La catástrofe del tsunami: Países en crisis

Historias reales

Ayudar a las familias de Myanmar a rehacer su vida

Imagen del UNICEF
© UNICEF Myanmar/2005/Rush
Superada la conmoción inicial, muchos niños y niñas tardarán largo tiempo en sanar de las heridas emocionales que ha dejado el desastre.

RANGÚN, Myanmar, 14 de enero de 2005 – Tras sentir que el piso se sacudía bajo sus pies durante el terremoto de la mañana del 26 de diciembre, Hla Than regresó a su trabajo sin sospechar la tragedia que se avecinaba.

“Fue tan grande la magnitud de la catástrofe, que al volver a nuestros hogares no reconocimos el sitio donde habíamos vivido”, dice Hla Than. “Quedamos en la más absoluta miseria: sin alimentos, sin ropa y sin forma alguna de ganar dinero. Todo nos lo arrebató el tsunami”.

Pese a que gran parte de Myanmar se salvó de los devastadores efectos del cataclismo, varias aldeas costeras del delta del Ayeyarwaddy sufrieron inundaciones, e innumerables viviendas fueran arrastradas al mar.

La Madre Aye Min San perdió a su sobrino y su hogar a causa del tsunami.

“El hijo de mi hermano estaba muy cerca de aquí”, dice mientras dirige la mirada al océano. “Estaba en la playa y la ola lo arrastró hasta la selva. Allá encontramos su cuerpo”.

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© UNICEF Myanmar/2005/Rush
El UNICEF ha entregado más de 650 kits de emergencia para ayudar a las familias a superar este difícil momento.

El UNICEF ha entregado más de 650 conjuntos de emergencia para ayudar a los niños afectados por el tsunami, y a sus familias, a superar este difícil momento. Los kits incluyen mantas, ropa, utensilios, mosquiteros y otros artículos de primera necesidad.

“Hemos proporcionado a esas familias lo que, según nos han informado, necesitan con más urgencia”, dice Myo Tint, Oficial de Salud del UNICEF. “Mantas y ropa para que los niños y las niñas se mantengan abrigados, y enseres domésticos que ellos no pueden reemplazar fácilmente”.

El UNICEF también está recuperando varias redes de abastecimiento de agua salubre en zonas remotas que fueron duramente golpeadas, y donde obtener agua apta para el consumo es sumamente complicado. Garantizar que los menores dispongan de agua de buena calidad ayuda a que se mantengan saludables y protegidos contra diversas enfermedades.

Aunque en la actualidad el UNICEF está atendiendo las necesidades inmediatas de las víctimas del tsunami, se requiere prestar asistencia a largo plazo para que las comunidades afectadas se recuperen totalmente de esta tragedia.

Un aspecto importante de la asistencia es el apoyo psicosocial. Superada la conmoción inicial, muchos niños y niñas tardarán largo tiempo en sanar de las heridas emocionales dejadas por el desastre.

Soe Sandar Aye, una pequeña de cinco años, recuerda el terror que sentía mientras corría para alejarse de las olas. Afortunadamente, los amorosos brazos de su madre la salvaron. “No quiero volver a ver el mar”, dice con una mirada vacía y adolorida.

Para ayudar a que los menores afectados por la catástrofe –como Soe Sandar Aye– vuelvan a tener una vida normal y permanezcan seguros y sanos tanto física como psicológicamente, el UNICEF prestará ayuda psicosocial y educativa, y tomará medidas relacionadas con el agua, el saneamiento y la salud.


 

 

Vídeo (en inglés)

14 de enero de 2005:
Actividades de socorro del UNICEF para los sobrevivientes del devastador tsunami.

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