Benin

El ACNUR envía tiendas de campaña por avión a las víctimas de las inundaciones en Benin y UNICEF les suministra agua potable

Por Edward Bally

COTONÚ, Benin, 28 de octubre de 2010 – En el marco de una de las primeras respuestas de envergadura a una crisis que parece no haber llamado aún la atención del mundo, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha enviado por avión miles de tiendas de campaña a los habitantes de Benin desplazados por las devastadoras inundaciones recientes.

VÍDEO (en inglés): 27 de octubre de 2010 - Edward Bally, de UNICEF, informa sobre la respuesta de emergencia ante las inundaciones que devastaron Benin.

 

El primer vuelo de la operación de emergencia transportó unas 1.500 tiendas de campaña a Cotonú, la mayor ciudad de Benin. Las tiendas de campaña están destinadas a las desprotegidas víctimas de las inundaciones causadas por las intensas lluvias. Desde Cotonú serán distribuidas a distintos puntos de Benin donde las aguas han comenzado a retroceder, de manera que ahora es posible instalar esos albergues provisionales.

“Mediante la distribución de más de 3.000 tiendas de campaña podemos brindar albergue provisional adecuado a unas 15.000 personas, que de esa manera podrán permanecer relativamente cerca de sus viviendas dañadas por las inundaciones”, afirmó Angèle Dikongué-Atangana, Representantes del ACNUR en Benin. “Así podrán comenzar a reparar sus hogares hasta que se inicien las labores de rehabilitación a escala nacional. Los primeros que recibirán tiendas de campaña serán quienes hayan perdido sus viviendas debido al desastre natural”.

Los daños causados por la crecida

Benin no sufría una inundación tan destructiva desde hacía más de medio siglo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-2215/Asselin
Una mujer camina frente a varias viviendas destruidas por las inundaciones en Kpoto, una aldea del departamento de Collines, en Benín. La mayoría de los habitantes de esa aldea están albergados en un campamento provisional.

“Todo sucedió repentinamente”, comentó Jude Narcisse Edegan, jefe de la aldea de Kpoto, en la región oriental de Benin. “Las aguas comenzaron a subir más y más y empezaron a invadir nuestras casas. Alertamos a los habitantes a gritos para que evacuaran sus viviendas y se dirigieran a la escuela o la iglesia. No pudimos llevarnos nada, porque teníamos que poner a nuestros niños a salvo”.

Constance Dagnihoun, que dormía junto a sus cinco hijos, se despertó y se dio cuenta de que el nivel de las aguas estaba creciendo.

“Salí corriendo de mi casa con mis niños y vi a otros habitantes de la aldea corriendo, huyendo hacia un sitio seguro”, comentó. Al amanecer comprobó que su hogar había quedado destruido por la crecida, al igual que otras 200 viviendas de la aldea. A los habitantes no les quedó más remedio que evacuar la aldea.

Tenemos que hallar una solución

Dagnihoun encontró albergue en un campamento provisional cercano, donde comparte una pequeña tienda de campaña con sus hijos y otras cuatro madres. “Es un sitio muy pequeño para mi familia, y no es un lugar muy limpio”, explicó. “Nuestros hijos están cada día más enfermos, de manera que tenemos que hallar una solución y construir una nueva vivienda”.

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© UNICEF/NYHQ2010-2214/Asselin
En Kpoto, una aldea del Departamento de Collines, Constance Dagnihoun se sienta frente a los restos de su hogar, destruido por las inundaciones. Pese a que las aguas de la crecida se han retirado, casi toda la aldea ha quedado en ruinas.

Las recientes inundaciones en Benin y otros países de África occidental han afectado a más de 1,5 millones de personas, que se encuentran en situación similar a la de Dagnihoun. El desastre natural también ha dejado un saldo de 400 muertos.

Los daños y perjuicios más graves se registraron en Benin, donde las inundaciones devastaron dos terceras partes del territorio nacional. El desastre provocó 43 muertes y causó el desplazamiento de unas 180.000 personas. En total, la crecida de las aguas ha afectado a más de 680.000 habitantes de Benin. Algunas de las personas desplazadas se albergan en casa de parientes, mientras que la mayoría ha debido improvisar viviendas y albergues temporales.

Ayuda a los más vulnerables

Ante la grave crisis, UNICEF y otros organismos de las Naciones Unidas han elaborado un plan de emergencia para prestar ayuda a las comunidades que la necesitan con más urgencia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-2126/Asselin
Un niño surca en una balsa improvisada las aguas que cubren la aldea de Sahouicomey, en Benin.

“La situación es muy grave”, señaló François Bellet, experto en agua, saneamiento e higiene de UNICEF. “Estamos aquí para garantizar que se atiendan las necesidades de los niños y niñas y para evitar brotes de enfermedades mortíferas, como la diarrea y el cólera. La situación probablemente empeorará cuando los habitantes desplazados traten de regresar a sus aldeas”.

Con el fin de prevenir brotes de enfermedades transmitidas por el agua, UNICEF encabeza las actividades relacionadas con el suministro de agua y saneamiento. En Cotonú, por ejemplo, UNICEF ha entregado al cuerpo de bomberos el combustible que necesita para que su personal distribuya agua potable a la población. UNICEF también ha suministrado miles de recipientes  de agua y botiquines de higiene. En la aldea de Athieme de la región occidental de Benin, UNICEF distribuyó 1,35 millones de tabletas de purificación de agua, además de jabón y mosquiteros, en colaboración con la Cruz Roja,.

Escuelas destruidas

Los más afectados por las inundaciones son los niños y niñas de Benin. Las aguas destruyeron unas 280 escuelas, mientras que varios miles más se emplean para albergar a las familias desplazadas. En algunas zonas, el Gobierno se vio obligado a posponer el inicio del año escolar, que no podrá comenzar hasta que mejore la situación.

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© UNICEF/NYHQ2010-2221/Asselin
Una clase en una escuela de la aldea de Kpoto, en el departamento de Collines (Benin), que sufrió daños debido a las recientes inundaciones.

Con el fin de que los niños y niñas afectados sigan recibiendo educación escolar, UNICEF distribuirá conjuntos de útiles y materiales escolares cuando los niños regresen a clases. Unos 115.000 niños aún no pueden asistir a la escuela. Para satisfacer las necesidades básicas de estos y otros niños damnificados por las inundaciones, UNICEF ha realizado un llamamiento urgente de fondos por valor de 8,7 millones de dólares.

Las próximas semanas serán de vital importancia para garantizar que no empeore aún más la situación de esos niños y sus familias.


 

 

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