La catástrofe del tsunami: Países en crisis

Malasia: El diálogo comunitario contribuye a la recuperación

Imagen del UNICEF
© UNICEF Malaysia/2005/Nadchatram
Mujeres de Kumpulan Ekonomi Nelayan Wanita, Langkawi comparten sus historias del tsunami.

LANGKAWI, Malasia, 20 de junio de 2005 – Lembut Hassan, Aminah Murad, Azizah Hashim y Embon Saad se enfrentan a un proceso de recuperación difícil y doloroso impuesto por el tsunami del pasado diciembre. Pero no se encuentran solas en su empeño; se ayudan unas a otras y a su comunidad a recobrarse de la tragedia a través de una antigua institución social: el diálogo comunitario.

Estas cuatro mujeres –todas ellas esposas, madres y pequeñas empresarias– se conocen de toda la vida, como la mayoría de las mujeres que viven en estos pueblos a lo largo de las tranquilas ensenadas de la costa de Langkawi. Cuando el tsunami asoló su isla, soportaron la rabia con gran fuerza moral y una fe inquebrantable, y se apoyaron unas a otras para sobrellevar las incertidumbres que siguieron a la tragedia.

Una tradición de profundas raíces

Según la portavoz de UNICEF en Malasia, Gaye Phillips, el diálogo comunitario es un proceso tradicional en el que los líderes ayudan a los miembros de la comunidad a reconocer los problemas y a alcanzar soluciones de forma conjunta. 

“Esta práctica tiene sus raíces en el reconocimiento de que las comunidades están capacitadas para involucrarse y para lograr cambios, y que las relaciones humanas son el centro de la sociedad. El que la comunidad haga suyos los problemas hace que las soluciones sean más duraderas”, dijo Phillips.

Lembut, Aminah, Azizah y Embon son miembros de Kumpulan Ekonomi Nelayan Wanita (Asociación Económica de Mujeres de Pescadores), una incipiente organización que apoya a la industria local pesquera de Langkawi, una idílica reserva a 400 kilómetros de Kuala Lumpur, la capital de Malasia. La recién formada empresa colectiva de alimentación sufrió un terrible retroceso con el tsunami que destruyó o dañó buena parte de sus equipos.

Seis meses después del tsunami, las cosas están volviendo a la normalidad. Los hombres han regresado en su mayoría a la mar, los niños y niñas a la escuela, y las mujeres de la asociación han comenzado de nuevo a cocinar y empaquetar anchoas fritas para venderlas a los turistas de su isla. El ambiente informal de su trabajo ofrece una buena ocasión para el diálogo comunitario.

El mejor momento para conversar
 
“Además de ganar unos ingresos adicionales también nos reunimos y hablamos. Aquí las mujeres estamos ocupadas; todas tenemos que cuidar de nuestros hijos y de la casa y la mayoría tenemos asimismo empleos de media jornada. El tiempo que trabajamos juntas es el mejor para conversar", dice Embon. 

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Salbiah Ahmad de Pusat Jana Daya se sirve del dialogo dentro de la comunidad para ayudar a las mujeres de Kumpulan Ekonomi Nelayan Wanita a expresar sus preocupaciones y sentimientos.

Durante estas conversaciones, las mujeres comparten sus historias: de qué manera sobrelleva la familia sus miedos, cómo sus hijos e hijas temen jugar en la playa, o la historia de un vecino que no puede soportar acercarse a su casa destruida. Comentan cómo se preparan para otra emergencia empaquetando sus documentos y objetos de más valor para poderlos recoger rápidamente en caso de que necesitaran evacuar otra vez sus hogares. 

“A veces, cuando estamos solos en casa sentimos ansiedad y temor. Pero cuando nos reunimos como ahora y hablamos con los amigos ya no tenemos tanto miedo", dice Embon.

Centrar el tema de las conversaciones

UNICEF, en colaboración con el Fondo de Población de Naciones Unidas (FNUAP) y las organizaciones locales Pusat Jana Daya (Potenciar) y HELP University College, confía en centrar el diálogo de la comunidad en sus experiencias con el tsunami, y facilitar un proceso por el que los miembros de la comunidad enumeren los problemas a los que se han enfrentado y las soluciones encontradas.

A través de una serie de conversaciones, los mediadores de Pusat Jana Daya ofrecen asesoramiento a un grupo seleccionado de mujeres participantes. Esto las faculta para analizar los problemas que afronta la comunidad, y alcanzar sus propias soluciones. Después, se organizan charlas más oficiales, que involucran a la comunidad en general y que se llevan a cabo en lugares habituales de reunión. Por último, se confía en que las estrategias utilizadas en las conversaciones formales se usarán también en las reuniones informales entre miembros de la comunidad, en las casas y en lugares de trabajo.

Fortalecer a la larga a la comunidad

“A través de los coloquios de grupo, confiamos en averiguar las necesidades de la comunidad, sus problemas y otros asuntos relacionados con el tsunami”, dice el director de Pusat Jana Daya, Salbiah Ahmad, cuyo equipo ha dirigido sesiones parecidas en otras zonas afectadas por el tsunami en Malasia con ayuda de UNICEF.

“En uno de los pueblos descubrimos que era la primera vez que las mujeres se habían reunido para hablar de sus experiencias con el tsunami. De alguna manera, es una forma de terapia de grupo”.

Estas conversaciones de la comunidad forman parte del programa de UNICEF en Malasia para fortalecer la respuesta psicosocial al tsunami. Otras actividades previstas para los próximos meses incluyen la formación de redes de apoyo psicosocial y la formación de trabajadores de la salud, consejeros escolares, profesores y trabajadores sociales. Esta formación los capacitará para prestar servicios psicosociales útiles a los niños y niñas y a quienes los cuidan.

 

 


 

 

Vídeo (en inglés)

5 de mayo de 2005:
La portavoz de UNICEF en Malasia, Gaye Philips, informa de cómo UNICEF ayuda a las mujeres de Langkawi en el proceso de recuperación después del tsunami.

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