China

Los sobrevivientes del terremoto hacen un recuento de los daños sufridos por las escuelas de la provincia de Qinghai

Imagen del UNICEF
© UNICEF/China/2010/Jerry Liu
Un joven sobreviviente espera que le entreguen alimentos de emergencia el 17 de abril de 2010 en la escuela primaria No. 3 Wanquan del condado de Yushu, en la provincia china de Qinghai. Por lo menos 34 alumnos de la escuela perdieron la vida debido al terremoto del 14 de abril de 2010.

Por Jin Bo

JIEGU, China, 26 de abril de 2010 – Cuando este pequeño pueblo localizado en una apartada región de China occidental fue sacudido el 14 de abril por un terremoto, Sangqiuyixi, de 13 años de edad, barría el piso de su aula en la escuela secundaria étnica No.2 de Yushu. El niño escapó de la habitación tras romper los cristales de la ventana.

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“El viento levantaba polvo por todos lados y no podía ver el camino”, recordó Sangqiuyixi. Poco después, el aula de la que había escapado se derrumbó, al igual que otra edificación de la escuela.

El desastre natural del 14 de abril ocurrió alrededor de las ocho de la mañana, cuando la mayoría de los estudiantes ya estaba en la escuela. Al igual que Sangqiuyixi, todos los sobrevivientes recuerdan vívidamente lo que les sucedió.

Las escuelas gravemente dañadas
Jiegu, situada en la parte meridional de la provincia de Qinghai, es la sede del condado de Yushu. El pueblo se encuentra cerca de la frontera con la Región Autónoma del Tíbet, y más de un 90% de sus 100.000 habitantes son de origen étnico tibetano.

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© UNICEF China/2010/Zhao Jia
Los integrantes de una familia que fue rescatada tras permanecer enterrada durante cuatro horas bajo los escombros de su hogar, que se derrumbó durante el terremoto que sacudió la provincia china de Qinghai.

El terremoto registró una magnitud de 7,1y provocó graves daños a las escuelas de la región. Según las autoridades locales, un 80% de las escuelas primarias y la mitad de los establecimientos de enseñanza secundaria del condado sufrieron daños graves.

El condado de Yushu tiene una gran superficie pero está muy poco poblado. La mitad de los estudiantes de Jiegu se aloja en el pueblo porque sus familias viven a varias horas de distancia de allí.

“Al ocurrir el terremoto, estábamos desayunando en el comedor de la escuela”, comenta Dejiyongzang, un maestro de Jiegu. “Los alumnos estaban aterrorizados y huyeron corriendo al patio”.

Nimajiangcai, un maestro de la escuela primaria No.3 Wanquan de Yushu, comenta que cuatro de las siete edificaciones de una planta de esa escuela se derrumbaron y que se rescataron por lo menos 29 cadáveres de los escombros.

La reanudación de las clases

Pese a la devastación, en muchas escuelas se trabaja febrilmente para reanudar las clases y restablecer la normalidad en la vida de los alumnos.

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© UNICEF/China/2010/Jerry Liu
Un niño juega cerca de varias viviendas derrumbadas en el pueblo de Jiegu, localizado en el condado de Yushu de la provincia de Qinghai, el epicentro del terremoto del 14 de abril.

En la escuela primaria No.3 Wanquan de Yushu, los voluntarios han retirado los escombros y limpiado el terreno para instalar varias aulas prefabricadas. Nimajiangcai dijo que busca voluntarios que puedan enseñar y ofrecer orientación psicológica a los niños y niñas afectados por el terremoto.

Tras el anuncio de las autoridades locales de educación de que las clases se reanudarían a fines de abril, en toda la región afectada por el sismo comenzaron a aparecer aulas provisionales.

Ejemplo de ello es la nueva escuela para huérfanos de Yushu, inaugurada el 17 de abril, tres días después del temblor de tierra. Dejiyongzangahora trabaja allí y dice que la escuela cuenta con dos tiendas de campaña en las que se dictan clases para varones y tres que se emplean como aulas para las niñas. Cada aula provisional tiene capacidad para entre 20 y 30 alumnos.

Suministros y espacios seguros

Además de la ayuda que suministra el Gobierno de China, UNICEF envía tiendas de campaña que se emplean como aulas, elementos y artículos escolares y generadores eléctricos, además de prendas de vestir abrigadas y mantas para los estudiantes de las zonas afectadas.

UNICEF también colabora con el “Comité nacional de trabajo sobre las mujeres y los niños” de China en la creación de “espacios acogedores para los niños”, en los que los sobrevivientes más jóvenes del terremoto pueden recibir apoyo psicosocial en entornos protectores.

Cairenlagong, un niño cuyos padres y hermano menor murieron durante el terremoto y que ahora vive con sus tíos, manifiesta su esperanza de que los niños y niñas valoren la oportunidad de regresar a la escuela después del desastre.

“Espero que se reconstruya la escuela”, comenta, “y que los alumnos estudien con empeño”. Pese a que Cairenlagong ha quedado huérfano, recuerda que muchos otros niños y niñas no lo son. “También espero que ellos ayuden y sirvan de ejemplo a sus hermanos y hermanas más pequeños”.


 

 

Vídeo (en inglés)

17 de abril de 2010: Vivian Siu, corresponsal de UNICEF, informa sobre las labores de socorro a las víctimas del terremoto y los obstáculos que confrontan los niños, niñas y familias del pueblo de Jiegu, en la provincia china de Qinghai. Videasta: Jerry Liu.
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