Chad

UNICEF ayuda a los niños desplazados y a sus familias a sobrevivir en el desierto del Chad

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2006/Pittenger
Mujeres, niñas y niños chadianos afectados por los conflictos bombean agua en un pozo de sondeo de un campamento para personas desplazadas.

Por Jasmine Pittenger

GOZ BEIDA, Chad, 6 de junio de 2006 – “Atacaron una y otra vez, llevándose nuestras posesiones, matando, e incendiando nuestras aldeas”, explica Fatime, una mujer chadiana madre de cinco hijos. “Tuvimos que huir de nuestra aldea, cerca de la frontera con el Sudán, por culpa de la milicia Janjaweed”.

No por ser trágico, el caso de Fatime deja de ser familiar. Se trata de una historia similar a la que cuentan cientos de miles de refugiados sudaneses que han huido al Chad desde Darfur, la región del Sudán asolada por los conflictos y la violencia.

Pero ahora, cada vez son más los chadianos que cuentan la misma historia. Desde septiembre de 2005, casi 35.000 pobladores del Chad se han visto obligados a huir de sus aldeas debido a que el conflicto sudanés ha superados las fronteras nacionales. Al mismo tiempo, se ha deteriorado la situación en materia de seguridad.

El agua potable es imprescindible para la supervivencia

Fatime cuenta que su familia debió caminar decenas de kilómetros para huir de los milicianos que a menudo se desplazan a caballo y atacan repetidamente las aldeas.

“Aquí no hemos visto a nadie de las milicias Janjaweed”, comenta Fatime. “Aquí estamos a salvo”. Sin embargo, estar a salvo de las milicias no significa estar completamente a salvo.

En este medio ambiente -uno de los más difíciles del mundo- en el que los rayos del sol caen a plomo sobre la tierra de manera constante y difunden olas de intenso calor sobre la superficie de arena resquebrajada, estar a salvo significa también disponer de acceso a los alimentos, contar con un techo y estar protegido contra las enfermedades mortales como el paludismo. Y lo que resulta aún más importante, estar a salvo significa contar con acceso al agua potable.

A mediados de marzo, cuando se conocieron las noticias de que muchos chadianos se habían visto obligados a abandonar sus hogares, UNICEF pasó de inmediato a la acción para suministrar agua a los desplazados.

Inmediatamente después de participar en una misión conjunta de las Naciones Unidas que evaluó la situación en las zonas afectadas, Silvia Gaya, Oficial de Servicios de Agua potable y Saneamiento de Emergencia de UNICEF, prestó junto con su equipo ayuda con la instalación de cuatro bombas de agua. En pocas horas se reclutó a contratistas locales que comenzaron a cavar 12 pozos de sondeo en las aldeas en las que se habían refugiado los pobladores desplazados.

Gracias a esas medidas, en los últimos tres meses ha sido posible suministrar un mínimo de 15 litros de agua por día a cada una de las decenas de miles de personas afectadas por la violencia interfronteriza en el Chad.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Chad/2006/Pittenger
Tres generaciones de mujeres que han buscado refugio en un campamento para personas desplazadas en la localidad chadiana de Gouroukoun. Allí residen casi 11.000 personas que escaparon del conflicto entre Chad y Sudán.

Salir a flote

UNICEF fomenta también en los niños y niñas desplazados, así como en sus familias, las prácticas de higiene adecuadas, y suministra artículos básicos de aseo personal, como jabón y bidones limpios. También colabora con la vacunación de los niños y niñas contra el sarampión y la poliomielitis y la entrega de mosquiteros y mantas a las familias.

Además de ello, UNICEF suministra galletas de alto contenido proteínico a los niños y niñas de corta edad y a las mujeres embarazadas y lactantes. Mediante la distribución de suplementos de vitamina A y medicamentos antiparasitarios, UNICEF ayuda a que se fortalezca el sistema inmunológico de los niños y niñas, y a que estén protegidos de las enfermedades.

Los hijos de Fatime y muchos otros niños chadianos tienen ahora la oportunidad de recibir también educación de buena calidad. UNICEF colabora al respecto mediante la transformación de hangares en aulas escolares y la capacitación de los docentes para que puedan brindar instrucción escolar de buena calidad. Todas esas actividades están dirigidas a lograr que los niños y niñas de la región que hayan sufrido las consecuencias del conflicto, así como sus familias, puedan salir a flote.

Hieren a una trabajadora de socorro de UNICEF

En un lamentable episodio relacionado con la información anterior, la Sra. Gaya, que desempeñó un papel fundamental con respecto al éxito de la respuesta de emergencia de UNICEF, fue herida a tiros en la localidad chadiana de Abeche el 5 de mayo por un hombre que vestía uniforme militar y que le robó el automóvil que manejaba. La funcionaria fue evacuada rápidamente a Europa.

Un mes después del episodio, y a pesar de que su condición, que había sido crítica, es ahora estable, la Sra. Gaya permanece hospitalizada. Sus colegas y las familias y aldeanos desplazados la extrañan intensamente y preguntan sobre su estado de salud cada vez que un vehículo de UNICEF se detiene en alguna de las muchas comunidades en las que la funcionaria ayudó a construir pozos de agua.

Tanto UNICEF como otros organismos de las Naciones Unidas que realizan actividades en el Chad han solicitado reiteradamente a las autoridades del país que hagan mayores esfuerzos para garantizar la seguridad de los civiles chadianos, los refugiados sudaneses y los trabajadores y trabajadoras humanitarios.


 

 

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