La catástrofe del tsunami: Países en crisis

Tailandia: Huérfanos a causa del tsunami, a 1000 kilómetros del mar

Imagen del UNICEF
© UNICEF Thailand/2005/Duncan
En el pueblo de Baan Kam Nok Kok, al nordeste de Tailandia, el tsunami dejó huérfanos a 10 niños y niñas.

Por Robert Few

NAKON PANOM, Tailandia, 22 de junio de 2005 – Nong, una discreta jovencita de 15 años, todavía llora cuando habla de su madre, desaparecida en el tsunami de hace seis meses. Sentada a solas a un lado del patio de recreo de la escuela, Nong explica la ausencia de su madre diciendo que se ha ido para casarse con otro hombre. Negar la evidencia es la única forma que tiene de hacer frente al dolor.

En realidad, Nong es huérfana. Tiene que encarar el mismo futuro desolador que afrontan más de 1.200 niños y niñas de Tailandia que perdieron a sus progenitores en el tsunami. Pero en el caso de Nong hay una gran diferencia: vive a 1.000 kilómetros del mar, en la empobrecida provincia de Nakon Panom.

El 26 de diciembre las olas alcanzaron hasta más de tres kilómetros del interior, pero su efecto se sintió por todo el país. En el norte y nordeste, centenares de niños y niñas como Nong se quedaron huérfanos cuando sus progenitores, emigrantes trabajadores en las industrias del turismo y la pesca de Phuket, Pee Pee y las islas vecinas, fueron víctimas de la furia del tsunami. De los miles de personas que trabajaban en el sur, muchos no regresaron jamás a sus casas.

Fuera de los centros de socorro

El Ministerio de Desarrollo Social y de Seguridad Humana tailandés calcula que el tsunami dejó más de 300 huérfanos en las provincias del sur. Cuarenta y cuatro niños y niñas que habían perdido a su padre o a su madre, o a ambos, viven solos en Nakon Panom, donde Nong todavía espera a que su madre regrese a casa. Muchos más niños y niñas pertenecen a familias cuyos ingresos dependían de la ahora destruida industria del turismo en el sur.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Thailand/2005/Duncan
Un muchacho huérfano en la escuela de Baan Kam Nok Kok.

A estos niños y niñas no se les ha prestado atención durante mucho tiempo porque sus casas están lejos de las zonas turísticas y de los centros de socorro. Además, para las familias pobres del nordeste muchas veces es imposible encontrar el dinero para viajar al sur, identificar los cuerpos y obtener el certificado de defunción. Sin este certificado no pueden reclamar la ayuda del gobierno.

“En las provincias del sur, el gobierno ha cambiado la ley, de manera que una persona puede ser declarada legalmente muerta cuando lleva tres meses desaparecida”, explica el funcionario del Ministerio, Khun Apawadee. “Pero aquí (en el norte) el proceso puede llevar más de dos años”.

A Nong y a sus tres hermanos y hermanas los mantienen sus abuelos, quienes no pueden permitirse el viaje al sur para tratar de encontrar e identificar a la madre de Nong.

Por lo tanto, es muy probable que tampoco dispongan del dinero suficiente para que Nong continúe en la escuela. Ella sueña con llegar a ser mecánica de motocicletas.

Una necesidad urgente de protección

El nordeste de Tailandia es la región más pobre del país y muchos niños y niñas de esta zona ya eran vulnerables a la explotación incluso antes de que el tsunami trajera consigo el desastre económico. En estos momentos, el riesgo de estos niños y niñas ha aumentado.

 “Existe una necesidad urgente de identificar y vigilar a estos niños y niñas para ver si están recibiendo todo el cuidado y la asistencia que necesitan”, dice Brigette de Lay, funcionaria de UNICEF para la Protección del Niño en Emergencias.

“Sabemos por la experiencia de los desastres en otras zonas que los niños y niñas huérfanos y los de familias cuyas viviendas han sido destruidas corren un riesgo mayor de no estar escolarizados o de sufrir la explotación de sus nuevos tutores. Si no nos aseguramos de tomar medidas protectoras, también existe el peligro de que se trafique con las niñas y niños huérfanos para su explotación sexual”, añadió de Lay.

UNICEF está trabajando en todo el norte y nordeste de Tailandia para garantizar que los niños y niñas vulnerables estén protegidos. En colaboración con las organizaciones locales ha creado unos comités de protección del niño que reúnen a la policía, trabajadores sociales, maestros y otros profesionales para que vigilen cualquier indicio de abuso y actúen para prevenirlo. 

UNICEF también se encarga de organizar cursillos de formación y de buscar empleo para muchachas con riesgo de ser atraídas hacia la prostitución. La organización les ofrece un lugar en el Programa de Promoción Profesional para la Juventud, llevado a cabo conjuntamente con 20 hoteles de Bangkok, un banco y un hospital. Más de 100 muchachas fueron aceptadas en el programa de 2004 y casi todas ellas habían obtenido trabajos bien remunerados en el momento de graduarse.

Sin la vigilancia y la ayuda a las niñas y niños huérfanos o vulnerables a causa del tsunami –sin importar la zona del país donde vivan– Nong nunca llegará a ser una mecánica de motocicletas, y otros muchos niños y niñas perderán la oportunidad de realizar sus sueños.


 

 

Vídeo (en inglés)

13 de junio de 2005:
La corresponsal de UNICEF Jane O’Brien informa de la ayuda que está prestando la organización a los niños y niñas huérfanos, olvidados y vulnerables en el norte de Tailandia.

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