La catástrofe del tsunami: Países en crisis

Comunidad tailandesa reabre escuelas afectadas por el tsunami

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© UNICEF Thailand/2005/Nettleton
Estudiantes de la escuela Ban Nam Kem en el sur de Tailandia abordan camiones militares para regresar a sus hogares provisionales en un campo de refugiados.

PATONG BEACH, Tailandia, 14 de enero de 2005 – En las aulas de la escuela Baan Kalim –inundada por las aguas del tsunami no hace aún tres semanas– los alumnos han vuelto a sus pupitres.

La escuela, que se encuentra a corta distancia de las arenas de Patong Beach en la isla de Phuket, ha logrado reabrir en la fecha prevista luego de las fiestas de Año Nuevo. La escuela perdió uno de sus dos edificios debido al tsunami, pero sus maestros la consideran como una de las más afortunadas: ninguno de sus estudiantes ni de su personal pereció en la tragedia.

Si bien la escuela Baan Kalim ha podido reabrir y comenzar a funcionar rápidamente, muchos alumnos se sienten nerviosos de asistir a clases tan cerca del mar.

Panudda Srikocha, una estudiante de 9 años, perdió su casa en el desastre y casi pierde a su padre. Éste se encontraba pescando cuando la ola lo golpeó y lo arrastro tierra adentro hasta dar con un poste del alumbrado público. Afortunadamente para él, no había electricidad en las líneas. Panudda dice que ella se siente feliz de estar de regreso entre sus amigos, pero aún teme que las olas puedan volver de nuevo.

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Estudiantes de la escuela de Ban Nam Kem esperan en camiones militares a que les lleven de vuelta a sus hogares.

La oficina del UNICEF en Tailandia calcula que menos de 50 escuelas fueron alcanzadas por el tsunami, y sólo 12 de ellas resultaron seriamente dañadas. Pero la asistencia a clases sigue siendo baja. Tan sólo alrededor de la mitad del alumnado regresó a la escuela a tiempo para el comienzo de las clases la primera semana de 2005.

“Las escuelas son la segunda institución de importancia para estos niños luego de sus propias familias. Los maestros son como segundos padres para ellos”, dice Andrew Morris, Coordinador de Programas para la UNICEF en Tailandia. “Es de vital importancia que todos estos niños regresen a la escuela, a un ambiente con el cual están muy familiarizados”.

En Bang Sak, a unas dos horas en automóvil yendo en dirección norte a lo largo de la costa de Phuket, maestros y miembros de la comunidad están trabajando enérgicamente para que las clases se reanuden a tiempo. Luego de que la escuela de la aldea fuera barrida por el desastre, Ladda Thondee, maestra de tercer grado, improvisó un aula en su garaje. Alrededor de 80 alumnos de todos los grados se apiñaron en el pequeño espacio, donde ya se amontonaban cajas de alimentos y materiales escolares donados.

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Ladda Thondee, maestra de tercer grado, ha convertido su garaje en un aula provisional para alumnos de la escuela Bang Sak que fue destruida por el tsunami.

Sin embargo, encontrar un lugar para impartir clases es la parte más fácil. Lograr que los niños y niñas venzan sus temores probablemente tomará mucho más tiempo.

En la devastada aldea de pescadores de Ban Nam Kem, los maestros apenas si pudieron, al principio, reunir suficientes alumnos para dar una clase. Alrededor de un cuarto de los 400 estudiantes han muertos o desaparecido. Los maestros dicen que casi otro cuarto de los estudiantes se ha quedado en sus casas. Las instalaciones de la escuela sobrevivieron con daños superficiales, pero han sido parcialmente ocupadas por el ejército.

La niña de diez años Sirirat Sooksri es una de aproximadamente los 200 alumnos que regresaron a la escuela. Dice que quería volver a clases para que no se le fuera a olvidar lo que había aprendido. Pero ver tantos asientos vacíos la perturba.

“Me pregunto por qué mis amigos no vinieron a la escuela”, dice Sirirat. “¿Cuántos están desaparecidos, y cuántos se quedaron en clases? ¿Por qué hay tan pocos estudiantes aquí?”

La mayoría de los estudiantes que sobrevivieron en Ban Nam Kem vive en un campo de refugiados a tres kilómetros de distancia. Cuando muchos de ellos no se presentaron en la escuela el primer día de clases de este año, el UNICEF se reunió con funcionarios y maestros de la localidad para examinar la manera de hacerlos regresar a la escuela. Las fuerzas armadas tailandesas intervinieron y convirtieron camiones de transporte en autobuses escolares. Ahora todos los días un convoy militar lleva a los niños a la escuela y los trae de vuelta a sus hogares provisionales en el campamento.

Con ayuda del UNICEF, el gobierno tailandés y las comunidades locales, cada vez hay más niños y niñas que se echan la mochila a la espalda y se encaminan a la escuela.


 

 

Vídeo (en inglés)

14 de enero de 2005: Niños y niñas regresan a la escuela en el sur de Tailandia devastado por el tsunami.

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