La catástrofe del tsunami: Países en crisis

India: Jóvenes sobrevivientes del tsunami trabajan de voluntarios en guarderías infantiles

Imagen del UNICEF
© UNICEF India/2005/Bagla
Chinnaiyan Sonia, una muchacha de 17 años, ayuda a medir y pesar a los niños en una guardería infantil de aanganwadi (trabajadoras sociales que imparten educación extraescolar y cuidan niños y ancianos).

Por Pallava Bagla

CHINNURPUDUPETTAI, India, 9 de mayo de 2005 – Un observador ocasional que viera a Sonia Chinnaiyan, una joven de 17 años, trabajando sonriente con los bebés de la guardería infantil de esta aldea de Tamil Nadu, India, nunca podría adivinar que su madre perdió la vida en el tsunami del pasado 26 de diciembre.

Sonia trabaja ahora de voluntaria en la guardería infantil, que se estableció en los albergues temporales creados por el gobierno indio. El trabajo de Sonia la ayuda, tanto como a los niños, a recuperarse de la tragedia.

La madre de Sonia fue de las 43 personas de la aldea que perdieron la vida ese domingo por la mañana. Sonia recuerda que estaba en su casa cuando las aguas la inundaron. Ella ayudó a su hermano, que se encontraba impedido con una pierna fracturada, a subirse al techo de una casa vecina, y luego ayudó a otras personas a ponerse a salvo. Sólo después dio cuenta de lo cerca que había estado de la muerte.

Un programa de adiestramiento que brinda las destrezas necesarias

Los grandes ojos negros de Sonia se llenan de lágrimas al recordar como su madre, una pescadora que estaba en la playa cuando se le vino encima la gigantesca ola, pereció en la inundación. Es una pérdida que ella encuentra muy difícil de superar, pero esta tímida adolescente dice que “jugar y cantar con los niños que se han matriculado en la guardería infantil la ha ayudado a vencer parte del trauma”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF India/2005/Bagla
Sonia perdió a su madre en el tsunami. Su trabajo voluntario en la guardería infantil ayuda tanto a los niños como a ella.

Sonia pasó un programa de adiestramiento del UNICEF al objeto de adquirir las destrezas necesarias para trabajar en la guardería infantil. El programa incluía métodos para medir y pesar a los niños y niñas, hábitos fundamentales de higiene y saneamiento y una nutrición adecuada.

La madre de Sonia siempre quiso que su hija llegara a ser enfermera, una meta a la que Sonia aspira todavía. “Mi determinación de convertirme en una enfermera compasiva sólo ha aumentado”.

La rutina diaria de Sonia

El día empieza temprano para Sonia. Comienza por limpiar la guardería junto con las otras voluntarias, antes de la llegada de los niños.

Hay unos 15 niños que asisten a esta guardería de aangawadi. Cuando ellos llegan por la mañana, juegan, cantan, practican aritmética, aprenden a imitar los cánticos de las aves y las voces de otros animales, todo eso antes del almuerzo. La comida compuesta de arroz, lentejas y hortalizas se sirve acabada de hacer en la cocina de la guardería.

Hay mucho alboroto y empellones mientras los niños se sientan en el suelo para comer. A Sonia no le molesta esa conmoción. “Disfruto en venir a la guardería porque al enseñar a los niños me parece que olvido los horrores del tsunami que aún me obsesionan”.

Leela Krishnan, Coordinadora de Salud y Nutrición del UNICEF, dice que hay otras 15 muchachas afectadas por el tsunami que han sido identificadas y adiestradas por el UNICEF para servir de voluntarias en los muchas guarderías de aanganwadi de otras aldeas.

El trabajo que exige identificar y adiestrar las voluntarias está más que justificado por las sonrisas que alegran las caritas de los niños, y de las muchachas que ayudan a cuidarlos, mientras continúa el proceso de recuperación de la devastadora tragedia que afectó a tanta gente.


 

 

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