes también exploran mecanismos para lograr que los chicos que están desescolarizados vuelvan a las aulas.

“Aprendí mucho en este curso”, dice Nan Cho Hmwe, padre y miembro de la Asociación de Padres y Maestros, “y estoy listo para alentar a otros padres a enviar a sus hijos a la escuela”.

En la actualidad, los maestros de las zonas de Myanmar afectadas por el tsunami están más capacitados para hacer que sus estudiantes no solo aprendan lectura, escritura y matemáticas básicas, sino materias que pueden llegar a marcar una verdadera diferencia en sus vidas, como higiene personal y prevención del VIH/SIDA.

Los recuerdos de la tragedia del año pasado nunca se borrarán por completo. Pero debido a que los niños se han reincorporado a la escuela, y a que están aprendiendo y creciendo, en las comunidades afectadas se respira optimismo, y en los corazones infantiles están floreciendo nuevas esperanzas.

Pese a lo anterior, las tasas nacionales de deserción de la escuela primaria siguen siendo altas. En consecuencia, UNICEF y sus aliados todavía tendrán que trabajar mucho para garantizar el derecho de todos los niños y las niñas de Myanmar a tener una educación primaria de calidad.


 

 

Vídeo (en inglés)

La corresponsal de UNICEF Rachel Bonham Carter informa sobre la ayuda que han recibido los escolares de Myanmar afectados por el tsunami.

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Actualización oficial (en inglés)



Children and the Tsunami, A Year On - un proyecto de documento de UNICEF [PDF]
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