Côte d'Ivoire

Miles de desplazados de Côte d’Ivoire regresan a sus hogares para enfrentarse a nuevos retos

Por Edward Bally

MAN, Côte d’Ivoire, 4 de mayo de 2011. Reine Kpea Zehe, su marido y su cuñada colocan dos pesadas bolsas llenas de cazuelas y ropa en una pequeña barcaza en la orilla liberiana del río Nuon, una frontera de 50 metros de ancho que la separa de Côte d’Ivoire.

2 de mayo de 2011. Edward Bally, de UNICEF, informa sobre la vuelta a casa de las familias de Côte d’Ivoire desplazadas, obligadas a abandonar su país debido al clima de violencia poselectoral.  Véalo en RealPlayer

 

Junto con otros ciudadanos de Côte d’Ivoire, la familia está a punto de cruzar a su país de origen. Este es el segundo viaje en esta semana que Kpea Zehe ha hecho a través del río. Esta vez ha sido para recoger las pertenencias que todavía le quedaban y comunicar a los otros refugiados que el conflicto en Côte d’Ivoire por fin ha terminado.

Ahora, la situación es muy diferente a los momentos de tensión de hace cuatro meses cuando tuvieron que salir huyendo de su pueblo, Binhouye, en medio de la noche.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Côte d’Ivoire/2011/ Asselin
Las familias de refugiados que regresan a sus hogares bajan de una barca en el pueblo fronterizo de Daouba en Côte d’Ivoire. Muchas de ellas solicitaron cobijo en Liberia durante el reciente brote de violencia.

“Escuchamos disparos cerca de nuestra casa, así que cogimos a nuestro hijo y todo lo que pudimos y huimos a Liberia”, recuerda ella. Pasaron tres meses en un campo de refugiados en la frontera liberiana. Al no poder acceder al aguapotable, las condiciones fueron difíciles para su hijo de un año.

Kpea Zehe regresó por primera vez a su pueblo en Côte d’Ivoire hace dos semanas. La mayoría de las casas, incluida la suya, habían sido saqueadas y la reserva de grano estaba vacía.

La vida no va a ser fácil en las próximas semanas pero está feliz por que el conflicto esté resuelto en su mayor parte. “Siento un gran alivio por volver a casa”, expresa Kpea Zehe. “Aun sin tener nada para comer, por fin podemos empezar a retomar nuestras vidas  donde las dejamos”.

Hacer frente a una nueva realidad

Se calcula que unas 165.000 personas huyeron de Côte d’Ivoire tras la violencia surgida en el período de las disputadas elecciones presidenciales del pasado noviembre. Muchos perdieron contacto con los miembros de su familia. A otros, se les murieron amigos o familiares en el conflicto armado.

Muchos pueblos fueron quemados y, según la Cruz Roja, unas 1.000 personas murieron asesinadas en los últimos seis meses.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Côte d’Ivoire/2011/ Asselin
Rose Van y su hija de un mes encontraron al regresar su casa saqueada en el pueblo de Koaro. Muchas familias de Côte d’Ivoire ahora tienen que afrontar la difícil tarea de reconstruir sus vidas destrozadas.

Toda la población de la aldea de Koaro, a un par de kilómetros de la frontera liberiana, huyó durante la crisis. Ya ha regresado la mitad y el flujo de retorno es mayor cada día. La mayoría de las casas todavía permanecen en pie, pero todos sus habitantes siguen impresionados por la experiencia.

Rose Van, de 26 años, cultiva cacao y café en la aldea. Cuando huyó estaba embarazada de ocho meses. Dio a luz a una niña en un campamento de refugiados en Liberia. Su hija aún no ha recibido los cuidados primarios indispensables. “Mi hija aún no ha recibido ninguna vacuna”, dice Rose Van.

El punto muerto en el que se encuentra la situación política ha paralizado los servicios de atención sanitaria en Côte d’Ivoire. UNICEF ha emprendido en la región fronteriza una campaña de vacunación contra el sarampión dirigida a los niños y niñas que no llegaron a recibir las vacunas previstas.

Van regresó hace cinco días a su casa con su hija más pequeña. La habían saqueado y casi todas sus pertenecías habían desaparecido: el colchón, el mosquitero y, lo más importante, la comida.

Hasta que pueda salir a flote, ha dejado a sus otros tres niños con familiares en Liberia.

Desplazados y hambrientos

El mayor reto para las organizaciones humanitarias ahora es el de ayudar a personas como Van para que regresen sanas y salvas a Côte d’Ivoire y reconstruyan sus vidas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Côte d’Ivoire/2011/ Asselin
Restos carbonizados de una casa en la localidad de Koaro en Côte d’Ivoire. Muchas de estas poblaciones sufrieron el saqueo y la quema de las casas tras la huida de sus vecinos a causa del reciente conflicto.

Como en la mayoría de las crisis, los niños son quienes tienen que cargar con el mayor peso. Muchas escuelas cerraron durante la crisis, privando a más de 800.000 niñas y niños de acceso a la educación. Las escuelas están reabriéndose pero hasta ahora sólo unos 400.000 menores han regresado a ellas.

Achille, de 12 años, acaba de volver a su aldea desde un campo de refugiados liberiano donde, para poder tener asegurada una comida diaria, él y otros niños recogían cereales y mandioca y los vendían a otras personas desplazadas.

Achille  no ha ido a la escuela desde antes de las navidades pasadas. Cuando Achille huyó abandonó todas sus pertenencias. “Dejé mis libros escolares y mis lápices en casa, no tuvimos tiempo de recogerlo todo”, dice.

Hacen falta suministros básicos

Hoy, esas pertenencias ya han desaparecido. De manera que lo que Achille quiere ahora es una bicicleta, unos pocos libros y algo de comer para que su vida pueda volver a la normalidad. UNICEF está dispuesta a ayudar a que un millón de niñas y niños reanuden su escolarización tan pronto como todos los profesores y los alumnos regresen a sus hogares.

UNICEF ha sumistrado asistencia a las personas afectadas por la crisis en ambos lados de la frontera. Sin embargo, la inestable situación en la región occidental de Côte d’Ivoire todavía obstaculiza el reparto rápido de suministros para socorrer a las personas necesitadas.


 

 

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